ver más

El amor, el humor y las segundas oportunidades, en clave Campanella

En su gira nacional, 'Empieza con D, siete letras', la comedia romántica con Eduardo Blanco y Victoria Almeida, presentó en Mendoza cuatro funciones.


En Empieza con D, siete letras, Juan José Campanella no busca reinventar la comedia romántica, pero sí contar una historia honesta y con buenas interpretaciones. Es un espectáculo, escrito en conjunto por él y su mujer -Cecilia Monti-, que invita a reflexionar sobre las segundas oportunidades que aparecen cuando menos se las espera.

La obra se centra en dos desconocidos que se encuentran en la sala de espera de un consultorio odontológico. Victoria Almeida interpreta a Miranda, una profesora de yoga separada; Eduardo Blanco se pone en la piel de un médico cirujano jubilado y viudo. A pesar de su notable diferencia de edad, descubren que tienen más en común de lo que piensan y ese encuentro es el punto de partida para hablar del amor, las pérdidas y la posibilidad de empezar de nuevo.

La química entre ambos traspasa el escenario y los diálogos fluyen con un ritmo que alterna humor, emoción y reflexión. Toca temas actuales como las aplicaciones de citas, las diferencias generacionales y la forma en que cambió la manera de vincularse, siempre desde una perspectiva en la que el público adulto se identifica con facilidad.

Victoria Almeida y Eduardo Blanco, bajo la dirección de Juan José Campanella.

Quien también se luce es Gastón Cocchiarale, a quien le bastan unos pocos minutos en escena para llevarse todos los aplausos con su actuación. Aunque su participación es breve, es crucial para el relato. Maru Zapata acompaña bien también al elenco con sus pequeñísimas, pero correctas, intervenciones.

La duración del espectáculo puede generar opiniones divididas: mantiene al espectador en la butaca durante dos horas. También, un aspecto que podría mejorarse, al menos así ocurrió en las funciones de la gira por Mendoza, es el movimiento de técnicos y actores detrás de la escenografía. Al no haber telón, parte de esos desplazamientos queda a la vista del público. La iluminación tampoco logra disimular los cambios de utilería durante algunos monólogos de Eduardo Blanco. Son detalles que, por momentos, distraen y desconectan del relato.

Más allá de eso, Empieza con D, siete letras es una interesante opción para quienes disfrutan del humor no trillado, las historias sensibles y las sorpresas que puede dar la vida. Una obra cálida, divertida y que deja al público con una sonrisa al salir de la función.

Para agendar: Empieza con D, siete letras

  • Sábados 4, 11 y 18 de julio, 19 horas, en Teatro Politeama (Paraná 353, Buenos Aires).
  • Jueves 23 de julio, en San Nicolás, Buenos Aires.
  • Viernes 24 de julio, en Venado Tuerto, Santa Fe.
  • Sábado 25 de julio, en Cañada de Gómez, Santa Fe.
  • Sábado 8 de agosto, en Neuquén.
  • Viernes 21 de agosto, en Pilar, Buenos Aires.
  • Domingo 30 de agosto, en Quilmes, Buenos Aires.