Comenzó el juicio contra los "sanadores egipcios": una víctima relató cómo funcionaba la presunta secta
Dos personas que coordinaban la presunta secta conocida como "Sanadores egipcios" están acusados de trata laboral, explotación y abuso sexual.
Comenzó el juicio contra los "sanadores egipcios" acusados de trata laboral, explotación y abuso sexual en Córdoba.
El juicio contra los denominados “sanadores egipcios ” comenzó este jueves en los Tribunales Federales de Córdoba. Álvaro Juan Aparicio Díaz, quien se hacía llamar Sahú Ari Merek, y su pareja, Carolina Laura Cannes, están acusados de trata de personas con fines de reducción a la servidumbre, explotación laboral y delitos contra la integridad sexual.
La causa investiga el funcionamiento de una presunta organización de sanación que tenía su base en Pozos Azules, en la localidad de San Lorenzo, en el Valle de Traslasierra. Según la acusación, sus integrantes eran captados mediante cursos, charlas y tratamientos que prometían soluciones para distintas dolencias físicas y emocionales.
Los acusados, que permanecieron detenidos durante un período de la investigación, llegaron en libertad al debate. Aparicio Díaz negó los hechos ante el Tribunal Oral Federal N° 2 y sostuvo que la causa había sido “toda armada” en su contra y contra Cannes.
El tribunal está integrado por los jueces Enrique Lilljedahl, María Noel Costa y José Fabián Asís. La acusación está a cargo del fiscal Carlos Casas Nóblega.
La captación a los Sanadores Egipcios
Una de las víctimas, que actualmente vive en el exterior, habló con Noticiero Doce después de declarar ante la Justicia. Según su relato, ingresó al grupo como estudiante, sin conocer lo que ocurría detrás de la organización.
La mujer aseguró que Aparicio Díaz se presentaba como un maestro con capacidades extraordinarias y que, alrededor de su figura, se construían relatos sobre supuestos milagros.
“Un muy buen manejo de grupo y yo, cuando ingreso como estudiante sin saber todo lo que había detrás, después cuando me di cuenta, era como una fachada, una imagen que él obligaba a transmitir”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que las historias sobre las supuestas curaciones eran parte de una construcción que se repetía entre los seguidores. “Todo el mundo hablaba de milagros hechos por el maestro que eran mentiras fabricadas por él”, afirmó.
La mujer también relató que su propia incorporación estuvo vinculada con un supuesto diagnóstico médico. “Como en mi caso, él supuestamente me detectó un cáncer, me lo curó y yo le debía la vida”, contó.
Según explicó, el vínculo se profundizó progresivamente: primero fue invitada, luego alumna y, finalmente, comenzó a trabajar todos los días en el lugar.
“Empecé como invitada, luego como alumna, siempre es el mismo mecanismo y terminé yendo a trabajar todos los días”, sostuvo.
“Parecía la aldea de los pitufos”
La víctima describió que su primera impresión de Pozos Azules fue la de una comunidad alegre, donde las personas trabajaban con entusiasmo. Sin embargo, aseguró que esa imagen cambió cuando comenzó a permanecer más tiempo en el lugar.
“Al principio, cuando fui a Pozos Azules, parecía la aldea de los pitufos, un lugar feliz donde todos trabajaban con alegría”, relató. Con el paso de los días, dijo, comenzó a advertir las condiciones en las que se encontraban quienes vivían y trabajaban allí.
“A medida que empecé a pasar más tiempo y vi lo duro de todo lo que estaban haciendo los chicos que estaban ahí, empecé a entender que ni siquiera dormían o comían”, afirmó.
También sostuvo que las condiciones afectaban a quienes no permanecían a dormir en el predio. Según su testimonio, con el tiempo disminuyeron su calidad de sueño y alimentación, mientras que “la comida estaba en muy mal estado”.
Aislamiento, control y sometimiento
La investigación sostiene que las personas eran captadas en momentos de vulnerabilidad emocional y que, una vez incorporadas al grupo, atravesaban un proceso progresivo de aislamiento de sus familiares, parejas y amistades.
Los peritajes incorporados a la causa describieron a la Fundación Académica Sêshen como un grupo de abuso o manipulación psicológica. En ese marco, los especialistas consideraron más adecuado hablar de “persuasión coercitiva”, en referencia a las técnicas utilizadas para captar y someter a las víctimas.
La mujer que declaró ante la Justicia describió un vínculo atravesado por el miedo y el enfrentamiento entre los propios integrantes. “Ha sido muy duro. Las víctimas no tenemos una perspectiva clara de quién es el otro. Todo estaba mediado por su mente enfermiza, que nos enfrentaba, que nos agredía y nos incitaba a agredirnos unos a otros”, expresó.
También reconoció la dificultad que, según dijo, tenía para comprender en ese momento el nivel de sometimiento en el que se encontraba.
“Me da vergüenza reconocer la devoción y el sometimiento con el que hablábamos. Nos la pasábamos pidiendo perdón y lavándolo, y se lee el miedo que había de cometer un fallo pequeño”, agregó.
En otro tramo de su testimonio, recordó uno de los castigos que aseguró haber recibido. “Yo me ligué un castigo por saludar a una persona antes que a él: fueron 48 horas desmontando un campo sin descanso”, afirmó.
La investigación por explotación económica
Además de las acusaciones vinculadas con la trata laboral y los abusos sexuales, el expediente investiga un presunto esquema de explotación económica.
Según la investigación, Aparicio Díaz ofrecía cursos y tratamientos vinculados con la denominada “ciencia egipcia”, la meditación, la psicología Sêshen y supuestas técnicas de sanación. También habría comercializado viajes a Egipto presentados como instancias de formación para sus seguidores.
Entre las propuestas difundidas figuraban cursos como “Kábalah Ciencia Egipcia”, “La Flor de la Vida: Meditando en las Dimensiones de la luz” y “Geometría Sagrada Jeroglífica del Antiguo Egipto”.
La acusación sostiene que el denominado sanador afirmaba haber curado enfermedades como el cáncer y la depresión, además de resolver conflictos de pareja y asesorar a dirigentes políticos. Por esos servicios, las víctimas habrían pagado importantes sumas de dinero, en algunos casos luego de vender pertenencias o cortar vínculos afectivos.
Cannes, por su parte, habría tenido a su cargo la asignación de turnos, el cobro de consultas y el control de las publicaciones que realizaban los seguidores en redes sociales.
El origen de la causa
La investigación comenzó en marzo de 2020, cuando un megaoperativo realizado en San Lorenzo permitió desarticular la denominada Fundación Académica Sêshen.
En un primer momento, la causa estuvo en manos de la Justicia provincial. La fiscal de Villa Cura Brochero, Analía Verónica Gallaratto, había elevado el expediente a juicio, mientras varias de las personas que hoy son consideradas víctimas permanecían detenidas.
Luego, el juez de Control José María Estigarribia resolvió que la investigación debía pasar al fuero federal. Más tarde, el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja ordenó la liberación de las mujeres y otros integrantes que habían sido detenidos durante el procedimiento.
La causa cuenta con 11 víctimas denunciantes. Durante las primeras jornadas del juicio declararon cinco mujeres, quienes participan como querellantes.
Una organización que continuó activa en redes
Pese al avance del proceso judicial, Aparicio Díaz continuó activo en redes sociales hasta hace pocas semanas. Desde esas plataformas ofrecía viajes a Egipto y difundía videos e información vinculados con las mismas prácticas que aparecen mencionadas en los testimonios de las víctimas.
Las audiencias continuarán durante septiembre en los Tribunales Federales de Córdoba. Está previsto que declaren nuevas sobrevivientes y que se incorporen más elementos para determinar cómo funcionaba la organización y cuál fue la responsabilidad de los acusados.
Mientras el juicio avanza, los testimonios buscan reconstruir una historia marcada, según la acusación, por promesas de sanación, aislamiento, explotación y sometimiento. La Justicia deberá establecer ahora qué ocurrió dentro de aquella comunidad de Traslasierra y si los hechos denunciados constituyen los delitos por los que Aparicio Díaz y Cannes llegaron a juicio.