ver más

Los trenes de Irán: una historia de guerras, armas y corredores

Los trenes de Irán revelan su profunda conexión con las guerras y su importancia geopolítica, evidenciada en su uso militar y como ruta logística vital.



Los trenes de Irán no son solo infraestructura civil porque es, desde hace casi un siglo, un arma en sí mismo. Una pasiva, de logística y territorio, que los imperios y los regímenes usan para mover lo que no pueden movilizar de otro modo.

El Ferrocarril Transiraní fue un proyecto mayor de construcción iniciado en 1927 y concluido en 1938 bajo la dirección del monarca Reza Shah, financiado íntegramente con capital iraní. Unía el Mar Caspio en el norte con el Golfo Pérsico en el sur, atravesando Teherán. La línea de 865 millas tiene 3.000 puentes, 231 túneles y un desnivel altitudinal de 7.400 pies. Era la obra más ambiciosa que Irán jamás encaró, y selló su destino geopolítico.

1941: el ferrocarril provocó una invasión

Reza Shah declaró la neutralidad iraní en 1939, pero duró dos años. La ubicación estratégica del Ferrocarril Transiraní como parte del llamado “Corredor Persa” fue una de las razones primarias de la invasión anglosoviética de Irán en la Segunda Guerra Mundial.

El mecanismo fue brutal en su lógica. Tras la invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941, el Reino Unido y la Unión Soviética vieron en el recién inaugurado ferrocarril una ruta atractiva para transportar suministros desde el Golfo Pérsico hacia la Unión Soviética. Cuando Reza Shah rechazó la expulsión de todos los ciudadanos alemanes y no se definió del lado aliado, el Reino Unido y la Unión Soviética invadieron Irán, arrestaron al monarca, lo enviaron al exilio en Sudáfrica y tomaron control de las comunicaciones y el ferrocarril.

El Shah murió en el exilio y su hijo subió al trono. Entre tanto, el tren siguió corriendo y los puertos del Golfo Pérsico se transformaron en centros de actividad masiva. Los barcos de naciones aliadas descargaban su carga en trenes que esperaban. El ferrocarril fue expandido mediante material rodante adicional y hubo mejoras en las vías y la señalización.

De los 17,5 millones de toneladas de ayuda como Préstamo y Arriendo de Estados Unidos a Rusia, 7,9 millones de toneladas, es decir el 45%, pasaron por Irán. El Corredor Persa fue, en términos cuantitativos, la arteria más importante para mantener vivo al frente soviético.

Los trenes de la Guerra Fría y la República Islámica

Tras la revolución de 1979, la red ferroviaria iraní continuó su crecimiento, aunque a un ritmo lento. Alrededor de 33 millones de toneladas de mercancías y 29 millones de pasajeros son transportados anualmente por la red, representando el 9 y el 11% de todo el transporte iraní, respectivamente.

El uso militar era implícito pero constante. Durante la Guerra Irán-Irak de los años ochenta, el ferrocarril transportó tropas y material hacia los frentes del suroeste. La orografía del país hace que el ferrocarril sea, en muchos corredores, la única opción viable para mover volúmenes grandes.

El corredor moderno: armas hacia Rusia

Entre el 1 y el 28 de noviembre de 2024, Irán habría enviado hasta 4.610 toneladas de armamento a Rusia. Los trenes de los Ferrocarriles Rusos movieron “materiales explosivos” desde el puerto de Olya, en la región de Astrakán, hacia dos sitios militares cerca de la frontera con Ucrania. Los analistas señalan que el ejército ruso usa habitualmente la etiqueta “materiales explosivos” para los envíos provenientes de Irán y Corea del Norte.

El canal físico es el Corredor Norte-Sur Internacional, conocido por sus siglas en inglés como INSTC. Este corredor multimodal conecta India y el Golfo Pérsico con Rusia y Europa del Norte. Los ferrocarriles tienen un papel clave en el desarrollo del INSTC, con la conclusión del ramal Rasht-Astara como componente crucial.

El corredor, iniciado en el año 2000 mediante un acuerdo entre Irán, Rusia e India, sufrió demoras durante dos décadas debido a sanciones y falta de inversión. Sin embargo, la guerra en Ucrania y las tensiones entre Occidente, Rusia y China llevaron a Moscú a priorizar el desarrollo del corredor.

La guerra actual: el corredor bajo bombas

La advertencia reciente del portavoz de las Fuerzas de Defensa israelíes en persa encaja en un contexto preciso. Un acercamiento entre Moscú y Azerbaiyán en marzo de 2026 permitió que el enlace estratégico que conecta Rusia con Irán funcione a pesar de la campaña de bombardeos estadounidense e israelí en Irán. Algunos observadores occidentales creen que la ruta, el ramal occidental del corredor Norte-Sur, es usada por Rusia para canalizar armas hacia Irán y sostener las tensiones en el Golfo Pérsico.

El asesor de asuntos militares del líder supremo iraní, el mayor general Seyed Yahya Safavi, declaró que el mundo vive una nueva era de competencia llamada “guerra de corredores”, determinada por líneas ferroviarias, rutas marítimas y carreteras de tránsito, y que Irán es un actor clave debido a su ubicación geográfica.

Safavi acierta en la descripción, aunque quizás no en el sentido en que lo dice. El ferrocarril iraní fue siempre un corredor de guerra. Lo fue en 1941, cuando los aliados lo usaron para salvar a la Unión Soviética y también durante la guerra con Irak. Hoy, mientras los cazas israelíes sobrevuelan el espacio aéreo iraní, el tren es el objeto más estratégico del territorio persa.

El tren que construyó Reza Shah para modernizar a Irán nunca dejó de ser, también, un arma.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.