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Leo Montero recordó por qué un día unos vecinos le tiraron huevos

En una anécdota tremenda, Leo Montero explicó el ataque que sufrió de casas linderas.

Histriónico, locuaz, amable, empático y sólido. Leo Montero conquistó el siempre complejo mundo de la televisión hace años, desde su Córdoba natal para transformarse en una figura reconocida, con picos de altísimo éxito, sobre todo en la época de AM, con Vero Lozano.

El animador se destaca por sus diversas aristas, ya sea por su capacidad de conducción, así como por sus rasgos personales, como esa interesante elección de vida por el veganismo, de la que suele explicar sus motivos y beneficios asiduamente con respeto.

Claro que su amor por los animales lo ilumina en el enjambre de la farándula, al tratarse de un acérrimo defensor de los derechos de esos seres maravillosos: así ha ejecutado grandes campañas para la adopción voluntaria de perros con segmentos específicos en sus ciclos.

Leo Montero con uno de sus amados perros

Dentro de su extenso recorrido, Leo ha experimentado cientos de situaciones en el plano de la privacidad, como su historia de amor tan única con Malu Tedesco, a quien conoció en los recovecos de un canal y con quien sorprendió al revelar que duermen en cuartos separados.

En ese compendio de anécdotas, Montero se animó a relatar una noche muy singular, que ocurrió durante el festejo de un cumpleaños y la reacción de sus vecinos, que se cansaron del ruido, del sonido de la alegría que salía de su casa. 

Todo se enrola en las características de sus celebraciones, porque en diversas oportunidades ha conseguido que brinden shows personalidades como Alcides, Puchetta, Antonio Río y Vilma Palma, que se acercaban a ofrecer su arte desinteresadamente.

Leo Montero y su esposa

En una de esas veladas algo sucedió. Los habitantes del barrio se hartaron del volumen y le arrojaron huevos. De hecho, con el tiempo María Julia Oliván admitió su culpabilidad: "Yo llamé a la policía, pero tocaban el timbre y no atendían. Entonces, mi pareja, mi compañero, agarró huevos de la heladera y empezó a revolearlos. Los huevos no eran a Leo, era a gente de la fiesta... Él ni se enteró que éramos nosotros".