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Ser reina de la Vendimia en los 80: volumen, rulos y una estética inolvidable

La estética ochentosa dejó una huella inconfundible en la Vendimia. Mirá cómo llevaron el pelo las reinas y qué decían esos peinados sobre la moda y la época.


La década del ochenta fue uno de los períodos más reconocibles y visualmente contundentes de la historia de la moda. Fue un tiempo marcado por el exceso y una estética que entendió al cuerpo y al cabello como herramientas de presencia. En este caso, el peinado pasó a ocupar un rol central dentro de cualquier imagen pública.

Ese mismo lenguaje estético se reflejó con claridad en la Fiesta Nacional de la Vendimia, donde las reinas no solo representaron a sus departamentos, sino también los códigos de belleza de cada momento. Durante los años 80, el cabello se transformó en uno de los signos más visibles de esa época, mostrando rulos definidos y capas superpuestas.

En este recorrido, el análisis se centra exclusivamente en la evolución del peinado de las reinas vendimiales entre 1980 y 1989, observando cómo cada elección estuvo de acuerdo con las tendencias internacionales y, por supuesto, las técnicas de peluquería de la época.

Los peinados de las reinas de la Vendimia en los 80:

1980: Elizabeth Martínez de Junín

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Elizabeth Martínez lució un peinado de volumen controlado, con ondas amplias y suaves que le enmarcaron el rostro. El cabello se llevó con cuerpo, pero todavía conservando una estructura clásica heredada de los años 70, con raya lateral, brushing marcado y un acabado prolijo, en una clara transición entre las dos décadas.

1981: Josefina Izquierdo de San Rafael

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Josefina Izquierdo presentó ya un cambio más notorio. El pelo lo llevó más armado, con mayor altura en la parte superior y ondas más definidas. El peinado acompañó una imagen más sensual y cinematográfica, muy alineada con los primeros años de la moda ochentosa y su fascinación por el glamour.

1982: Marcela Perdiguez de San Rafael

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Marcela Perdiguez apareció con el cabello más suelto y juvenil, con capas visibles y un movimiento natural. Fue uno de los pocos momentos de la década donde el peinado apostó por cierta frescura, con un flequillo liviano y ondas menos estructuradas, anticipando una breve pausa antes del auge del exceso.

1983: Nuri Nilda Aro de Rivadavia

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Nuri Nilda Aro mostró un volumen lateral pronunciado, con rulos más pequeños y un trabajo evidente de fijación. La estructura fue protagonista, llevando capas superpuestas, cuerpo desde la raíz y una silueta amplia que equilibró la corona.

1984: Nora Ana Stocco de Tunuyán

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Nora Ana Stocco llevó el cabello alto, esponjado y perfectamente trabajado, con los rulos bien marcados. El flequillo cobró fuerza, mostrando uno de los ejemplos más claros del ideal de belleza de mediados de la década.

1985: Mónica Rosana Tous de Tupungato

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Mónica Rosana Tous se presentó con una textura más definida, donde el rulo fue el protagonista absoluto. El volumen se concentró tanto en la parte superior como en los laterales, creando una silueta poderosa, en el cual el peinado acompañó una imagen de reina fuerte y alineada con la estética de la mujer ochentosa empoderada.

1986: Estela San Sebastián de Santa Rosa

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Estela San Sebastián mostró un peinado algo más estilizado, con capas que se trabajaron para generar movimiento, pero siempre dentro de una forma amplia. El brillo y la fijación siguieron siendo claves, pero siempre en equilibrio.

1987: Sandra Cecilia Martelossi de San Carlos

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Sandra Cecilia Martelossi lució el cabello con los rulos bien definidos, armados desde la raíz y con un volumen amplio que le enmarcó todo el rostro. No hubo intención de domar la textura, al contrario, el rulo se mostró con orgullo, generando una silueta capilar envolvente, típica del período. La corona se apoyó sobre esa masa de pelo con naturalidad, integrándose al peinado sin aplastarlo, algo que fue muy característico de la peluquería ochentosa, pero aplicada a la realeza vendimial.

1988: Marcela Anahí Gaua de Tunuyán

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Marcela Anahí Gaua apareció con el cabello rubio, voluminoso y con rulos abiertos, casi etéreos. Fue una versión más luminosa del mismo código estético, manteniendo altura, cuerpo y un acabado que busca impacto visual desde la distancia.

1989: Claudia Martínez Viademonte de Lujan de Cuyo

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La última reina de la década, Claudia Martínez Viademonte, cerró los años 80 con un peinado que condensó todo el espíritu del período, luciendo el volumen al máximo, flequillo y una forma contundente. El cabello coronó, así, una estética que ya era plenamente reconocible.