Almorzar en Tunuyán con vista a la Cordillera
Una de las consultas más recurrentes que suelen hacerme, es sobre a dónde ir a comer en las afueras de Mendoza, con la familia, con niños, que se coma bien... "nada de cosas raras o gourmet para morir de hambre".
Este lugar sería una buena opción que responde a todos esos requerimientos.

Se trata del Restaurante Giménez Riili, ubicado en la Casa de Huéspedes junto a la Bodega, entre viñedos. Está en la ruta que va de Vista Flores a "El Manzano Histórico", en las inmediaciones de The Vines.
Ambientación

En el mismo espacio de recepción de la Casa de Huéspedes (donde
hay habitaciones para quien desee pasar la noche), se ubican las mesas con
cómodas sillas, en un ambiente sencillo pero a la vez elegante y cálido. Los
beiges, marrones y celestes, colores institucionales de la marca, se adueñan de
la decoración. Los manteles individuales están pensados también para las
degustaciones de vinos, donde se puede tomar nota de cada uno. La vajilla,
cubertería y cristalería son de primera calidad. Un hogar a leña con buen
tiraje calienta el ambiente, pero también si hay sol se puede comer al aire
libre, disfrutando del una vista aún más imponente que la que percibimos desde
adentro del salón.
Qué comimos y bebimos
El menú creado por la chef Patricia Torres está muy enfocado en los productos de la zona, y sus técnicas son bien tradicionales y hacen honor a la cocina argentina. Muchos fuegos y mano "casera" para ofrecer platos sabrosos, sanos y abundantes, pero a la vez pensados y elaborados cuidadosamente, con "una vueltita de rosca", es decir con detalles distintivos.
Te reciben con una variedad de crujientes y recién
horneados pancitos. Arrancamos más que bien. Y luego comienzan a llegar los
platos.
Todo comienza con una riquísima sopa de zanahorias, picantita. Curiosamente se sintió muy bien con el bonarda que nos sirvieron. Los primeros pasos generalmente van con blancos o rosados, pero este tinto funcionó.
Igual recordá, lo de los maridajes, más allá de lo
que dicen los libritos, es muy personal y depende de tu gusto particular. ¡A tomar y comer lo que nos haga felices!
Después llega la tradicional empanada de humita - súper
famosa - con el torrontés. Esta combinación es un clásico, He ido unas seis o
siete veces, y siempre la gente la pide (y yo también!). Esta vez, iba con un toque
de queso de cabra.
Y llegó el chivo. En pastel. Con malbec. Delicioso,
crocante, jugoso, tentador y disfrutable 100%.
Para terminar con lo salado, un filet a la parrilla,
con mil hojas de papas y crema de mostaza de Dijon. A estas alturas, para mí demasiada comida, no
pude terminar el plato.
De postre, una degustación (variadito), con dos copas de espumante, una de Extra Brut con método champenoise, y otra de Dulce Natural.
Y
vos ves con cuál queda mejor, por las
dudas te tomás las dos copas ;)
Ojo si manejás para volver, consumí mucha agua entre copa y copa, tomá una siesta, caminá entre los viñedos, y bajá el alcohol. O le das las llaves a alguien que no tomó alcohol ¿ok?
Además de comer, podés darte una vuelta por los
viñedos en las bicis que siempre están a la espera de intrépidos visitantes
(antes o después de almorzar). Y consultá por los caballos, que generalmente
también están disponibles, sobre todo los fines de semana.
Para mí, es un programón ir en familia donde los
chicos tienen contacto con la naturaleza... plantas autóctonas además de vides,
un arroyo , un espejo de agua que duplica la belleza del paisaje, y una comida
y vinos riquísimos.
Lo que más me gustó: la cálida atención del personal de turismo y la chef, muy atenta acercándose a las mesas. Y la presencia de los dueños, siempre dando vueltas por ahí viendo qué necesitás.
Lo que menos me gustó: a veces salís con un poquito de olor a comida, porque la parrilla funciona dentro del mismo comedor, y si bien tiene buen tiraje, a veces te quedan los aromas del asado. Gajes del oficio.
Imperdible: si podés, quédate alojado aunque sea una noche. Las habitaciones son muy cómodas y equipadas full, de muuuuy buen nivel. El desayuno mirando a la cordillera vale la pena, con todo caserito.
.
Dirección. Ruta
Provincial 94 s/n, camino al Manzano Histórico, Tunuyán. Villa de enólogos de
The Vines.
. Tipo de cocina: Regional
. Precios: menú almuerzo 5 pasos
maridados $750. Cena 4 pasos grill $650. Descuentos para mendocinos, consultar
(Shhhhh!!!!)
. Chef: Patricia Torres
. Tel. +54 9 261 15 3470392 - 15 631 7105
. Horarios: todos los días
de 12.00 a 15hs. Cenas viernes y sábado menú 4 pasos.
. Kid friendly: menú infantil $285
(empanada, milanesa, postre y gaseosa)y juegos.
. Forma de pago: efectivo y tarjetas
. Web www.experienciagimenezriili.com
. Mail [email protected]
. Opciones para celíacos y vegetarianos (avisar cuando se haga la
reserva)
. Recreación: bicicletas - caballos - visita a bodega -
degustaciones
. Estacionamiento

NOTA DE LA REDACCIÓN: estas reseñas son independientes, los restaurantes y/o bares no pagan por aparecer en este espacio.
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