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El duro relato del papá de una nena abusada por un cura en un jardín: "Mi hija fue la primera en señalarlo"

A más de un año de la primera denuncia por presunto abuso sexual en un jardín de infantes de Carlos Paz, las familias reclamar la imputación del sacerdote.


A más de un año de las primeras denuncias por presuntos casos de abuso sexual en el Jardín del Niño Dios de Villa Carlos Paz, las familias de los niños denunciantes volverán a movilizarse este sábado para reclamar celeridad en la investigación judicial, la imputación del sacerdote Alejandro Nicola y el apartamiento de las actuales autoridades del establecimiento educativo.

La concentración será a las 17 en el puente Carena y recorrerá el centro de la ciudad turística bajo la consigna de pedir justicia para los niños y exigir respuestas tanto de la Justicia como de la institución educativa y de la Iglesia.

Mientras la causa continúa bajo secreto de sumario, los padres aseguran que la investigación avanza con una lentitud que prolonga el sufrimiento de las familias.

Postergan las pericias al sacerdote

Gustavo, papá de una de las niñas que denunció el caso de su hija ante la Justicia, dialogó con MDZ y dijo no entender por qué la justicia avanza tan lentamente en la investigación. Según precisó, la denuncia la radicó en diciembre del año pasado, y a su hija de 4 años declaró en Cámara Gesell en abril. Cuatro meses después de realizada esa pericia, todavía no recibieron los resultados.

"Los tiempos de la Justicia están siendo demasiado lentos. En el caso de mi hija hace cuatro meses que terminó la Cámara Gesell y todavía la pericia sigue abierta. Además, ahora se postergó un mes más la evaluación psicológica contra el sacerdote, por lo que vamos a tener que esperar por lo menos otros cuatro meses para conocer alguna conclusión al respecto", expresó consternado. Cabe destacar que duchas pericias a Nicola se iban a realizar el viernes pasado, pero en función de un paro del personal judicial, se postergó recién para el 31 de agosto en Tribunales II.

Según explicó Gustavo, el secreto de sumario continuará vigente hasta que concluyan todas las pericias psicológicas, incluida la de Alejandro Nicola, el sacerdote investigado que hasta hace un par de meses seguía siendo el cura de la comunidad educativa, a cargo del centro parroquial al cual pertenece el jardín de infantes donde habrían ocurrido estos hechos.

"Nuestros abogados ni siquiera pueden acceder a las conclusiones de las pericias realizadas a los chicos. Todo queda paralizado porque falta cerrar la evaluación del padre. Mientras tanto, no sabemos si la investigación avanzó, si existen elementos para imputarlo o cuál es el estado real del expediente", señaló el papá en una entrevista brindada a este medio.

Las familias consideran que la postergación de las medidas judiciales terminan favoreciendo la demora de una causa que ya supera ampliamente el año de trámite.

Reclamo contra la conducción del jardín

Además del pedido de avances en la investigación penal, un grupo de padres presentó días atrás una nota dirigida a las autoridades del Centro Parroquial Margarita A. de Paz, al administrador parroquial y a la Arquidiócesis de Córdoba solicitando el apartamiento preventivo de la directora y la vicedirectora del Jardín del Niño Dios.

En la presentación sostienen que las autoridades educativas no actuaron con la diligencia que exigía la situación y cuestionan que no se hayan activado los protocolos de protección infantil cuando aparecieron las primeras denuncias.

Gustavo aseguró que las responsabilidades exceden al sacerdote investigado. "Esto no fue obra de una sola persona. Alguien tuvo que mirar para otro lado. Estamos hablando de nueve denuncias, de hechos que habrían ocurrido en distintas salas y turnos. Es imposible pensar que nadie vio nada", manifestó.

El padre sostuvo además que, si el protocolo se hubiese activado desde la primera denuncia, "muchísimos de los casos que hoy se investigan podrían haberse evitado".

Una institución atravesada por el conflicto

Las consecuencias también impactaron en la vida escolar. Según relataron las familias, muchos alumnos dejaron de asistir al establecimiento luego de conocerse las denuncias.

"En el curso donde estaba mi hija prácticamente se fueron todos los chicos. Hay familias que todavía continúan porque no tienen otro lugar donde enviar a sus hijos", afirmó Gustavo. Los padres sostienen que la institución nunca brindó el acompañamiento esperado y cuestionan el silencio de las autoridades eclesiásticas.

El malestar volvió a crecer la semana pasada cuando se difundieron imágenes del sacerdote Alejandro Nicola participando de una celebración religiosa en la Catedral de Córdoba.

"Después de que aparecieron esos videos nadie del Obispado se comunicó con nosotros. Al contrario, salió un comunicado hablando del principio de inocencia del sacerdote, cuando acá los únicos inocentes son los niños", expresó Gustavo.

Las familias remarcan que, desde el inicio del proceso, no existió un canal de diálogo con la Iglesia para acompañar a los denunciantes.

El origen de la denuncia

En el caso de Gustavo, la situación comenzó a esclarecerse en diciembre del año pasado, cuando una psicopedagoga le confirmó que su hija habría sido víctima de algún tipo de abuso. En ese momento, ya se conocía el primer caso, el de una mamá que llevó a su hija al hospital municipal al detectar sangre en la bombacha de la niña de 5 años. Meses después, este papá recibió la noticia que su hija también había atravesado una situación compatible con abuso e identificó al sacerdote a partir de una fotografía.

"Mi hija lo señaló y dijo: 'Él es el que nos sigue por las cámaras y los drones'. Los chicos tenían miedo porque creían que los estaban vigilando permanentemente y que no podían contar lo que había pasado", aseguró Gustavo.

"Nuestra psicóloga nos dijo: 'Chicos, lamento decirles, pero a su hija le ha pasado algo. Su hija me ha comentado esto, ha dibujado esto'. Y en los dibujos había algo referente al miembro del padre y a los baños de los niños. Por lo que nos cuentan, los llevaba en grupo al baño, les hacía bajar la ropa interior, y tenía con ellos algún tipo de juego de índole sexual."

Convocatoria a la marcha

"Estamos hablando de una institución de unos 2.600 alumnos. Esto no afecta solamente a nuestras familias, sino a toda la comunidad educativa. Necesitamos que la Justicia actúe con mayor rapidez y que quienes tienen responsabilidades institucionales también den respuestas", sostuvo el papá, señalando que para pedir más celeridad en la investigación realizarán una marcha en pleno centro de Villa Carlos Paz el sábado a las 17.

Los padres aseguran que cada avance logrado en la investigación coincidió con momentos de fuerte visibilización pública.

"Las únicas respuestas llegaron cuando marchamos o cuando los medios hicieron visible lo que estaba pasando. Por eso volvemos a convocar a toda la comunidad para pedir justicia por nuestros hijos", concluyó.