El mercado, el corazón de la Feria Masticar
La sexta edición de la Feria Masticar tuvo lugar hace unos días en Buenos Aires con gran éxito. Aquí se reúnen los mejores restaurantes y bares de Buenos Aires ofreciendo sus platos más emblemáticos en pequeñas y accesibles porciones, los chefs más famosos (y los que no lo son también) y especialistas en diferentes áreas como elaboraciones artesanales dan charlas y clases. Pero el verdadero corazón de este gran evento es el MERCADO DE PRODUCTORES, compuesto por más de 80 pequeños emprendedores de diferentes puntos del país. El armado de este mercado está a cargo del Mariano Ramón, chef del Gran Dabbang, restaurante preferido últimamente de los cocineros en Bs. As. Y tuve la fortuna de que él mismo me guiara a través de esta gran oferta presentándome a los productores en cada stand.

Recorrer este mercado es una gran oportunidad para los consumidores ya que tienen la posibilidad de charlar con los productores, conocer el origen de cada producto, y hacer compras para armar una linda despensa. Y para los productores también es una excelente ocasión que aprovechan para mostrar lo que elaboran, y no solo realizar ventas entre los visitantes a la feria, sino quizás conseguir clientes permanentes entre los restaurantes participantes. Hoy en día los cocineros están ávidos de productos de calidad y no tan comunes, ya que muchos de estos ingredientes no se consiguen en los mercados de la ciudad.
Qué encontramos en el mercado
Aceites de oliva, semillas y frutos secos, frutas, verduras, fiambres, quesos, panes, semillas, aromáticas, frutas secas, productos deshidratados, vinagres, dulces, mermeladas, arrope, harinas (de algarroba, garbanzo, qunoa, arvejas, almendras, castañas, mandioca y maíz), tés, miel, conservas, y polenta. De cerca de 20 provincias de Argentina.
Los mendocinos
Además de varias bodegas, en el mercado estuvo presente Mendoza con varios productores.

Ruibarbo fresco y mermeladas de Tunuyán, de Finca Ogawa.
Ajo negro, cabezas y en pasta, de Oro Rubí. Los cocineros aprecian mucho este producto.
Tomates secos, berenjenas con especias en aceite, pulpa de tomate, ciruelas, orejones y nueces, de Nuestras Manos, emprendimiento de Godoy Cruz.
Consevas increíbles: alcauciles en aceite, berenjenas en escabeche, repollitos de Bruselas, pasta de aceitunas, pasta de tomates secos, y aceitunas negras griegas entre otras delicias. Mamma Rossa, de Las Heras.
Aceites de oliva y vinagre de torrontés, de Maipú. Zuelo.
Los destacados
Y si hay un stand que no se podría pasar por alto, es el de Cabaña Las Dinas. Exquisitos embutidos y ahumados. Jamones, bondiolas, salames. Para aplaudir el lomo canadiense, un salame especiado con anís, y un jamón serrano curado. Además, una cálida atención por parte de su propietario, Carlos Panighetti, que explica los procesos de elaboración y es sumamente amable con el público.
Bioconexión, una cooperativa de Jujuy de pequeños productores, comprometida con el consumo responsable y la calidad, y promotora de los cultivos originarios, presentó gran cantidad de productos: habras deshidratadas, moras, bananas, naranjas, cedrón, pimienta de Molle, comino, papa lisa, maíz mote, y quínoa entre otros. Allí con la guía del coordinador Juan Ignacio Gerardi descrubrí una hierba aromática que no conocía, la muña muña, una especie de ajedrea con notas mentoladas.
Manzanas y peras de Cipolletti, de Río Negro (Gaucho)
Puesto Viejo presentó polenta blanca, de Colonia Caroya (Córdoba).
Aceites de almendra, nuez, sésamo o pistacho de Aceites del Desierto, emprendedores cordobeses.
Harina de maíz, del Inta de Corrientes.
Los quesos de Mauricio Couly., de Neuquén. Famosísimo el "Patagonzola", de leche de vaca y oveja, elaborado al estilo del Gorgonzola en la Patagonia.
Desde Trelew, una rica torta galesa de la firma Memorable. También otras delicias como alfajores de frutas.
El espacio de quesos La Suerte, un paraíso. Los visitantes escuchaban atentos las explicaciones, y degustaban los exquisitos quesos de Lincoln, Buenos Aires.
Arrope de mistol, tuna, algarroba y chañar, de Viva el Monte.
Vinagres de tuna y piquillín, de Córdoba.
Vinagre añejo de cassis, y de flores de saúco, de Bariloche (Muller & Wolf)
Por otro lado, en un salón montado en el exterior se realizaron presentaciones técnicas, muchas a cargo de los mismos productores del mercado o de cocineros y especialistas. Cómo elaborar jamones, cómo llegan las anchoas a la lata, cómo se hace una buena cerveza, cómo se elabora el vinagre, degustación y sustentabilidad en el café, o el efecto de los picantes en el cuerpo fueron algunos de los temas de las charlas que los visitantes a la feria se acercaron a escuchar.
Sin duda Argentina tiene una biodiversidad que permite ofrecer un inmenso surtido de productos. Pero todavía no terminamos de valorarlos y difundirlos como deberíamos. Por suerte existen este tipo de encuentros que se convierten en grandes vidrieras para que el público pueda tomar contacto con los protagonistas de las elaboraciones, aprender e incorporarlos a sus cocinas.
Por Alicia Sisteró #Gastronomica #ComoRicoySoyFeliz
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