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A partir de qué edad y por qué debes hacer entrenamiento con pesas

El entrenamiento con pesas es una actividad que no discrimina por edad y que ofrece beneficios físicos, mentales y emocionales.
Esta práctica ayuda a construir un cuerpo fuerte y resistente. Foto: Archivo
Esta práctica ayuda a construir un cuerpo fuerte y resistente. Foto: Archivo

El entrenamiento con pesas es un tema de debate en relación con las edades adecuadas para iniciarlo. Aunque antes se pensaba que era una actividad exclusiva para adultos, estudios recientes han demostrado que los beneficios de esta práctica comienzan desde edades tempranas, siempre y cuando se realice bajo supervisión adecuada y con técnicas correctas.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los menores de 18 años incluyan ejercicios de fuerza al menos tres veces por semana como parte de una rutina de actividad física. Estos fortalecen los músculos y huesos, sino que también contribuyen al desarrollo general del organismo, favoreciendo el equilibrio, la coordinación y la postura.

Fortalece la salud mental de los más jóvenes.

En la adolescencia, el entrenamiento de fuerza no debe faltar. Durante esta etapa, el cuerpo está en pleno crecimiento y padece a full los cambios hormonales. Realizar actividades con pesas de forma controlada puede ser una herramienta para mejorar el rendimiento físico y prevenir lesiones futuras, ya que fortalece las articulaciones y mejora la densidad ósea.

Además, los beneficios no se limitan al ámbito físico. Estudios han revelado que el ejercicio de fuerza tiene un impacto positivo en la salud mental de los jóvenes. Puede reducir los síntomas de ansiedad y depresión, ayudándolos a manejar mejor el estrés y las emociones propias de esta etapa de la vida.

La técnica es lo más importante.

Es importante tener en cuenta que no existe una edad exacta para comenzar con las pesas, pero sí lineamientos que dependen del nivel de desarrollo y madurez de cada persona. En niños pequeños, por ejemplo, se priorizan actividades que utilicen el peso corporal, como sentadillas, flexiones y saltos.

En adolescentes, el entrenamiento con pesas puede integrarse de manera progresiva. Lo ideal es empezar con cargas ligeras, enfocándose en la técnica y en movimientos básicos como press de banca, peso muerto o remo. Esto asegura que el cuerpo se adapte de forma gradual y evita lesiones por sobrecarga.