"Es una burla": el testimonio de la madre que denunció al cura acusado de abuso tras verlo en la misa
Una madre que denunció al cura Alejandro Nicola por abuso sexual rompió el silencio y habló tras verlo en la misa este miércoles.
La reciente reaparición del sacerdote Alejandro Nicola en la Catedral de Córdoba, donde se lo vio participando activamente de una misa, ha provocado una profunda herida en las familias denunciantes. Una de las madres, cuya hija es una de las ocho presuntas víctimas de abuso sexual en el Jardín de Infantes Niño Dios, expresó su total indignación ante lo que considera un incumplimiento del castigo preventivo que pesaba sobre el religioso.
Para esta madre, ver al cura en la iglesia más importante de la provincia fue un golpe devastador. Cuestionó la efectividad de las medidas tomadas por la jerarquía eclesiástica: “Existe la presunción de inocencia, pero él tenía un apartamiento preventivo. No podés ponerlo en la Catedral de Córdoba, la iglesia más importante de la provincia, a dar una misa. ¿Qué tipo de apartamiento preventivo sería ese? Es una burla para nosotros”. Aseguró que, lamentablemente, no le sorprendió la situación, ya que conoce otros casos que finalmente “quedaron en la nada”.
La mujer revivió el origen de esta lucha, que comenzó el 19 de mayo de 2025 al retirar a su hija del jardín y notar una mancha de sangre. Recordó con dolor los momentos posteriores a la agresión, señalando que “mi nena no podía hablar porque le dolía”.
Lejos de encontrar apoyo en las autoridades del jardín o de la Iglesia, la madre relató haber enfrentado obstáculos y revictimización. Al buscar pruebas, se encontró con evasivas: “La mamá de otra nena estaba viviendo algo parecido. Nos presentamos con un representante legal del jardín y nos dijo que no tenían cámaras de seguridad, que no existían o que las grabaciones se borraban”. Incluso, llegó a sentirse señalada por los investigadores: “En vez de ponerse en mi lugar y ayudar a aclarar la situación, me dijeron que podían estar investigándome”.
Respecto al rol de la Arquidiócesis de Córdoba, su crítica fue contundente: “Nunca se comunicó la Iglesia de Córdoba”. Según su relato, el contacto recién ocurrió este año y sin mostrar verdadera empatía: “El cura manda y toma las decisiones. Escucharon los testimonios, pero de parte de ellos no hubo nada”.
“Es de destacar el no accionar de la Justicia. Cualquier otro ser humano estaría preso esperando una condena. “Este tiempo es eterno”, lamentó la mujer, y agregó: “Tengo que sostener a mi hija. Me encantaría hacer justicia por mano propia, pero tengo que estar con ella. Yo también necesito tratamiento psicológico porque cada vez que hablo de esto se me retuerce todo”, confesó con angustia.
El comunicado de la parroquia de Córdoba
Ante la controversia, el párroco de la Catedral, Javier Soteras, emitió un comunicado aclarando que, aunque Nicola está bajo investigación canónica y judicial, no se encuentra suspendido de su ministerio sacerdotal ni impedido de celebrar la Eucaristía.
"Nicola no se encuentra suspendido del ejercicio de su ministerio sacerdotal ni impedido de celebrar la Eucaristía, razón por la cual su participación en esa celebración no implicó incumplimiento de una disposición canónica vigente", dictó parte del escrito.
Por su parte, el arzobispo Rossi admitió que rige el principio de inocencia, aunque reconoció que no estaba al tanto de su participación específica en esa ceremonia. No obstante, desde la institución aseguraron que actuarán con "máxima prudencia" en futuras celebraciones públicas mientras avanza el proceso judicial, que actualmente se encuentra en etapa de pericias psicológicas al acusado.
Las familias continúan criticando la lentitud judicial, sosteniendo que una acción más rápida tras las primeras denuncias de 2025 podría haber evitado nuevos casos de abuso.


