Bentogate: testigo sorpresa reveló reuniones VIP y un negocio de importación millonario

Bentogate: testigo sorpresa reveló reuniones VIP y un negocio de importación millonario

Esta semana se sumaron nuevas declaraciones en la causa de las coimas en la Justicia Federal de Mendoza. Un abogado reveló que existían reuniones irregulares en el despacho de Walter Bento, y contó que Diego Aliaga ofrecía sus servicios como "mano derecha" del juez. ¿Qué rol tuvo la política?

Facundo García

Facundo García

La causa de las coimas en la Justicia Federal de Mendoza no para. Esta semana hubo testimoniales al rojo vivo, entre ellas, una que tiene que ver con el que quizá sea el caso más impactante en términos económicos de todo el expediente: el contrabando de bananas desde Ecuador. Se trata de un incidente donde había en juego unos 60 millones de dólares. Y un testigo reveló que el cuestionado juez Walter Bento puede haber incidido en la manera en que "se resolvió" aquella situación.

De las fojas se desprenden viñetas antológicas: el testigo -que allá por 2011 representaba a una de las empresas importadoras de fruta- contó que Bento ingresaba a las audiencias comiendo una banana. "Disculpen, es mi dieta diaria de la mañana", respondió Bento cuando los letrados lo miraron azorados. La acusación afectaba a los Rinaldi, cuya empresa manejaba precisamente a la mayor parte del mercado de bananas del país.

En la sala de Tribunales estaban, pues, las partes, el juez y su banana. El abogado de la firma importadora le preguntó a su señoría por la marca de la fruta que tenía entre manos y -según contó- el magistrado le mostró el sello de Sabrostar, que era justamente el que manejaba la empresa cuestionada, Argenfruit. "Hasta ahí podía ser una situación hasta graciosa -contó el testigo-. Sin embargo me llamó la atención la presión que Bento ejercía sobre los testigos durante el interrogatorio".

Reuniones extraoficiales

Como se explicó más arriba, el testigo que habló anteayer era abogado de la firma Argenfruit, que ingresaba bananas desde Ecuador. Y el inconveniente era que -por presuntas irregularidades- se había detenido el tránsito de unos 500 camiones que debían ingresar a la Argentina, lo que incluía también a barcos que estaban en camino a través del océano Pacífico. Eso significaba pérdidas cuantiosas, y los tiempos de la Justicia no eran los de esa mercadería perecedera.

El declarante contó que en esas jornadas tensas, de buenas a primeras, otros integrantes de la firma comenzaron a tener reuniones con Bento. Es decir que habrían "puenteado" su rol de abogado para -posiblemente- llegar a un arreglo por afuera de la Ley.

El clima llegó a su punto de hervor un día en que el propio testigo estaba en Tribunales y vio llegar a dos sujetos de Argenfruit que entraron al despacho del magistrado y le pidieron que esperara afuera. El abogado contó que eso lo enfureció y decidió irse. Pero al rato estas personas lo llamaron por teléfono, lo invitaron a almorzar en un intento -vano- de hacer las paces y le dijeron que todo se había encaminado por intermedio de un operador judicial: Diego Aliaga.

Diego Aliaga aparece a lo largo de toda la causa.

Agregó el testigo: "Poco después, mientras yo caminaba por Pedro Molina y España de Ciudad, se me acercó un hombre de mediana edad que se presentó con una sonrisa y me dijo 'mucho gusto, soy Aliaga. Usted ya sabe que tengo llegada -señaló el edificio de Tribunales Federales- y que puedo arreglar algunas cosas. Me pongo a su disposición'".

El abogado rechazó la oferta, pero le quedó grabada aquella sonrisa.

Cómo se "resolvió"

Hoy Aliaga está muerto. Lo encontraron el año pasado, enterrado en un campo de Lavalle, tras permanecer desaparecido varios meses. No obstante, se lo sindica como la "mano derecha" del juez Bento; la persona que hacía los contactos para aceitar el circuito de las coimas en la Justicia.

"Usted hágalo así porque se me ha indicado que así debe ser"

En fin: la rosca siguió. A partir de las reuniones -el testigo mencionó al menos tres, a las que, según contó, no tuvo acceso- el asunto de los camiones varados en la frontera con Chile se fue destrabando. "Con el devenir del juicio, comencé a tener por parte de mi cliente instrucciones expresas sobre qué debía preguntar en las audiencias (...). La invasión que se hacía de mi actividad hizo que en un momento dado yo hiciera una pequeña protesta, y mi cliente respondió 'usted hágalo así porque se me ha indicado que así debe ser'", recordó el declarante.

¿Quién proponía esas modificaciones? ¿Con qué fin? ¿Cómo es que tras un escándalo que tuvo trascendencia nacional los millones de kilos de banana finalmente se liberaron y el circuito volvió a fluir? ¿Cómo y por qué se dictó la falta de mérito en esta causa? ¿Hubo alguna intervención de la política y/o la aduana? Esas y otras preguntas son las que tiene hoy sobre la mesa el fiscal Dante Vega.

El conflicto de las bananas en un par de mordiscos

Había cientos de camiones detenidos. Al menos 460 contenedores en vilo: más de un millón de kilos de banana esperando ingresar al país; con el agravante de que la fruta no puede permanecer almacenada indefinidamente. Tal era el panorama que mostraban los diarios en diciembre de 2011, luego de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) denunciara a Argenfruit.

Para la AFIP de aquella época, por cada cajón se podían "lavar" 2,4 dólares

Según las autoridades de AFIP, el tongo de las bananas ecuatorianas era traerlas al país como si fueran premium. En aquel tiempo, el cajón de calidad superior se cotizaba a U$S6,90, en tanto que el de segunda salía U$S4,50. Si uno ingresaba por aduana fruta de segunda y la hacía entrar como de primera, se generaba un “margen” de 2,4 dólares por cajón.

¿Para qué servía esa diferencia? Se conjeturaba que para fugar divisas y -tal vez- lavar dinero. Esos dos dólares y pico por cada cajón sumaban una fortuna si se los multiplicaba por el consumo de Argentina, máxime si se consideraba que ya entonces existía un cepo. Entre 2010 y 2011, en efecto, la empresa bajo la lupa había realizado operaciones por 50 millones de dólares; controlando más del 50% del mercado nacional.

Se calculó que la estafa con facturaciones tramposas podía haber implicado la fuga de al menos U$S10.000.000. Diez palos verdes. Según un comunicado que sacó AFIP, la información surgía de “documentación obtenida en los allanamientos que se realizaron por orden judicial en domicilios de la empresa, de particulares y del despachante de aduana".

Mientras, en las ferias argentinas el cajón de 20 kilos de banana pasaba de valer 80 pesos a cotizarse entre 140 y 150. En menos de una semana, la fruta en las verdulerías subió al doble. No entraban bananas, y la disputa llegó a las portadas de todo el país.

Diego Barrera, uno de los testigos clave.

Semana intensa

Hoy aquella causa se descongeló por la investigación de las coimas. Y a todo lo anterior se añade lo que aportó esta semana otro testigo clave, Diego Barrera, que está acusado de matar a Aliaga y que ratificó sus testimoniales anteriores, además de apuntar contra otros miembros de Tribunales y referirse a más detenidos que habrían sido apretados para pagar coimas, como el ex líder de la barra del Tomba, Daniel "Rengo" Aguilera

También fue noticia esta semana el bizarro mensaje que encontró la Policía durante el allanamiento de una caja de seguridad perteneciente a los Bento. Al abrir la pequeña puertita, los efectivos descubrieron que el recipiente estaba casi vacío. Casi: había un cartel con un manuscrito dirigido al juez Eduardo Puigdéngolas, quien está a cargo del que hoy por hoy es uno de los asuntos más calientes de la provincia.

La causa ya tiene a 23 imputados. Y en el centro de la escena está Bento, que es la máxima autoridad electoral de la provincia. 

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