Donald Trump y su papel clave en la redefinición del futuro político de Venezuela
El papel de Donald Trump en el futuro de Venezuela se perfila como un factor determinante para la redefinición del panorama político y social en el país sudamericano.
En la cuenta regresiva para su investidura el 20 de enero próximo, las expectativas en torno a su postura frente al régimen de Nicolás Maduro han generado un debate tanto en Washington como en Caracas.
Anticomunistas a cargo de la diplomacia
Figuras anticomunistas claves en la política exterior que tendrá la Casa Blanca hacia Hispanoamérica como el congresista Mike Waltz (quien será el Consejero de Seguridad Nacional) y los influyentes Marco Rubio (Departamento de Estado) y Mauricio Claver-Carone (Enviado Especial del Departamento de Estado para América Latina) refuerzan la perspectiva de una estrategia que combine sanciones económicas más severas, presión diplomática y coordinación con aliados internacionales.
Waltz, veterano militar y crítico del chavismo, podría impulsar iniciativas legislativas para incrementar las restricciones al régimen, mientras Rubio y Claver-Carone aportarían su experiencia en políticas latinoamericanas para consolidar una coalición hemisférica que aísle aún más Maduro.
El legado de Trump
Durante su primer mandato, Trump estableció un precedente al liderar una coalición internacional que aisló al régimen de Maduro mediante sanciones económicas, políticas y financieras. En enero de 2019, reconoció a Juan Guaidó como presidente interino, movilizando un respaldo sin precedentes de la comunidad internacional.
Entre las sanciones más destacadas se incluye la aplicación del Decreto Ejecutivo 13850, que prohibió a las empresas estadounidenses realizar transacciones con PDVSA, así como la confiscación de activos clave como Citgo, una filial de PDVSA en Estados Unidos, que generaba ingresos significativos para el régimen. Además, en 2020, el gobierno de Trump sancionó a Rosneft Trading S.A., una subsidiaria de la petrolera estatal rusa, por su papel en la comercialización del petróleo venezolano.
Estas medidas asfixiaron a una economía ya debilitada y llevaron a una contracción del PIB cercana al 75% entre 2017 y 2020, según cifras del Banco Mundial. La producción petrolera cayó drásticamente, de acuerdo a la OPEP, afectando directamente los ingresos del régimen.
El enfoque del republicano fue más allá de las sanciones, al promover un aislamiento diplomático que redujo significativamente la influencia de Maduro entre sus socios tradicionales.
La flexibilidad de Biden frente a Caracas
En contraste, la administración del demócrata Joe Biden adoptó un enfoque más flexible hacia el régimen chavista. Las negociaciones en Barbados, impulsadas por Estados Unidos y la Unión Europea, fueron vistas en un principio como una oportunidad para lograr una transición democrática. Sin embargo, el levantamiento parcial de sanciones no derivó en avances en la democratización de Venezuela (más bien todo lo contrario) ni en la mejora de las condiciones de vida de los venezolanos.
Los escandalosos casos de Alex Saab, considerado el testaferro de Maduro, y los sobrinos del presidente venezolano, vinculados al narcotráfico, quienes fueron “perdonados” por Washington, proyectaron un mensaje de indulgencia en lugar de determinación hacia la justicia y el restablecimiento del orden democrático.
Promesa renovada contra el socialismo
Ahora, la promesa de Trump de retomar una postura dura contra el comunismo, el socialismo y el narcotráfico ha captado la atención de sectores políticos tanto en Estados Unidos como en América Latina. En la campaña electoral, el dirigente de 78 años enfatizó su compromiso con la lucha contra los regímenes autoritarios en la región, calificándolos como una amenaza directa para la seguridad hemisférica.
Consciente de lo que se podría venir, en cuanto el entonces candidato republicano se impuso en los comicios del 5 de noviembre, Maduro lo felicitó y reconoció que si bien en el primer gobierno del líder republicano a su país "no le fue bien" presagió: "Esto es un nuevo comienzo para que apostemos a un ganar-ganar".
Sin embargo, el enfoque "duro" que se percibe que podría volver a aplicar Washington hacia Caracas podría materializarse, por ejemplo, en un aumento de la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro y otros altos funcionarios del chavismo, como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, cuya cifra ya asciende -en algunos casos- a 25 millones de dólares “por cabeza”.
En ese marco aparece otro elemento que podría resultar crucial: el papel del movimiento “Ya Casi Venezuela”, liderado por Erik Prince, fundador de la empresa militar privada Blackwater, y su conexión con figuras como Rick Scott, un aliado cercano de Trump. Este grupo ha abogado por estrategias más agresivas, incluyendo la posibilidad de una intervención militar limitada para capturar a la cúpula chavista que tiene pedido de captura y llevarla a aguas internacionales. Aunque esta opción ha sido descartada oficialmente, sigue siendo un tema recurrente en los debates políticos “por debajo”.
Maduro, consciente de esta dinámica, ha adoptado una estrategia que combina la detención de extranjeros, incluidos varios ciudadanos estadounidenses, como herramienta de presión. En esa línea se inscribe el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo. Ciertamente, la posibilidad de que su liberación sea parte de una negociación más amplia entre Caracas y Washington no puede descartarse.
Chavismo fracturado
Para colmo es evidente el quiebre interno dentro del chavismo. La creciente tensión entre Diosdado Cabello y Maduro muestra cómo las lealtades dentro del partido están fragmentándose. Cabello, conocido por liderar una facción más radical del chavismo, ha expresado su descontento con varias de las políticas económicas recientes del gobierno.
A esto se suma el descontento dentro de las Fuerzas Armadas, donde sectores medios y bajos cuestionan cada vez más abiertamente su papel en la perpetuación del régimen. Maduro solo estaría contando con el respaldo de la cúpula militar.
“El tema de las Fuerzas Armadas es muy importante porque básicamente ese es su único apoyo. Imaginemos que el régimen es una mesa y las distintas patas han venido cayendo y queda una sola, que son las Fuerzas Militares”, explicó Adriana Flores Márquez, jefa del "Comando Con Venezuela" -el equipo de transición de Edmundo González- en Argentina. En diálogo con MDZ, describió que, sin embargo, en los centros de votación donde votaban los militares ganó Edmundo González. “Es un primer y muy importante síntoma de hacia dónde está yendo la dirección dentro de las Fuerzas Armadas”, indicó agregando que gran parte de las actas originales de votación que recolectó la oposición fueron resguardadas por los mismos militares.
El aislamiento internacional de Maduro
Hay que reconocer que un elemento que podría hacer reflexionar a Trump acerca de demostrar una posición de apoyo contundente a la oposición es el antecedente de Juan Guaidó. Aunque su reconocimiento como presidente interino fue un paso significativo hace seis años, la incapacidad del opositor para consolidar un gobierno de transición generó escepticismo tanto dentro como fuera de Venezuela. Este hecho podría llevar al líder del movimiento MAGA a reconsiderar su apoyo abierto e irrestricto a la oposición comandada por María Corina Machado.
Sin embargo, al mismo tiempo, del otro lado, en el ámbito internacional, Maduro se encuentra más aislado que nunca. La Unión Europea ha intensificado las sanciones contra su régimen, mientras que los líderes progresistas de la región, como Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Gabriel Boric (Chile), han tomado distancia de su gobierno. Una manifestación de ello es que en su "asunción" del 10 de enero solo estuvieron Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega, los líderes de los regímenes autoritarios de Cuba y Nicaragua, respectivamente.
Es por eso que no son pocos los que vaticinan que si bien en la superficie parece que "nada ha cambiado" en Caracas, la suerte de Maduro ya estaría echada. Las últimas declaraciones del expresidente español Felipe González, quien comparó a Maduro con Bashar al-Assad, refuerzan la percepción de que el líder venezolano podría enfrentar un desenlace similar al del dictador sirio.
En declaraciones a la agencia EFE, González calificó al dirigente chavista como «un tirano que ha dado un golpe de Estado» que «no representa a nadie… y cada vez está más cerca de lo que le ha pasado al (expresidente) de Siria».
Según el exmandatario, el régimen venezolano está en un proceso de liquidación inevitable: «¿Cuánto va a durar en ese proceso de liquidación? Es imprevisible, pero que está liquidado; no cabe la menor duda».
La pregunta del millón es qué ocurrirá con la llegada de Trump a la Casa Blanca el 20 de enero. Recordemos que cuando los rebeldes sirios tomaron el poder en Damasco, Trump dijo que Putin le "soltó la mano" al dictador porque ya no estaba interesado en Siria: "Asad se ha ido. Ha huido de su país. Su protector, Rusia, liderada por Vladimir Putin, ya no estaba interesada en protegerlo. No había ninguna razón para que Rusia estuviera allí...", escribió el presidente electo en su cuenta de Truth Social. ¿Podría Maduro buscar un salvoconducto para exiliarse en Moscú tal como hizo Al-Assad porque -utilizando las palabras de Trump- "Putin ya no está interesado en Venezuela"?
Por otro lado, ¿incrementará Washington las sanciones económicas y políticas a Caracas tal como ocurrió hace seis años, dejando fuertemente debilitado al régimen chavista?
¿Qué pasaría si Edmundo González, presidente electo reconocido por el propio Trump, hace un llamado a la intervención internacional, apoyado por el argumento de que Maduro ha consolidado un golpe de Estado, tal como ya lo ha dicho María Corina Machado? Cabe resaltar que este pedido, aunque parezca “agarrado de los pelos”, lo acaba de hacer desde Cúcuta -en la frontera con Venezuela- otro aliado de Estados Unidos en la región, el expresidente colombiano Álvaro Uribe.
Un futuro incierto para Venezuela
El futuro de Venezuela depende de la capacidad de Estados Unidos y sus aliados para mantener una estrategia conjunta que combine sanciones efectivas, apoyo humanitario y presión diplomática sobre el régimen de Maduro. Trump, con su historial de posturas contundentes y su habilidad para movilizar apoyo internacional, podría ser el catalizador que acelere el desenlace de la crisis venezolana.
Si bien los desafíos son inmensos, el escenario actual presenta una oportunidad única para redefinir las relaciones en el hemisferio. ¿Estamos a las puertas de un desenlace histórico en Caracas, con Trump como protagonista principal?

