Prescribió la causa por la muerte de Alan Villouta y el empresario César Verdenelli fue sobreseído
Una demora en la notificación de una resolución judicial terminó siendo determinante para que la Justicia declarara prescripta la causa y sobreseyera al empresario.
La justicia prescribió la causa contra Alejandro Verdenelli, por el asesinato de Alan Villouta. Foto: ALF PONCE / MDZ
La causa contra Alejandro Verdenelli, el empresario condenado por la muerte de Alan Villouta, a quien atropelló y abandonó en el Acceso Sur, quedó prescripta en horas de la tarde y quedó sobreseído. La decisión se produjo por una cuestión vinculada con los plazos legales y la fecha en que fue notificada una resolución judicial, un aspecto que terminó siendo determinante para definir el futuro del expediente.
El caso se remonta a la madrugada del 26 de agosto de 2017, cuando Alan Villouta, de 21 años, perdió la vida tras ser atropellado por una camioneta Porsche Cayenne, conducida por Alejandro Verdenelli, mientras intentaba cruzar el Acceso Sur, a la altura de La Barraca Mall, en Dorrego, luego de finalizar su jornada laboral en una pizzería del centro comercial.
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Villouta se dirigía hacia la parada del colectivo y, para evitar pasar por un puente peatonal donde había sufrido robos en oportunidades anteriores, decidió atravesar la calzada. En ese momento fue embestido por el vehículo conducido por el empresario, quien continuó su marcha sin detenerse a asistir a la víctima.
¿Por qué prescribió la causa?
El 14 de abril de 2020, el Tribunal Penal Colegiado N° 2, integrado en ese momento por Aníbal Crivelli, Marcelo Gutiérrez y Ariel Spektor, condenó a Verdenelli a tres años de prisión en suspenso por homicidio culposo agravado y le impuso además ocho años de inhabilitación para conducir cualquier tipo de vehículo.
Tras ello, La defensa del empresario liderada por su abogado defensor Eduardo Oro presentó un recurso se casaciónante la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. El planteo permaneció durante años sin una resolución definitiva y el máximo tribunal provincial recién rechazó el recurso el 12 de febrero de 2026.
Sin embargo, la notificación a Verdenelli de esa resolución se concretó el 16 de marzo de 2026, una diferencia temporal que posteriormente adquirió relevancia en la discusión sobre la prescripción.
El recurso que terminó definiendo el plazo
Tras el rechazo de la casación, el abogado defensor Eduardo De Oro presentó un recurso extraordinario federal para intentar que la causa llegara a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
La Suprema Corte de Mendoza rechazó ese planteo el 13 de abril de 2026, es decir, un día antes de que se cumpliera el plazo de seis años desde la condena dictada en 2020, período que la defensa consideró determinante para la prescripción vinculada con la pena impuesta.
El problema surgió con la notificación de esa decisión. Verdenelli fue informado cuatro días después, mientras se encontraba de viaje. A partir de esa situación, su defensa planteó que, al momento en que recibió la notificación, ya se había cumplido el plazo correspondiente y solicitó que se declarara prescripta la causa.
La Fiscalía y la querella rechazan ese argumento. Sostuvieron que la sentencia había quedado firme y podía comenzar a ejecutarse desde el 13 de abril, cuando la Suprema Corte rechazó el recurso extraordinario, por lo que entendían que la prescripción debía considerarse interrumpida desde esa misma fecha y no desde el momento en que el empresario fue notificado.
La Justicia hizo lugar al planteo de la defensa
La discusión terminó siendo resuelta por el Tribunal Penal Colegiado N° 2, integrado por Mauricio Juan, Horacio Cadile y Fernando Martínez. Los magistrados hicieron lugar al planteo presentado por la defensa y declararon prescripta la causa, por lo que dispusieron el sobreseimiento de Verdenelli.
De esta manera, la condena que había recibido el empresario por el accidente ocurrido en 2017 quedó anulada, después de casi nueve años de trámites judiciales y recursos.
El desenlace vuelve a poner el foco en los tiempos que demandó la resolución de los distintos planteos presentados durante el proceso, particularmente por la diferencia entre la fecha en que una decisión judicial fue adoptada y aquella en la que finalmente fue notificada al condenado.
La trágica muerte de Alan Villouta
La causa tuvo su origen durante la madrugada del 26 de agosto de 2017, cuando Alan Villouta, de 21 años, perdió la vida tras ser atropellado por una camioneta Porsche Cayenne mientras intentaba cruzar el Acceso Sur, a la altura de La Barraca Mall, en Dorrego, luego de finalizar su jornada laboral en una pizzería del centro comercial.
De acuerdo con la investigación, el joven se dirigía hacia la parada del colectivo y, para evitar pasar por un puente peatonal donde había sufrido robos en oportunidades anteriores, decidió atravesar la calzada.
En ese momento fue embestido por el vehículo conducido por el empresario Alejandro Verdenelli, quien continuó su marcha sin detenerse a asistir a la víctima. Cuando el personal policial y el Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) llegaron al lugar, solo pudieron constatar el fallecimiento del joven.
El conductor permaneció prófugo durante casi 60 horas. En ese lapso, la investigación avanzó con el análisis de cámaras de seguridad y la recolección de testimonios hasta que Verdenelli se presentó de manera espontánea ante la Justicia. Para entonces y debido a las horas transcurridas, no era posible realizarle estudios que permitieran establecer si había consumido alcohol al momento del siniestro.
Tras entregarse y someterse al debido proceso, fue imputado por homicidio simple con dolo eventual, delito que tiene penas que van de los 8 a 25 años de prisión.
Posteriormente y tras permanecer 19 días en un Centro Transitorio de Detención, el 13 de septiembre de 2017, Verdenelli recibió el beneficio de la prisión domiciliaria, por decisión del fiscal de Homicidios Carlos Torres tras recibir los resultados de las pericias psicológicas, las cuales establecieron que no existía riesgo de fuga. Ademas, el fiscal Torres fijó una caución de 1.500.000 pesos.
Sin embargo, el 22 de diciembre de 2017, Alejandro Verdenelli quedó en libertad después de que el juez de Garantías David Mangiafico dejara sin efecto la prisión preventiva, que cumplía en calidad domiciliaria.
La causa dio un vuelco en febrero de 2018, cuando el fiscal de Homicidios Carlos Torres resolvió cambiar la imputación que pesaba sobre Verdenelli. El empresario dejó de estar acusado por homicidio simple con dolo eventual y pasó a responder por homicidio culposo agravado por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un automotor, figura contemplada en el Código Penal con penas de tres a seis años de prisión.
En un primer momento, la Fiscalía lo imputó por homicidio simple con dolo eventual, al considerar que habría circulado a una velocidad excesiva y con una conducta temeraria. Sin embargo, a medida que avanzó la investigación, fiscalía modificó la calificación legal a homicidio agravado por conducción imprudente y antirreglamentaria de un automotor, criterio con el que finalmente la causa llegó a juicio.