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Receta de calabacín gratinado fácil y rápida: perfecta para todos los días.

Receta de gratinado de calabacín y salsa bechamel al horno: dorado, suave y con mucho sabor en cada bocado.

Receta de calabacines con salsa bechamel: paso a paso sin complicaciones.

Receta de calabacines con salsa bechamel: paso a paso sin complicaciones.

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Esta receta de gratinado de calabacín y salsa bechamel es ideal si buscas una comida reconfortante, liviana y sabrosa. Es fácil de preparar, cremosa y perfecta para disfrutar en cualquier época del año, ya sea como plato principal o como acompañamiento en almuerzos o cenas familiares.

Este gratinado de calabacín y salsa bechamel es una preparación sencilla que transforma ingredientes básicos en un plato reconfortante, saludable y muy sabroso. El calabacín, también conocido como zucchini, aporta una textura tierna y ligera que combina a la perfección con la suavidad de la bechamel casera. Es ideal como plato principal para una cena liviana o como guarnición de una comida más completa. Además, puede adaptarse fácilmente según tus preferencias: se le puede añadir queso rallado por encima para gratinar, o incluir otras verduras como cebolla, berenjena o tomate. Su preparación no requiere técnicas complicadas, y el resultado final es un gratinado dorado y cremoso que gusta tanto a quienes siguen una dieta vegetariana como a los amantes de los sabores clásicos. El toque de nuez moscada en la salsa bechamel resalta los sabores y aporta un aroma especial. Sin duda, esta es un plato perfecto para incluir más vegetales en tu alimentación diaria sin resignar el sabor.

Prueba este gratinado de calabacín y salsa bechamel.
Esta receta es ideal para aprovechar calabacines de temporada y convertirlos en un plato gourmet.

Esta receta es ideal para aprovechar calabacines de temporada y convertirlos en un plato gourmet.

Ingredientes

2 calabacines grandes, 2 cucharadas de aceite de oliva, 30 g de mantequilla, 30 g de harina común, 500 ml de leche, 1 pizca de nuez moscada, sal y pimienta a gusto, 100 g de queso rallado (opcional, para gratinar), 1 diente de ajo (opcional), pan rallado (opcional, para espolvorear).

Paso a paso para que prepares gratinado de calabacín y salsa bechamel

  1. Lava bien los calabacines y córtalos en rodajas finas, de aproximadamente medio centímetro de grosor. Puedes hacerlo con cuchillo o con una mandolina para lograr cortes uniformes. Si prefieres, también puedes cortarlos a lo largo en láminas delgadas.
  2. En una sartén grande, calienta una cucharada de aceite de oliva. Agrega los calabacines en tandas y cocínalos durante 2 o 3 minutos por lado hasta que se ablanden ligeramente. Esto ayuda a reducir su contenido de agua y mejora la textura final del gratinado. Retíralos y resérvalos.
  3. En una cacerola mediana, derrite la mantequilla a fuego medio. Una vez derretida, añade la harina y mezcla rápidamente con una cuchara de madera o batidor de mano, cocinando durante 1 a 2 minutos para formar un roux. Esto evitará que la salsa tenga sabor a harina cruda. Luego, incorpora la leche poco a poco, sin dejar de revolver, para evitar que se formen grumos. Continúa cocinando a fuego medio hasta que la salsa espese. Condimenta con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Si deseas, puedes añadir un diente de ajo picado muy fino para un sabor más intenso.
  4. Precalienta el horno a 180°C (350°F). Engrasa una fuente para horno con una cucharada de aceite de oliva. Coloca una primera capa de rodajas de calabacín en el fondo. Cubre con una parte de la salsa bechamel. Repite este proceso alternando capas hasta terminar con una capa de bechamel en la superficie. Si quieres un toque más dorado y sabroso, espolvorea con queso rallado y un poco de pan rallado.
  5. Lleva la fuente al horno precalentado y hornea durante 25 a 30 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. El tiempo puede variar según tu horno, por lo que es recomendable revisar a partir de los 20 minutos.
Listo para llevar a tu mesa este gratinado de calabacín y salsa bechamel.
Esta receta de gratinado se puede preparar con anticipación y calentar justo antes de servir, sin perder sabor ni textura.

Esta receta de gratinado se puede preparar con anticipación y calentar justo antes de servir, sin perder sabor ni textura.

De la cocina a tu mesa

Una vez que retires el gratinado del horno, deja reposar 5 a 10 minutos antes de cortar o servir. Esto ayuda a que las capas se asienten y facilita el emplatado. Puedes acompañar este plato con una ensalada fresca o con arroz integral para una comida más completa.

Este gratinado de calabacín y salsa bechamel es una excelente manera de degustar una comida equilibrada y sabrosa, con ingredientes sencillos y un resultado final que parece mucho más elaborado de lo que realmente es. Ideal para quienes buscan incorporar más vegetales sin complicaciones y con mucho sabor. ¡Y a disfrutar!