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Piñas y piedrazos: familias mendocinas vivieron horas de terror en un colectivo

Los festejos por el Día del Amigo en la provincia movilizaron a una gran cantidad de personas, pero hubo un episodio que "ensució" la jornada.

El miércoles se festejó el Día del Amigo en todo el país y algunos mendocinos decidieron acercarse a la ciudad para festejar. Sin embargo, un colectivo que salió desde Uspallata vivió horas de terror en la ruta luego de que una patota comenzara a golpear a los pasajeros y a arrojar piedras contra ellos. Niños llorando y gente gritando fue el resultado que "ensució" una jornada de celebración.

A las 18.30 del miércoles, un colectivo de Andesmar salió de la terminal de Uspallata repleto de pasajeros -sentados y parados- y tenía como destino la Terminal de Ómnibus de la Ciudad de Mendoza. Si bien debía llegar a las 20.45, el micro tuvo un atraso de dos horas. ¿El motivo? En la zona de Cacheuta, una patota intentó subir al ómnibus pero no se lo permitieron.

"Iba lleno y en Potrerillos el chofer subió a una familia más, pero había gente parada y no había mucho espacio. El colectivo sigue por Cacheuta y ahí tuvo que frenar porque había cerca de quince o veinte personas que querían subir. Como no había espacio, el chofer empezó a consultarle a la empresa pero no recibía respuestas", explicó a MDZ Alejandra Alonso, una víctima del episodio. 

Alejandra fue una de las damnificadas en el hecho. 

Los minutos pasaban y el grupo de personas comenzó a gritar para que "los dejaran subir". Los pasajeros, alertados por la demora y los insultos, comenzaron a llamar a la Policía para que resolviera la situación. Pero en un instante, la gresca estalló.

"Deciden subir a dos mujeres pero una se sienta en un asiento que ya estaba ocupado. Mientras le explicábamos que iba a tener que ir parada, un hombre que no estaba autorizado sube hasta los escalones y agarra a piñas a un pasajero que estaba adentro del colectivo", remarcó Alejandra.

Y continuó: "En medio de todo eso, el chico que era pasajero, sin querer, le pega con el codo a una de las chicas que acababa de subir, pero él no las vio porque estaba de espaldas a ellas. Se empezaron a pegar y se arma una piñadera todavía más grande".

Según su relato, en el micro habían desde familias con niños hasta personas mayores y todos tuvieron que protegerse entre los asientos porque, además de la piñadera, comenzaron a recibir piedrazos y ladrillos desde afuera.

Los vidrios impactaban contra los pasajeros que iban sentados.

"Estaban borrachos, eso sí, y tenían botellas en la mano. Me cubrí con mi campera y con la mochila y llamé por quinta vez a la Policía. Nos tiraban ladrillazos y los vidrios del colectivo estaban explotando", dijo la residente de Uspallata.

En medio del susto y los gritos de todos los que estaban en el suelo, la situación se fue calmando cuando llegó la Policía. "Estuvimos en total dos horas y tuvimos que explicar cómo había sido todo porque se querían llevar al pasajero al que agarraron a piñas", puntualizó Alejandra. 

Finalmente, cerca de las 20.30, otro colectivo llegó hasta el lugar del hecho y, con la situación controlada, la gente bajó y se subió a otra unidad. "Cuando nos pasamos al otro micro, la Policía nos tomó los datos a todos porque la empresa no los tenía registrados", concluyó.

Los impactos de piedras y ladrillos.