El reclamo de la familia del cordobés que murió en Mendoza: "No nos dejan verlo y quieren quemar el cuerpo"
La familia de Fernando Artaza, el cordobés que se quitó la vida con el arma de su novia policía, habló con MDZ tras la muerte y realizó un fuerte reclamo.
Fernando Artaza murió el lunes en Mendoza: tenía 30 años.
La familia de Fernando Artaza, el cordobés de 30 años que murió la noche del lunes en una cochera del centro de Mendoza, llegó en las últimas horas a la provincia para seguir de cerca la investigación. En charla con MDZ, reclamaron que no les permitieron reconocer el cuerpo del fallecido: "No nos dejan verlo y quieren quemarlo", afirmaron.
Durante la jornada del jueves, los padres y un hermano del fallecido se reunieron con las autoridades judiciales a cargo de la causa, quienes les explicaron que todas las pruebas apuntan a un suicidio sin intervención de terceros. Básicamente, la reconstrucción oficial sostiene que Artaza discutía con su novia —una auxiliar de la Policía de Mendoza—, le quitó el arma reglamentaria y se disparó en la cabeza, provocándose una herida letal, tal como lo reveló previamente este portal.
Tras eso, debían dirigirse a la morgue judicial, ya que les aseguraron que podrían ver el cadáver de Fernado. Pero, luego de reunir fuerzas para enfrentarse a esa difícil situación, se encontraron con una dura negativa: les dijeron nadie iba a poder verlo.
Al ser consultado sobre esa situación, su hermano, Adrián Artaza, comentó que no hubo una explicación concreta con respecto a esa decisión: "Ayer (por el miércoles) nos tenían que avisar de la morgue para que vallamos, así lo veíamos y después lo quemaban. Pero cuando fuimos nos dijeron que no lo podíamos ver y que tenía un hueco en la cabeza. Así nos dijeron, nada más".
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Y agregó evidentemente compungido: "No nos quiere dejar verlo y quieren quemarlo. No quieren que lo reconozcamos, nada. Al menos un familiar nuestro debería poder verlo. Nos tienen que dejar verlo".
El dolor por la muerte de Fernando y un fuerte descargo en las redes
Fernando Artaza llevaba un tiempo viviendo en Mendoza, donde se dedicaba a la carpintería de construcción. Aquí, el joven de 30 años conoció a una efectivo policial, con quien se puso de novio y comenzó a convivir recientemente.
Pese a que Fernando había presentado a su pareja ante su familia y era padre de una hija de 5 años y tenía muchos proyectos por delante, se terminó quitando la vida la noche del lunes en un conmocionante episodio ocurrido en el interior de una cochera del centro mendocino, de acuerdo con la hipótesis de los investigadores del caso.
Tras ese trágico desenlace, familiares elaboraron una suerte de comunicado para pedir justicia a través de las redes sociales.
En la publicación, sostuvieron que recibieron la noticia del fallecimiento recién durante la mañana del martes, al día siguiente del ocurrido el fatídico hecho. "Según la información recibida por la familia, Fernando falleció el lunes a las 21.30, pero nosotros recién fuimos notificados el miércoles alrededor de las 11.00 de la mañana", expresaron.
Asimismo, remarcaron que les resulta difícil aceptar la hipótesis de suicidio que manejan los investigadores. "Fernando era una persona que amaba la vida, tenía una hija de cinco años a la que adoraba profundamente y muchos proyectos por delante. Por eso, nos resulta muy difícil aceptar la hipótesis de que haya decidido quitarse la vida", señalaron.
En el mismo texto, los allegados también hicieron referencia a algunos episodios que, a su entender, deberían ser incorporados al análisis del caso. Entre ellos, afirmaron que días antes del hecho Fernando les había manifestado a familiares su intención de regresar a Córdoba. Incluso, aseguraron que el joven les comentó que cuando le transmitió esa decisión a su pareja, ella reaccionó rompiéndole tarjetas, documentación y el carnet de conducir.
Otro de los puntos que marcaron en el comunicado tiene relación con las dificultades que aseguran haber encontrado para acceder a información sobre el caso. En ese sentido, afirmaron que hasta el momento no habían logrado mantener contacto con la pareja del fallecido y que tampoco se les permitió reconocer el cadáver personalmente.
"A esto se suma que, el mismo miércoles por la noche, nos informaron que el cuerpo de Fernando sería cremado. Sin embargo, a sus padres no les permitieron verlo ni reconocerlo personalmente, ni tampoco les dieron la posibilidad de decidir sobre la cremación", manifestaron.
Finalmente, la familia reclamó que la investigación continúe avanzando y pidió que se agoten todas las medidas para esclarecer lo ocurrido. "Solo pedimos que se esclarezcan los hechos y que se conozca toda la verdad sobre la muerte de Fernando Artaza", concluyeron.
Disparo y muerte en pleno centro de Mendoza
Fuentes policiales relataron que el hecho que marcó el fin de la vida de Fernando Artaza tuvo lugar cerca de las 21.20 del lunes cuando se tomó conocimiento sobre un hombre que se había disparado con un arma de fuego en el interior de la cochera Parking Carrera, ubicada en calles San Juan y Catamarca.
Frente a eso, se desplazó a personal de la jurisdicción que se encontró con la pareja del lesionado, quien ofreció un primer relato sobre la situación. Aparentemente, surge del procedimiento, estaba discutiendo con su novio y, en medio de esa situación, el hombre le arrebató la pistola 9 milímetros provista por el Estado y se autopropinó un tiro en la cabeza.
Inmediatamente, se solicitó la presencia de una ambulancia del Servicio de Emergencais Coordinado (SEC), cuyo personal trasladó al herido a un nosocomio. Pese a los esfuerzos médicos, el hombre terminó perdiendo la vida producto del impacto del plomo en el cráneo.
Por su parte, en la escena trabajaron efectivos de la Policía Científica y de la Unidad Investigativa Departamental Capital (UID), desarrollando las primeras medidas que permitan avanzar con la pesquisa. Mientras, la pareja del fallecido fue abordada por personal de Asistencia al Policía y personal de la IGS también se hizo presente en el lugar.
Una de las primeras medidas que se tomó en la escena fue resguardar las manos de la auxiliar, con destino en la Guardia Motorizada de Guaymallén, para practicarle el barrido electrónico y así establecer si había disparado un arma de fuego en los instantes previos a la muerte de su novio. Esa prueba descartó la presencia de pólvora en las extremidades superiores de la mujer y comenzó a encaminar la instrucción.
En ese sentido, de los trabajos desarrollados en la escena, los primeros policías que arribaron a la cochera, relataron que fue la propia pareja del fallecido quien los recibió. La mujer estaba vestida de civil, se mostraba fuertemente conmocionada y ofreció un breve relato de lo sucedido.
Los detalles de la investigación
Luego, los guió hasta el auto donde yacía Artaza. El hombre estaba ubicado en el asiento del conductor de un Fiat Punto azul, cuyo cristal delantero estaba roto. Presentaba una lesión de arma de fuego en la cabeza y en la mano derecha todavía sostenía la pistola Taurus Calibre 9 milímetros provista por el Estado, describieron fuentes allegadas al hecho.
Debido a que, para ese momento, Artaza todavía presentaba signos vitales —falleció luego de ser trasladado a un nosocomio—, los funcionarios le extrajeron el arma reglamentaria, utilizando guantes de látex para no contaminar ese elemento clave que debía ser peritado, agrega la información.
Posteriormente, con el arribo de la Policía Científica se constató que la pistola tenía diez cartuchos colocados en el cargador y uno en la recámara, es decir, estaba lista para el disparo. Tanto el arma como las municiones y los celulares del cordobés y su pareja, fueron secuestrados para someterlos a los peritajes correspondientes.
Lo cierto es que, a raíz de los trabajos de los efectivos especializados en criminalística, se determinó que por la mecánica del hecho y la dirección del disparo, no pudo haber existido la intervención de terceros, surge del expediente que lideró la fiscal de Homicidios Andrea Lazo.
Por eso, debido a esa y otras pruebas que se incorporaron a la causa, se desestimó por completo que la mujer policía haya tenido algún tipo de responsabilidad en la secuencia de hechos que desembocaron en la muerte de su novio.