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Crónica de una alarma nacional: qué hay detrás de la ola de amenazas en escuelas

La ola de amenazas de tiroteos escolares se convirtió en un grave fenómeno presente en las aulas durante las últimas jornadas. El análisis de una experta.

La ola de amenazas de tiroteos escolares comenzaron a verse en las últimas semanas tanto en redes sociales como en pintadas en las mismas escuelas amenazadas.

La ola de amenazas de tiroteos escolares comenzaron a verse en las últimas semanas tanto en redes sociales como en pintadas en las mismas escuelas amenazadas.

En las últimas semanas, Argentina pasó de incidentes aislados a una verdadera ola de amenazas de tiroteos escolares en los distintos rincones del territorio nacional. Lo que comenzó en San Cristóbal se convirtió en un fenómeno nacional que ya afecta a gran cantidad de escuelas, generando preocupación de alumnos, docentes y en las fuerzas de seguridad de distintas comunidades.

Las amenazas a detalle y algunos de los casos

El patrón de las amenazas es inquietante por su similitud: inscripciones en los baños, donde se fija una fecha específica para la "masacre" y amenazas por redes sociales.

Entre otros casos, se destacan los ocurridos al Colegio Carlos Pellegrini en Ciudad de Buenos Aires, donde aparecieron pintadas advirtiendo: "Viernes 16, los vamos a matar", y la escuela El Algarrobal en Mendoza, donde los mensajes hacían referencia explícita a la masacre de Columbine y al terrorista Brenton Tarrant, dos hechos normalmente destacados por los miembros de la True Crime Community (TCC), subcultura que cumple un rol vital para entender este fenómeno.

Más allá de las pintadas, las amenazas llegaron al ámbito digital. En Corrientes, se detectaron chats de WhatsApp donde alumnos de primer año planeaban atacar a sus profesores y, en un caso extremo, una alumna subió historias de Instagram asegurando que "estaba perdiendo la cabeza", que tenía acceso a armas de fuego y que presuntamente contaba con el permiso de sus padres para perpetrar un ataque.

La situación llegó a tal magnitud que desde la Justicia de San Isidro denunciaron la existencia de aproximadamente 600 casos provenientes de pintadas y posteos en redes sociales. La investigación de esta gran cantidad de amenazas quedó a cargo del fiscal Andrés Zárate, a cargo de la Fiscalía Penal y Juvenil de dicha jurisdicción.

No obstante, acciones policiales ya se empezaron a aplicar a partir de esto. Las autoridades del partido de Almirante Brown confirmaron el despliegue de allanamientos y otros operativos para evitar posibles ataques.

Por otro lado, las instituciones educativas ya comenzaron a actuar de forma preventiva por la conmoción que está generando este fenómeno. Por medio de comunicados dirigidos a los padres se les pidió "profundizar los encuentros de observación, diálogo y contención de los menores al interior de la familia para acompañar a sus hijos", dictó el mensaje que concluyó destacando que, "como adultos responsables es necesario sepan los alcances y riesgos a los que quedan expuestos".

La influencia de la "True Crime Community"

Las autoridades identifican como motor ideológico a la TCC, una comunidad digital transnacional que glorifica la violencia y en casos extremos emula a perpetradores de homicidios masivos históricos. Los adolescentes investigan estos casos y utilizan su simbología para buscar un sentido de pertenencia o notoriedad.

Justamente, el menor tirador de la Escuela N° 40 de San Cristóbal era un miembro de esta misma comunidad y, como reveló MDZ, creaba contenido sobre masacres escolares.

El análisis profesional: ¿Por qué está ocurriendo esto?

Para comprender qué hay detrás de este fenómeno, la psicopedagoga Karina Berge sostiene que esta ola de amenazas responde a una crisis de visibilidad en la adolescencia actual.

Según la especialista, estas acciones ponen a los jóvenes en un “lugar de atención permanente, de necesidad de reconocimiento, de necesidad de expresar, de necesidad de poder distinguirse, ser alguien”. Berge señaló que existe una “mal buscada identidad”, donde los adolescentes intentan ser reconocidos desde lugares nocivos al no encontrar cauce en ámbitos tradicionales

Sobre esto último, explicó: “Como no están pudiendo reconocerse desde los espacios más saludables como el deporte o como la pintura o como el hecho de destacarse en la escolaridad, buscan estas salidas que son mucho más patológicas”.

Luego puso el foco en la crisis de autoridad y el entorno familiar. La psicopedagoga advirtió que los adultos de esta época se encuentran “muy corridos de ese lugar de adultos donde el límite es necesario”. Esta ausencia de contención se agrava con el acceso a las armas, las cuales terminan siendo una “herramienta que utilizan para poder expresar todo aquello que su mundo interno no puede reflejar de modos mucho más saludables”, sentenció la experta.

Finalmente, para Berge la solución es estructural: “Faltan propuestas sanas para los adolescentes para que puedan expresar y decir todo aquello que les pasa”.