Mariano Rajoy evita polemizar con Aznar
Mariano Rajoy respondió hoy a las críticas de José María Aznar y al amago de regreso del ex presidente del gobierno español fiel a su estilo: eludiendo polemizar, pero dejando claro que mantendrá su política económica diga lo que diga el hombre que hace una década lo colocó como su sucesor.
"Tengo como norma no comentar jamás sobre las opiniones de ex presidentes del gobierno", manifestó Rajoy en Bruselas, en la rueda de prensa final de la cumbre europea en la que en media docena de ocasiones eludió dar respuesta a los periodistas sobre el tema que hoy centró la atención informativa en España.
"No van a encontrarme en ninguna polémica con un ex presidente y menos con el presidente Aznar", dijo de manera tajante.
Fue al final de una jornada en la que destacados dirigentes del Partido Popular (PP) cerraron filas con él tras las críticas de Aznar y su insinuación de una posible vuelta a la arena política de la que se retiró hace nueve años. Un amago que de convertirse en hecho supondría un desafío directo al liderazgo de Rajoy.
"Nunca he eludido mi responsabilidad. Cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país", manifestó Aznar el martes por la noche cuando, en una entrevista con la televisión privada Antena 3, le plantearon si volvería a la política.
En esa entrevista, el presidente de honor del PP criticó abiertamente la política económica que su sucesor aplica frente a la crisis económica. Y arremetió contra las subidas de impuestos aprobadas en contra de lo que decía el programa electoral con el que Rajoy ganó los comicios de noviembre de 2011.
"Hace falta bajar los impuestos en España ya, es urgente, tenemos un sistema fiscal que ha sido superado", dijo Aznar en una entrevista que siguieron casi 2,2 millones de espectadores, con un 14 por ciento de cuota de pantalla. No es la primera vez que Aznar cuestiona a Rajoy, pero sí una de las más claras y abiertas.
Rajoy no le respondió directamente, pero dejó claro que sus decisiones se mantienen. "Hay un rumbo marcado y hay que mantenerlo y dará lugar a que salgamos de la crisis y no voy a cambiar la política económica. Estoy haciendo lo que creemos que hay que hacer".
En España, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, había sido horas antes más explícito a la hora de explicar, respondiendo a Aznar, por qué el gobierno no baja los impuestos que subió.
"No se puede bajar impuestos ahora", dijo Montoro, que con Aznar como presidente del gobierno español ocupó la misma cartera hace años. El ministro de Hacienda recordó que cuando el Ejecutivo de Aznar bajaba impuestos, la economía crecía por encima del 3 por ciento. "Pero este año puede caer un 1,4 por ciento", añadió. "Me dejo las añoranzas melancólicas para otro día".
La irrupción de Aznar causó malestar en el PP, donde a tenor de las declaraciones que hicieron hoy muchos dirigentes de la formación conservadora, ninguno parece anhelar el regreso del ex jefe de gobierno a la vida política.
"Las cosas se van para no volver y ahora los tiempos van por otro camino", dijo el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada, quien fue ministro en los gobiernos de Aznar (1996-2004). El jefe del gobierno regional de Galicia, Alberto Núñez-Feijóo, manifestó "una lealtad inquebrantable con el presidente Rajoy".
Desde el gobierno, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, se expresó con diplomacia, pero marcando distancias. El Ejecutivo "agradece especialmente todas las aportaciones que se puedan hacer para que en este país se vuelva a crear empleo y se vuelva a crecer", dijo. "España vive un momento muy difícil. Este gobierno está trabajando para sacarlo adelante".
Rajoy "es un presidente con las características adecuadas para sacar a España de la crisis y hacer frente a los problemas y retos que tiene el país, que son graves y profundos", aseguró el ministro de Economía, Luis de Guindos, uno de los que se declaró "absolutamente leal" al presidente del gobierno.
Las declaraciones de Aznar, al que la izquierda española tiene especial inquina, encendieron el debate en España sobre su posible vuelta, con reacciones también desde fuera del partido gobernante.
"Está bien donde está", dijo el líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara. "Aznar ya nos dejó una herencia, dejó al país en una guerra y además con las consecuencias tan dramáticas que vinieron después por esa decisión de ir la guerra de Irak", manifestó.
El Partido Socialista (PSOE), el principal de la oposición, aprovechó no obstante la entrevista de Aznar como munición contra el gobierno de Rajoy. "El país se les va de las manos", espetó al Ejecutivo la portavoz parlamentaria socialista, Soraya Rodríguez. "Hasta el presidente de honor de su partido les critica".

