Gastón Cocchiarale, el joven talento que se codea con los grandes
Gastón Cocchiarale es un pibe agradecido. “Acabo de cumplir 30 años y me emociona mucho reconocerme en un lugar que siempre soñé, anhelé, deseé y que nunca pensé que iba a llegar a tan temprana edad”, reconoce en diálogo con MDZ. Es consciente de que hay mucha gente que, al igual que él, se esfuerza todos los días para alcanzar sus sueños y no lo logra.
Del teatro independiente pasó a codearse con los grandes: filmó con Guillermo Francella, su ídolo, y hoy, está trabajando al lado de Robert De Niro y Luis Brandoni en una serie para Star+. Si bien muchos podrían decir que Cocchiarale “ya llegó”, lejos está para él pensar eso. “El tema es lograr una continuidad laboral que te permita vivir de tu sueño, de tu oficio, eso es lo más complejo. Porque, en líneas generales, si uno se esfuerza, busca el encuentro y está en movimiento… a algún lugar se llega. Hay toda una cuestión alrededor de la palabra llegada. No llegaste nunca, porque no es una meta, no es una carrera", asegura.
Y continúa: "Simplemente es un día a día, un momento a momento donde uno va tratando de que el laburo fluya, de hacer buenos materiales, de romperse el alma en cada trabajo. Soy una persona muy tenaz, muy insistente, no me frustro con facilidad y amo lo que hago”.
No para un segundo: de los ensayos a las grabaciones, de las grabaciones a dar clases en Creer es crear, su escuela de teatro que tiene 125 alumnos. En una sola palabra, se lo puede definir como workahoholic (adicto al trabajo). “No tengo mucho tiempo libre, ni hobbies. Me gusta cocinar, encontrarme con algún amigo a tomar un café, ir al teatro, el cine, leer. Trato de buscarme los huecos porque me gusta mucho trabajar entonces de pronto tengo que encontrar ese equilibrio de hacer lo que amo que a veces se confunde con el trabajo y pasa a ser un poco todo lo mismo”, señala.
- ¿Qué te gusta ver en el teatro?
- De todo. Comedia, drama, musicales… Me gusta ir siempre y cuando haya una buena historia para contar.
- Y los proyectos en los que actúas, ¿qué requisitos tienen que cumplir?
- Principalmente, que sea una buena historia. Que los libros o los guiones estén construidos de una manera que a mi me gustaría ver como espectador en el teatro, la tele o en el cine. Después, hay otros componentes, como quiénes trabajan. Siempre suma cualquier tipo de personalidad que uno admire y respete. También depende de cuestiones económicas o dónde se va a ver el material, el prestigio… hay muchas cosas que se ponen en juego. Lo que siempre termina ganando es si hay o no una buena historia.
- ¿Qué te atrajo de Tres?
- Es una obra con un dispositivo escénico interesante. Es una comedia que retrata a una pareja en la que uno puede observar muchas cosas que hoy están puestas arriba de la mesa en el debate social; como que el amor es un concepto constituido desde la pasión, la intensidad, que el amor todo lo puede, el ‘te voy a amar hasta la muerte’... Cuestiones muy épicas y uno se da cuenta que dentro de este romanticismo se esconden asuntos muy siniestros, como el micromachismo o violencias que uno no ve o decide no ver. La obra lo retrata desde el humor y se mete, al mismo tiempo, desde un lugar sutil y punzante. Me pareció interesante contar este cuento. Hay veces que hay que pensar el arte no sólo en términos de entretenimiento sino en lo que se deja en el público, no un mensaje sino preguntas, reflexiones, inquietudes…
- No sólo actuás, sino que también escribís, dirigís y das clases. ¿Qué es lo que más te gusta de cada una de estas disciplinas?
- Actuar me da una libertad que pocas veces consigo en la vida. Es algo fascinante poder ser quien uno quiera sin importar las consecuencias. Te permite conectar con emociones con las que no lo hacés tan seguido, con vivencias que no te animás a vivir o con oscuridades que no te animás a contar. Es muy sanador, catártico, mágico. Ser docente y dirigir es medio parecido, es el poder ser el guía de otro, quien acompaña el proceso, mostrar qué camino hay como opción y ayudar a que elijan uno. Es algo que me apasiona mucho porque es muy hermoso y poético ver cómo otra persona desbloquea ciertas cuestiones que no se animaba, le costaba y con la guía de uno lo va logrando. Y escribir también es muy lindo, es el germen de todo. Le da el lugar a todo: al actor, al director, al teatro. Es crear un universo desde cero y es apasionante.
- ¿Qué es lo que menos te gusta del oficio?
- Cuando uno se compromete es un poco esclavo. Tiene horarios complejos pero uno al hacer lo que ama sabe lo que está dispuesto a perder y a sacrificar. En mi balanza, por lo menos, siempre termina ganando la actuación, el arte, el teatro y mi oficio. No me arrepiento nunca de haber dejado o sacrificado momentos de mi vida personal. O por lo menos… hasta el momento (se ríe).
- ¿En qué te cambió la popularidad?
- Me llegaron más ofrecimientos de trabajo y comenzó a acercarse, a los teatros en los que estoy, un público que antes no lo hacía. Va a otros proyectos que no tienen que ver con el que me hizo popular y eso está buenísimo. La gente empieza a seguir al actor y eso es lo que uno más desea: que los proyectos que uno haga sean vistos, observados…
- ¿Cómo lidiás con la fama?
- Bien, no me considero una persona extremadamente famosa. El momento que mayor fama tuve fue en ATAV o en El Clan, que lo llevé muy bien. Me parece que es muy lindo que la gente se acerque al reconocerte, que te pida una foto, que te brinde su cariño, que te brinde su admiración… Es una energía muy hermosa que uno la disfruta, la abraza y te da el sentido de privilegio, que a no todo el mundo le pasa y está buenísimo poder aceptarlo desde un lugar amoroso y constructivo.
Para agendar
Tres
Todos los viernes, 20:30 horas, en El Método Kairós (El Salvador 4530, Buenos Aires). Entradas en Alternativa teatral.


