Crimen del carpintero en Guaymallén: la Corte ordenó dictar nuevamente las penas contra los tres condenados
Este miércoles, la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, en pleno-con sus siete miembros votando-, falló a favor de Diego "Pelado" Vildoza, uno de los tres condenados por el crimen de Juan Carlos Moya (62), un carpintero ultimado a balazos en su casa de Guaymallén, durante un asalto en 2017.
Seis de los integrantes del máximo Tribunal, el presidente Dalmiro Garay y los jueces Pedro Llorente, Omar Palermo, Julio Gómez, José Valerio y Mario Adaro, avalaron el reclamo del abogado Pablo Cazabán, defensor de Vildoza, quien había apelado la sentencia del juez Gonzalo Guiñazú. La votación fue 6 a 1, ya que en disidencia, en contra del planteo se manifestó María Teresa Day.
Es que tras un juicio por jurado en agosto del año pasado, un jurado popular declaró culpables al mencionado acusado, a Lucas Villanueva y a Francisco Agüero. Si bien el fiscal Gustavo Pirrello los llevó a los tres a debate por homicidio criminis causa-matar para ocultar otro delito, con pena única de prisión perpetua-, los 12 ciudadanos consideraron que la calificación correspondiente para el caso era la de homicidio en ocasión robo, con una escala penal de 10 a 25 años.
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De esta manera, los sospechosos zafaron de la pena más fuerte, y el magistrado que encabezó el juicio dictó penas de 23 años para Agüero, como autor material del crimen del carpintero, y de 22 años para Vildoza y Villanueva como coautores. Sin embargo, la defensa del "Pelado" cuestionó la sentencia, advirtiendo que la misma no había sido fundamentada y que su cliente y Villanueva fueron declarados culpables por el jurado pero en el rol de partícipes primarios.
Ante el error de Guiñazú la causa pasó a casación, y esta mañana la Corte le dio la derecha a la solicitud de Cazabán, aunque no así a lo expuesto por los otros dos imputados, quienes habían pedido revisar el veredicto del jurado.
La resolución de los supremos agrega que se deben remitir todas las actuaciones del expediente al Tribunal Penal Colegiado N° 1, a fin de fijar fecha para realizar una audiencia en la que las partes deberán alegar nuevamente y pedir sus penas, para que finalmente un nuevo juez dicte otra vez sentencia contra estos tres hombres.
El fallo genera expectativa en Vildoza y Villanueva, ya que como participes primarios estiman que podrían recibir una condena menor a la actual. En los alegatos del juicio, sus representantes habían solicitado 10 años de cárcel, el mínimo del delito.
El prófugo "más buscado de Mendoza"
Diego Vildoza fue durante meses considerado el prófugo "más buscado de Mendoza", por la trascendencia que había tomado su evasión de la Justicia en el marco de la causa del carpintero. Por el asesinato lo habían detenido e imputado, pero una coartada suya convenció a un juez, que lo liberó.
Cuando la fiscalía reunió pruebas más contundentes en su contra volvieron a ordenar su arresto, pero para entonces ya no lo encontraron. La Policía multiplicó sus esfuerzos y montó muchos operativos para atraparlo, lo que recién se logró en febrero del 2020, tras seis meses en la clandestinidad.
Mientras, el rostro de Vildoza aparecía en todos los medios y hasta se ofrecía recompensa por su paradero. Una vez detenido, se supo que el imputado durante esos meses contó con el apoyo del expolicía Diego Salinas para no ser recapturado. Este hombre, el exefectivo, por esta "ayuda" fue condenado a 6 años de prisión por encubrimiento agravado y falsedad ideológica de instrumento público.
Atacado en un asalto
Juan Carlos Moya fue asesinado en la siesta del 4 de noviembre del 2017, en su vivienda de la calle Gutenberg, en Villa Nueva. Dormía la siesta cuando falsos clientes golpearon la puerta del domicilio, interesados supuestamente en un presupuesto para un trabajo de carpintería; el hijo de la víctima atendió a dos sujetos y los hizo pasar, pero cuando el hombre se presentó ante ellos, estos demostraron sus verdaderas intenciones.
Uno de los delincuentes extrajo un arma de fuego y le exigió al dueño de casa $20.000 que había cobrado recientemente. Moya se resistió y se defendió con un machete, hasta que le efectuaron un disparo en el pecho y otro en la pierna, causándole heridas que terminaron con su vida.
Los agresores escaparon sin robar nada, e incluso a uno de ellos se le cayó una pistola 9 milímetros, arma que agarró el hijo de Moya y que se convirtió en un elemento clave en la investigación.
El trabajo de la fiscalía sirvió para identificar a los cuatro malvivientes que intervinieron en el asalto. De acuerdo a las pruebas, Agüero y Miguel Ángel Donoso-identificado pero nunca detenido- estuvieron en la escena del crimen, en tanto que Vildoza y Villanueva hacían de "apoyo" afuera de la propiedad del fallecido.