Atrincherado y perseguido por los techos: el nuevo escándalo de un joven condenado por abuso sexual
El joven se atrincheró tras negarse a ser internado en un neuropsiquiátrico. Los detalles del operativo.
Los grupos GRIS y GES intervinieron en el caso del joven atrincherado.
ALF PONCE / MDZUn joven protagonizó un escandaloso operativo policial la tarde del miércoles en Godoy Cruz. El sujeto, de 31 años, terminó atrincherado tras negarse a cumplir con una orden judicial que disponía su internación en un neuropsiquiátrico y fue aprehendido durante una persecución por los techos.
No es la primera vez que tiene problemas con la ley: hacia mediados de 2019, un amiga suya lo denunció por abuso sexual. Por esa causa, terminó siendo condenado a una pena en suspenso luego de confesar la autoría de los tocamientos a la joven durante un juicio abreviado.
Siete años después de ser detenido en el marco de la investigación por la agresión sexual, el joven—se reserva la identidad por tratarse de una persona con padecimiento mental— volvió a ser blanco de un procedimiento policial.
Fuentes allegadas al operativo revelaron a MDZ que todo comenzó alrededor de las 16.30 cuando un hombre llegó hasta la Comisaría 27° y pidió ayuda a los policías para cumplir con una orden del Juzgado de Familia para internar a su hermano en el Hospital Escuela de Salud Mental Carlos Pereyra.
Los efectivos verificaron el documento y se dirigieron inmediatamente al domicilio, quien no quiso atender al llamado de los funcionarios. Ante eso, su hermano pidió que lo sacaran por la fuerza, pero los funcionarios le explicaron al familiar que no contaban con una orden judicial para ingresar a la propiedad.
Posteriormente, pasadas las 17, el hermano del joven, a través de su abogado, logró que un juez autorizara el traslado al citado neuropsiquiátrico mediante el uso de la fuerza pública y, en caso de ser necesario, habilitó la posibilidad de realizar un allanamiento en el inmueble.
Operativo con policías de elite
Así, los uniformados regresaron a la vivienda y pudieron hablar con el joven, quien expresó que no deseaba salir del lugar. Frente a esa nueva negativa, se activó el protocolo correspondiente, solicitando la presencia del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS) y el Grupo Especial de Seguridad (GES).
Una vez en la escena, los negociadores del GRIS entablaron una conversación con el causante, mediante la cual intentaron convencerlo de que se pusiera a disposición de las autoridades y permitiera que lo trasladen al nosocomio especializado en salud mental. Sin embargo, el diálogo no llegó a buen puerto y se decidió allanar el domicilio.
En ese momento, el joven escapó hacia el fondo de la casa y saltó desde una ventana hacia los techos de las propiedades vecinas. Allí se inició una breve persecución que terminó con la aprehensión del causante.
Luego, fue asistido por personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) y, finalmente, lo trasladaron al Hospital Santa Isabel de Hungría, donde se le iban a practicar los estudios correspondientes.
La condena por abuso sexual
En mayo de 2019, una chica denunció al joven por un episodio de abuso sexual ocurrido en medio de un after que se celebró en un departamento de la Peatonal Sarmiento.
De acuerdo con el expediente, la denunciante se encontraba junto al muchacho y otros conocidos. Con el correr de la madrugada, los invitados se retiraron hasta que quedaron solamente el propietario del inmueble, su novia, la joven que fue víctima de la agresión sexual y el ahora condenado.
Cuando la pareja se fue a dormir, la víctima y el victimario quedaron solos y se durmieron en un sillón. Del relato de la chica surgió que, cuando se despertó, observó al denunciado lamiéndole el pantalón a la altura de la zona genital e intentando introducir un dedo a través de un agujero que tenía la prenda. Ante esa situación, aseguró que le dio una patada y se retiró.
La causa, que fue investigada por la fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual María de las Mercedes Moya, llegó a juicio a fines de 2022. Finalmente, en la previa del debate, el joven reconoció la autoría de los tocamientos y fue condenado mediante un procedimiento abreviado a una pena de cumplimiento condicional.