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Las canciones de Cerati fueron estrellas en la noche mendocina

Unas 20 mil personas disfrutaron de cuatro horas de show en el Le Parc, donde artistas mendocinos e invitados revivieron los mejores temas de uno de los más grandes músicos que dio la Argentina. Un momento inolvidable.

Una verdadera multitud se dio cita anoche en el espacio cultural Julio Le Parc para vivir y sentir el homenaje a Gustavo Cerati que organizó el Ministerio de Cultura de la provincia de Mendoza.

Cuando hablamos de multitud estamos hablando de casi 20 mil personas, un número impensado para todos. Y esa gente fue la que le dio un color muy especial al espectáculo que agradó de principio a fin, a pesar de sus cuatro horas de duración.


La dirección musical del show estuvo a cargo del talentoso músico mendocino Sebastián Rivas, quien en el 2013 también participó en la organización de los homenajes a Luis Alberto Spinetta y Litto Nebbia. Rivas tiene un tacto especial para la música, es un elegido, y todo eso lo puso de manifiesto en cada una de las canciones que tuvieron un brillo especial gracias a la buena elección de los invitados.


Con puntualidad inglesa, el show arrancó a las 21.30 con un inspirado Javier Segura que ofició de anfitrión. Inmediatamente David de Mata fue quien abrió el fuego con “Al fin sucede” y “Desastre”. De ahí en más se fueron sucediendo Darío Ghisaura (excepcional) con “Hombre al agua” y “El rito”; Joe Moya con “Me quedo aquí” y “Danza rota”; Emilio Cardone con “Artefacto”; Canario Vilariño y Yoyo Sevilla con “En el séptimo día” y “Luna roja” (ovacionados); Abril Sosa con “Bocanada” y “Deja vu”; Raúl Aguilera con “Avenida Alcorta”; Lea Aput con “Lisa”; Leandro Lacerna (notable) con “Un millón de años luz” y “Ella usó mi cabeza como un revólver”; la exquisita Paula Neder con “Té para tres” y “Zona de promesas”; Gonzalo Aloras con “Otra piel” y “Vuelta por el universo”; Iván Procheret con “Signos” (acompañado por Hugo Lobo en trompeta) y “Adiós”; Leandro Maturano con “Juegos de seducción”; Leo García con “Amor amarillo” y “Lago en el cielo”; Germán Philipens con “No existes” y “Prófugos”; Willy Pancioli con “Texturas” y “Crimen”; Wallas (el más esperado) con “La excepción” y “De música ligera”; Marciano Cantero (nuestro prócer) con “La ciudad de la furia” y “Sobredosis de TV”; Marcelo Moura con “Trátame suavemente” y “Persiana americana”; Maluko con “Cuando pase el temblor” y un gran final con todos los músicos cantando “Puente”.

Una de las cosas que cautivó en la noche fue la enorme y excelente banda formada para la ocasión. Lucca Begueri Petrich en batería, Gerardo Lucero en bajo, Iván Procheret en guitarra, coros y entrenador vocal, Sebastián Rivas en guitarras y coros, Pablo Cafici en teclados, Martín Rez Masud en secuencias y Pablo Quiroga en percusión fueron ovacionados en todos y cada uno de los temas porque sonaron idénticos a los originales pero con los destellos lógicos que solo le puedan dar los buenos músicos.


Sin dudas, todo sorprendió en la noche, desde la excelente propuesta hasta la cantidad de público, inimaginable a tal punto que hubiese sido necesario poner pantallas de video para seguir el show desde cualquier punto del Le Parc. Pero hubo un buen sonido, hermosa escenografía simulando un gran equipo de música, pantalla con imágenes inéditas y mucha buena onda. 

Pero lo que quedó claro fue que la música de Gustavo Cerati es parte de la banda de sonido de nuestras vidas. Esas canciones, inoxidables y formidables, engalanan a cuanto se anime a hacerlas. Y así se sintió en la noche mendocina. 

Walter Gazzo