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El caso del hombre que desapareció por 10 días y fue hallado deshidratado y desorientado: su dramático relato

Sebastián Esquivel había desaparecido hace diez días de su casa de San Martín. Este jueves lo hallaron desorientado en Ñacuñan y tuvo que ser hospitalizado.

Gustavo Esquivel, el hombre que estaba desaparecido en la Zona Este y fue hallado este miércoles en Ñacuñan. 

Gustavo Esquivel, el hombre que estaba desaparecido en la Zona Este y fue hallado este miércoles en Ñacuñan. 

Después diez días de intensa búsqueda en la Zona Este, Jesús Gustavo Esquivel fue hallado este jueves en Ñacuñan, Santa Rosa. El hombre de 35 años, que estaba desaparecido, estaba deshidratado y desorientado, por lo que tuvo que ser trasladado a un hospital. Le dijo a sus familiares que sufrió un robo y le obligaron a "despedirse" de su familia.

Fuentes allegadas a la investigación relataron a MDZ que todo comenzó el lunes 6 de este mes luego de que Esquivel fue a retirar una bicicleta que tenía en reparación en una conocida bicicletería de San Martín.

Tras eso, salió a dar una vuelta hasta la zona del Dique Benegas, en Medrano, y llegó hasta El Carrizal, un habitual recorrido para los ciclistas del Este provincial. Y luego regresó a su casa en San Martín, donde se cambió la vestimenta para hacer deporte y se vistió con una remera azul marca Adidas y un pantalón cargo, tal como describió su pareja en las entrevistas con los pesquisas.

Seguidamente, se dirigió otra vez en bicicleta hasta la tienda de calle Godoy Cruz para hacerle unos ajustes al rodado y salió. Desde ese momento, nada más se supo sobre él y tampoco hallaron su bicicleta o ninguna de sus pertenencias.

Los misteriosos mensajes y el inicio de la búsqueda

Más tarde, a las 22 de esa misma jornada, le envió misteriosos mensaje a su cónyugue: "Quedate tranquila, voy a estar bien" y "Están jugando con mi vida", decían, palabras más, palabras menos, esas comunicaciones por WhatsApp.

Asimismo, le dio algunas indicaciones sobre unos trabajos que estaba haciendo, ya que se dedica a la marroquinería y talabartería. Pero luego, dejó de escribir y el teléfono se apagó. La última señal la emitió cerca de El Carrizal, agregaron las fuentes consultadas.

Tras su repentina e inesperada desapareción, los familiares de Esquivel radicaron la denuncia correspondiente ante la Justicia y en los días posteriores se realizaron búsquedas con drones de la División VANT (Vehículos Aéreos No Tripulados) y perros del Cuerpo de Canes, pero no había rastros de Esquivel por ningún lado.

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Así buscaban a Esquivel en las redes sociales y convocaban a una marcha para este viernes.

Así buscaban a Esquivel en las redes sociales y convocaban a una marcha para este viernes.

Testigos aseguraron haberlo visto sentado cerca del Cementerio de La Reducción, en Rivadavia, sentado en la parada de un colectivo, o en otros sectores de la Zona Este, pero ninguna pista era certera.

La pista de la transferencia a una mujer

Por eso, los detectives profundizaron sobre su círculo íntimo y supieron que durante el feriado largo de Semana Santa hizo un viaje a San Luis junto a su pareja y unos amigos. En esa oportunidad, Esquivel recibió un llamado y se mostró nervioso.

Luego de eso, el hombre le hizo una transferencia de 50.000 mil pesos a una mujer con la cuenta de Mercado Pag o de un amigo, ya que él no utiliza ningún tipo de billetera virtual. Frente a ese dato, las autoridades citaron a la destinataria de la transferencia.

La mujer no aportó mayores datos, dijo que no conocía a ninguna de las dos personas: ni a Esquivel, ni a su amigo que le hizo la transferencia del dinero. Del mismo modo, sostuvo que no tenía idea del motivo por el cual le enviaron plata y dio a entender que se trató de un error, aunque habían ciertas dudas sobre su versión.

Desorientado en Ñacuñan

Así, cuando la investigación a cargo del fiscal de San Martín-La Colonia Martín Scattareggi y el fiscal en jefe Oscar Sívori parecía llegar a un impasse, este miércoles Gustavo Esquivel fue visto en Santa Rosa, departamento del que es originario, pidiendo agua camino a Ñacuñan.

Fue pasadas las 18 cuando Esquivel fue ingresado por dos amigos al Hospital Perrupato de San Martín. Frente a la presencia del hombre que era intensamente buscado, policías que se encontraban trabajando en el nosocomio entrevistaron a quienes lo acompañaban.

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Esquivel permanecía internado en el Hospital Perrupato.

Esquivel permanecía internado en el Hospital Perrupato.

Sus amigos afirmaron que cerca de las 15 se enteraron a través de Facebook que Esquivel había sido visto cerca del Iscamén, en Ñacuñan. Por eso se dirigieron ambos a bordo de un Fiat Siena particular y, a metros de la la Ruta 153, sobre los monte divisaron a su amigo, añadieron.

De esa versión surgió que, en un principio, Esquivel no los reconocía y se veía "como perdido". Pasados algunos minutos, el hombre se quebró en llanto ante sus amigos y les reveló que estaba yendo hasta Las Catitas y en el camino fue abordado por unos sujetos en la Doble Vía del Este.

La versión del robo que analizan los detectives

Esquivel siguió contando que lo amenazaron con un arma de fuego y le robaron el celular y la billetera. Luego, le obligaron a escribirle a su familiar para despedirse, explicando que no quería hacerlo, pero que fue obligado por los delincuentes.

Tras reconstruir el relato de su amigo, los dos testigos agregaron que Esquivel llevaba un trapo y un nailon transparente en la mano, repetía las cosas dos veces y lucía deshidratado.

En paralelo, el hombre fue ingresado a una habitación del centro asistencial sanmartiniano, donde recibió las primeras asistencias y fue abordado por personal de la Psicología. Por eso, se esperaban los informes de los especialistas para avanzar con la investigación y establecer qué fue lo que le pasó a Esquivel.