El icónico invento del padre de Mario Pergolini que estuvo en manos de millones de personas: de qué se trata
Edmundo Silvestre Pergolini creó un objeto cotidiano de uso masivo, dejando una marca imborrable sin buscar notoriedad pública.
El conductor habló con franqueza sobre la distancia que existió entre ambos durante su juventud. / Eltrece
Mario Pergolini es una de las figuras más influyentes de los medios argentinos. Sin embargo, detrás del conductor existe una historia familiar que mantuvo un perfil totalmente opuesto al de la exposición pública: la de su padre, Edmundo Silvestre Pergolini.
Nacido en la ciudad bonaerense de Junín, Edmundo desarrolló una trayectoria profesional enfocada en el diseño de maquinaria y herramientas de precisión. Su trabajo diario estuvo volcado a la técnica y a la resolución de problemas prácticos.
A través de esa profesión, su nombre quedó ligado a un producto ícono de la cultura escolar y profesional argentina: la lapicera Sheaffer modelo 303, un clásico recordado por su durabilidad y practicidad.
La historia volvió al centro de la escena durante una reciente emisión de Otro día perdido, el programa que Pergolini encabeza en eltrece. Una charla con el actor Ludovico Di Santo sobre la ciudad de Junín trajo nuevamente el recuerdo del diseñador industrial.
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Fallecido en 2022, Edmundo mantuvo una relación distante con el periodista durante muchos años. El propio Mario abordó en varias oportunidades esa etapa de su infancia marcada por la lejanía afectiva. Tras la partida de su padre, Pergolini explicó con sinceridad que no experimentó un dolor profundo, entendiendo que era un vínculo que "ya estaba resuelto desde mucho antes".
Más allá de los desencuentros familiares, el trabajo de Edmundo dejó una huella silenciosa pero concreta en la cotidianeidad de millones de argentinos que utilizaron su invención.