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La filosofía de Nayib Bukele: el sistema de gobierno de El Salvador

El modelo de Bukele en El Salvador refleja la filosofía de Hobbes: orden y seguridad a cambio de libertades y poder absoluto.

En El Salvador, el presidente Nayib Bukele implementó un modelo de gobierno que, con las adaptaciones necesarias al mundo contemporáneo, guarda una notable semejanza con la filosofía política de Thomas Hobbes. Para comprender esta relación, es necesario entender tanto el pensamiento del filósofo como la situación en la que se encontraba El Salvador antes de su llegada al poder.

Thomas Hobbes (1588-1679) fue un filósofo inglés que vivió en una época marcada por la guerra civil en su país. En su obra más influyente, Leviatán (1651), argumentó que, sin un poder fuerte que imponga el orden, la sociedad caería en un estado de naturaleza caracterizado por el caos y la violencia. En este estado, los individuos lucharían entre sí por la supervivencia, lo que llevaría a una existencia “solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta”. Para evitar este escenario, Hobbes proponía la cesión de libertades individuales a un soberano absoluto, cuya autoridad aseguraría la paz y la estabilidad.

El Salvador, antes de Bukele, se encontraba en una situación que reflejaba, en muchos aspectos, la anarquía descrita por Hobbes. Tras una guerra civil que duró de 1980 a 1992, el país vivió una relativa estabilidad, pero esta fue socavada por el ascenso de las maras, organizaciones criminales que dominaron barrios enteros, impusieron su propio sistema de control y convirtieron amplias zonas del país en territorios donde el Estado tenía poca o nula presencia. La violencia alcanzó niveles alarmantes, con tasas de homicidios que estuvieron entre las más altas del mundo. Los gobiernos anteriores intentaron distintas estrategias para frenar el problema, desde negociaciones con las maras hasta políticas de represión, pero ninguna logró erradicar el control territorial y el miedo impuesto por estas organizaciones.

En este contexto, Bukele llegó al poder en 2019 con un mensaje claro: acabar con la inseguridad a cualquier costo. Su estrategia fue la implementación de un régimen de excepción que suspendió derechos y permitió la detención masiva de presuntos criminales, logrando una reducción drástica en los índices de violencia. Sin embargo, esto vino acompañado de una fuerte concentración de poder. Bukele desplazó a jueces, erosionó la independencia del sistema judicial y consolidó su autoridad a un nivel que rompe con la tradición democrática salvadoreña. Su gobierno restringió la libertad de prensa y utilizó la tecnología y las redes sociales para construir una narrativa donde él encarna la solución definitiva al problema de la inseguridad.

Desde la óptica hobbesiana, esta centralización del poder no es un abuso, sino una necesidad.

Si la sociedad salvadoreña se encontraba en una versión moderna del estado de naturaleza, donde las maras actuaban como señores de la guerra y el ciudadano común vivía bajo la constante amenaza de la violencia, la única forma de restaurar el orden era entregar el poder a una autoridad lo suficientemente fuerte como para doblegar a los grupos que desafiaban al Estado. En este sentido, Bukele cumplió el papel del soberano absoluto que Hobbes defendía: un líder con control total, capaz de pacificar la sociedad y establecer un nuevo contrato social donde los ciudadanos ceden libertades a cambio de seguridad.

Por primera vez en la historia moderna, un Estado implementó de manera clara y estructurada las ideas de Thomas Hobbes en una república democrática. Lo que en el siglo XVII fue una teoría política hoy se materializa en un gobierno que reconstruyó el contrato social sobre la base del orden y la estabilidad. El Salvador se convierte así en un caso único: un país donde el pensamiento de un filósofo británico cobra vida, demostrando que las ideas que moldearon la modernidad siguen vigentes y pueden redefinir, incluso hoy, la manera en que una sociedad se organiza y se protege del caos.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.