El misil que Estados Unidos desarrolló en secreto durante años y ahora comenzará a fabricar a mayor escala
Lockheed Martin reveló nuevos detalles del misil AIM-260, desarrollado durante años bajo secreto y destinado a los cazas más avanzados de Estados Unidos.
El misil AIM-260 fue desarrollado durante años bajo un fuerte nivel de secreto.
Durante años, gran parte de sus características permanecieron fuera del alcance público. Ahora, Lockheed Martin comenzó a levantar el velo sobre el misil AIM-260 Joint Advanced Tactical Missile (JATM), una de las nuevas armas aire-aire desarrolladas para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y cuya producción será acelerada mediante un nuevo acuerdo con el Departamento de Defensa estadounidense.
El AIM-260 fue desarrollado conjuntamente con la Fuerza Aérea y la Armada estadounidense como una nueva generación de armamento para combate aéreo. El objetivo es disponer de un misil con mayor alcance y capacidad que los sistemas actualmente utilizados, aunque datos fundamentales como su alcance exacto, velocidad, sensores y costo unitario continúan clasificados.
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El misil que equipará a los F-22 y F-35
Lockheed Martin confirmó que el nuevo sistema podrá integrarse en diferentes aeronaves de la Fuerza Aérea y la Armada. Entre ellas aparecen dos de los cazas furtivos más avanzados de Estados Unidos: el F-22 Raptor y el F-35 Lightning II. La compañía sostiene que el AIM-260 tendrá un alcance superior al de las actuales armas aire-aire y mayor capacidad frente a amenazas de nueva generación.
El programa estuvo rodeado de un nivel inusual de secreto desde sus primeras etapas. Reuters señala que fue desarrollado durante varios años con muy poca información pública y que está pensado, entre otras misiones, para responder a aeronaves avanzadas como el caza furtivo chino J-20. Las primeras imágenes públicas del AIM-260 comenzaron a conocerse recién este año.
El paso que acaba de dar Estados Unidos no se limita a mostrar el arma. Lockheed Martin firmó un acuerdo marco con el gobierno estadounidense para acelerar la fabricación y entrega del misil, lo que incluye inversiones de la propia empresa destinadas a ampliar la capacidad industrial necesaria para producirlo en mayores cantidades.
Estados Unidos busca aumentar sus reservas de misiles
El entendimiento servirá además como base para un futuro contrato de compras durante varios años, aunque ese esquema todavía necesitará aprobación del Congreso. La intención es dar a la industria una previsibilidad mayor y permitir que las líneas de producción puedan crecer de forma sostenida.
El interés tampoco se limita a Estados Unidos. Australia ya anunció una inversión cercana a los 736 millones de dólares australianos para incorporar el JATM a su Fuerza Aérea, convirtiéndose en uno de los primeros aliados en avanzar hacia la adquisición del nuevo sistema.
Pese a la apertura gradual del programa, una parte importante del misil continúa siendo secreta. No se conocen públicamente su alcance máximo, velocidad ni varias de sus características técnicas. Lo que sí quedó claro con el nuevo acuerdo es que el AIM-260 está pasando de una etapa marcada por el hermetismo a otra en la que Estados Unidos pretende producirlo en una escala mucho mayor.