Cómo actuaba la banda criminal que usurpaba una casa en Guaymallén: la destrucción de la "base operativa"
Tras la destrucción de una vivienda usada por una banda de delincuentes, se dio por terminado un capítulo de robos en el distrito de Villa Nueva, Guaymallén.
El "bunker" siendo demolido este jueves en Guaymallén.
La demolición de una vivienda en Guaymallén, este jueves, significó un alivio para los vecinos del distrito de Villa Nueva. Es que el inmueble se había convertido por años en el bunker de una banda de delincuentes acusados por numerosos robos en la zona y que actuaron por un largo tiempo hasta que cayeron en junio de este año.
La casa, situada en la esquina entre boulevard Avellaneda y calle Presidente Quintana, fue tirada abajo tras años de ser sindicada por los vecinos del barrio y policías de la Comisaría Novena como un punto clave para el grupo de ladrones.
Al momento de la destrucción se notaron las consecuencias del severo abandono que sufrió la casa: las paredes estaban gravemente carcomidas, los techos caídos o a punto de caerse y el interior lleno de basura, entre otras cosas.
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La historia de esta casa y sus delincuentes
Por años este domicilio, localizado en una pujante zona económica de Guaymallén, estuvo completamente abandonado, lo que llevó a que se comenzara a deteriorar su estructura. Sin embargo, hace aproximadamente dos años, un hombre identificado en la investigación como el Pelado tomó posición de la casa utilizando una documentación apócrifa. Así dejó el inmueble a cargo de una mujer, sosteniendo que era su sobrina, quien aseguraba vivir allí en compañía de otra chica.
La reconstrucción de los hechos sostiene que la mujer que quedó a cargo de la casa comenzó a alquilarla a un grupo de jóvenes, formado por varios menores de edad. Estos empezaron a usar el lugar como aguantadero y "base operativa" para perpetrar sus robos.
Fuentes policiales aseguraron a MDZ que el Pelado no cuenta con antecedentes policiales, ni está implicado en el caso, ya que se habría desligado de la situación antes de que se instalara la banda criminal en la vivienda.
El testimonio de vecinos de la barriada, contrastado por fuentes cercanas la investigación, indica que esta banda delictiva robaba comercios y vehículos de la zona durante horas de la madrugada, forzando las entradas y arrasando con todo a su paso. Luego, con el botín recolectado se iban rápidamente a este domicilio.
Para evitar ser atrapados con los elementos robados, poco después de perpetrar el delito, un automóvil pasaba por allí y se llevaba estos bienes a otro lado. Además, los delincuentes abandonaban la casa antes de que llegara la policía, surge de la investigación.
En reiteradas ocasiones, se indicó que, cuando efectivos de la Comisaría Novena se dirigían al inmueble para realizar alguna medida, en la misma solo se encontraban las dos mujeres mencionadas, que aseguraban una y otra vez ser las únicas moradoras de la vivienda. De esta manera, los delincuentes evitaron durante mucho tiempo ser detenidos.
Cómo cayó la banda
A partir de numerosos operativos en la zona se logró efectuar la detención de algunos miembros de esta banda, a partir de los trabajos realizados por la dependencia guaymallina ubicada en calle Libertad al 578. Allí, siendo aproximadamente las 23 del 8 de junio, el resto de los integrantes del grupo se presentó, con total impunidad, en la puerta para visitar a los aprehendidos.
Mientras los delincuentes se encontraban a escasos metros de la Comisaría, sentados sobre la vereda comenzaron a hablar de cuál sería su próximo robo. En ese momento los efectivos presentes escucharon la conversación e intervinieron "invitándolos a pasar" para que continúen su charla dentro del edificio policial.
Una vez dentro del recinto, los efectivos repasaron las pruebas recolectadas en los diferentes robos ocurrido en la zona y constataron que los perfiles de los jóvenes coincidían.
De esta manera se efectuó la detención de siete sospechosos, quienes terminaron acusados por robo agravado por ser en poblado y en banda. Además, ya con todo el grupo de malvivientes detenido, se supo que había varios menores de edad entre ellos.
Por su parte, la ministra de Seguridad Mercedes Rus, presente en la demolición del bunker, sostuvo en rueda de prensa que "esto es un hito importante porque clausuramos este lugar para que no se vuelva a meter nadie, no lo vuelva a usurpar nadie y no sea aguantadero de ninguna otra organización delictiva. Pero lo cierto es que hay que seguir con la causa para que (los imputados) realmente estén condenados".
Un alivio para los vecinos
La presencia del aguantadero fue un problema muy grave para los residentes de la zona y los propietarios de negocios. Por años, los vecinos fueron radicando denuncias de robos, en ocasiones acompañadas de videos. El registro filmográfico que proporcionaron a las autoridades fue descrito como vital para la detención de los malvivientes.
El hartazgo de los vecinos fue tal que cuando se les comunicó la inminente destrucción del inmueble, varios de estos se ofrecieron a hacerlo ellos mismos. En diálogo con este portal, los que salieron a presenciar la demolición comentaron su alivio al terminar con este conflictivo punto de su barriada.