El caso que se "descongeló" tras el escándalo de las presuntas coimas en la Justicia Federal

El caso que se "descongeló" tras el escándalo de las presuntas coimas en la Justicia Federal

Si bien todo ciudadano es inocente hasta que se demuestre lo contrario, el revuelo de las últimas semanas ha cambiado el prisma con el que se observan causas que parecían olvidadas. Contrabando, evasión y narcotráfico están en la mira. Aquí, un ejemplo resonante y la palabra de un testigo.

Facundo García

Facundo García

Cientos de camiones parados. Al menos 460 contenedores en juego: más de un millón de kilos de banana esperando ingresar al país; con el agravante de que la fruta no puede permanecer almacenada indefinidamente. Tal era el panorama que mostraban los diarios en diciembre de 2011, luego de que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) denunciara a una empresa importadora con sede en Mendoza. De pronto, el asunto se solucionó.  

Ha pasado mucho tiempo. Pocos recuerdan el caso. Pero la investigación por las presuntas coimas en la Justicia Federal le quitó el polvo al expediente. El asunto vuelve a la mesa de un café durante una mañana mendocina cualquiera. Enfrente del periodista está un testigo que se ha comunicado asegurando que posee información. Eludiremos aquí su nombre para protegerlo. Pero sabe, o parece saber. Caminó mucho por Tribunales.

Y lo primero que cuenta es que por aquella época "la causa de las bananas" recayó en el juzgado federal número 1 de Mendoza, a cargo del juez Walter Bento

Bento es, claro, el acusado más importante de los 16 que figuran en el reciente escándalo de la Justicia Federal. 

Sin carozo

El entrevistado aclara que él no tuvo nada que ver. “Ojo, personalmente no vi que hubiera plata de por medio. Sin embargo noté indicios muy sospechosos”, cuenta.

Según la denuncia de AFIP, el tongo de las bananas ecuatorianas era traerlas al país como si fueran premium. En aquel tiempo, el cajón de calidad superior se cotizaba a US$ 6,90, en tanto que el de segunda salía US$ 4,50. Si uno ingresaba por aduana fruta de segunda y la hacía entrar como de primera, se generaba un “margen” de 2,4 dólares por cajón.

Foto: Pixabay

¿Para qué servía esa diferencia? Se pensaba que para fugar divisas y -tal vez- lavar dinero. Sobre todo porque la cantidad de cajones que ingresaban al país era descomunal. Entre 2010 y 2011, en efecto, la empresa bajo la lupa había realizado operaciones por 50 millones de dólares.

Se calculó que la estafa con facturaciones tramposas podía haber implicado la fuga de al menos US$ 10.000.000. Sí: diez palos verdes. Según un comunicado que sacó en aquellos días la AFIP, la información surgía de “documentación obtenida en los allanamientos que se realizaron por orden judicial en domicilios de la empresa, de particulares y del despachante de aduana".

Filamento groso

El testigo recuerda que las semanas pasaban. “Estaban los camiones varados, y todo el circuito de bananas que venían de Ecuador también detenido a causa de este asunto. Eran pérdidas gigantescas”.

Incluso el entonces jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, se refirió al conflicto apuntando que la firma con sede en Mendoza "se había aprovechado ilícitamente" de los Acuerdos de Complementación Económica entre Ecuador y Argentina.

Mientras, en las ferias argentinas el cajón de 20 kilos de banana pasaba de valer 80 pesos a cotizarse a entre 140 y 150 pesos. En menos de una semana, el precio de la fruta en las verdulerías subió al doble. La disputa sobre las bananas llegó a las portadas de todo el país.

Foto: Pixabay

Masticación

La tensión subió. Los acusados arriesgaban una pena de entre 4 y 10 años de prisión, más cuantiosas multas.

La empresa despidió a algunos trabajadores, acaso como herramienta de presión para que la AFIP aflojara la cincha. Se habló, incluso, de un “complot contra los importadores mendocinos”.

Y de pronto -retoma el entrevistado entre dos sorbos de café- apareció en escena Diego Aliaga”, el ex corredor de aduana asesinado el año pasado, está sindicado por varios declarantes de la causa de las coimas como el probable mano derecha del juez Bento. Era, según la hipótesis de la fiscalía, el hombre que coordinaba las negociaciones con los imputados para ofrecerles "un arreglo".

Sigue el entrevistado: “La cuestión es que cuando el tema parecía difícil de resolver, se coordinaron algunas reuniones, inclusive en un despacho de Tribunales, y el asunto de los camiones se destrabó expeditivamente”.

Vaya si se destrabó. El 19 de junio de 2012, la Justicia dictó la falta de mérito para todos los acusados, a pesar de que la primera denuncia insistía en que "sin lugar a dudas" había existido un ilícito. En diciembre, la Cámara convirtió dicha falta de mérito en sobreseimiento. Fin. 

Toda esta historia ya tuvo algún eco en la actual pesquisa para verificar si existía una banda que cobraba coimas a cambio de beneficiar a imputados. Se desconoce, eso sí, hasta qué punto esos ecos ganarán fuerza

El hombre termina su café, se zampa el último trozo de tortita. Al despedirse, el sol da de lleno sobre la mesa.

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