Un restó de bodega en el corazón de Chacras
He ido varias veces y en
distintas ocasiones. Hace unos años, cuando me dedicaba a organizar las cenas
mensuales del Club Backgammon Mendoza. Y el año pasado cuando tomé el Bus
Vitivinícola, hice visita completa a toda la bodega y pasé una tarde encantadora
bajo la sombra de sus árboles.
Esta vez fui a cenar. No hubo visita guiada esta vez, pero sí un recorrido corto pero muy interesante por su cocina y vinos.
¿Dónde queda? pasaste por la puerta mil veces y no lo descubriste. Italia y Besares, una de las esquinas emblemáticas de Chacras de Coria. De ahí, a unos pocos metros, por calle Monte Líbano. Muy fácil de llegar. Y si no te ubicás, al pie te dejo coordenadas GPS.
La ambientación

El restaurante está situado en el antiguo edificio con anchos muros de adobe. Debe ser de las más antiguas bodegas de Mendoza en funcionamiento. Nació en la década del 20, de la mano de la familia Gargantini. El salón principal parece que fue alguna vez un patio, ahora con techo transparente y enredadera incluida, precioso. También unas farolas de hierro refuerzan aún más la idea de comer al aire libre. Una antigua mampara con vidrios de colores al fondo del salón Pisos de cemento alisado, varias pinturas originales en los muros y el mobiliario de madera crean un ambiente cálido y muy agradable. Música suave y una efectiva calefacción completan el agradable espacio. Y si el clima lo permite, se puede comer afuera, el deck junto al lago, donde hay un patio de fuegos.
Qué se puede pedir
El menú consta de tres pasos,
pero no es fijo. El comensal puede elegir entre muchas opciones para la
entrada, para el principal y para el postre. Cada paso va maridado por vinos de
la casa, en su mayoría de alta gama. La bodega cuenta con tres líneas, una de
vinos jóvenes, otros tipo reserva, y los más destacados "gran reserva".
Entre las siete opciones de
entrada, se puede pedir "Tortilla de calabaza", "Mollejas glaseadas" o
"Pasteles de carne". Para el principal, puede ser muy tentador el "Salmón con
manteca de crustáceos" que lo sugieren maridado con un chardonnay, o los
"Sorrentinos de chivo", el plato emblemático de la casa.
Lo que comimos
Apenas llegamos, una panera
con tentadores bollitos y un potecito de escabeche de pollo nos invitó a
comenzar con el viaje. También un paté ternera, que reconozco no paré hasta terminar.
Se trató de una
noche especial, ya que el chef recibía la visita de una colega de otra bodega,
así que el menú estaba hecho de a dos.
Una de las entradas constó de unos bocaditos de
mollejas con membrillos.
La otra entrada, unas croquetas de morcilla con cubitos de
manzana encurtida y morrón asado. Lo acompañamos con un Cavas de Crianza Blend
2014. Para ser una entrada, fue bastante abundante. Pensando en un hombre que
come mucho, creo que termina más que satisfecho. Pensando en una señora a
dieta... Señora: ¡mejor deje la dieta! Este no es el momento ni el lugar para comer
light.
El plato principal fue un filet envuelto en masa (similar al tradicional Lomo Welington). Tenía cebollas caramelizadas, y estaba acompañado por un delicioso puré de papas ahumado. Lo acompañamos con un Gran Estirpe Malbec 2010, vino destacado entre los 100 mejores vinos de Argentina por la revista Master Wine (Compuesto por Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot). Los platos llegaron bien calientes, al unísono, y el punto de cocción tal cual lo habíamos pedido. Aunque parezca sencillo, no es común conseguirlo. Además, cambiaron cuchillo especial para carne, otro detalle muy oportuno.
Para destacar: Cuentan con un sommelier. Hoy en día muy pocos restaurantes tienen uno.
Para terminar un riquísimo
postre de chocolate con helado de naranja (y almíbar de naranja). Muy bueno, aunque
un poquito empalagoso para mi gusto. No soy fanática del chocolate, debo
reconocerlo, y además creo que al helado de naranja le faltó algo de acidez.
Este menú tiene un costo de $500, fue en una ocasión especial del ciclo "Vino, sabores y amigos" (se hace una vez por mes).
Lo que más me gustó: la calidad de la carne, y el exacto punto de cocción, a pesar de pedir dos diferentes en la mesa. El servicio impecable.
Lo que menos me gustó: la vajilla de mimbre (sentí que algo se iba a derramar y filtrar por los espacios entre las cintas). Y el agua la cobran a parte.
Para destacar:
Cuentan con un sommelier (hoy en día muy pocos restaurantes tienen uno), Se
encarga junto al chef de realizar las combinaciones adecuadas para que el
maridaje sea adecuado. Es un valor agregado realmente valioso que hay que
aplaudir. Reivindico y apoyo el trabajo del sommelier, como factor educativo y
como aporte al disfrute, ya que su trabajo potencia y mejora la experiencia
enogastronómica.
INFO ÚTIL
Clos de Chacras
. Dirección: Monte Líbano 1025,
Chacras de Coria, Luján de Cuyo, Mendoza.. GPS:
-32.982433, -68.877019
. Tel. 0261
4961285 / 261 5792706
. Horarios:
Almuerzos lunes a sábados de 12:30 a 15:30hs. Cenas viernes y sábados de 20:30 a 23:30hs
. Precios:
Menú 3 pasos $600
. Forma de pago: efectivo y tarjetas
. Chef:
Santiago López
. Estacionamiento privado
. Seguridad
. Sillas para niños
. Personas con
discapacidad: acceso y baños
. Alimentación especial: opciones para vegetarianos y celíacos.

NOTA DE LA REDACCIÓN: estas reseñas son independientes, los restaurantes y/o bares no pagan por aparecer en este espacio.
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