Malargüe quiere ser la capital de los ovnis: el misterioso caso detrás del nuevo plan turístico
Una ordenanza creó un programa de turismo ufológico en Malargüe. Los registros se remontan a 1960 y unas fotos de 2013 fueron un antecedente central.
Ovni divisado en Malargüe en 2008. Foto: gentileza.
Durante décadas, los cielos de Malargüe alimentaron historias sobre luces, objetos y fenómenos difíciles de explicar. Ahora, esos relatos comenzarán a formar parte de una política turística que busca atraer visitantes, proteger la oscuridad del firmamento y posicionar al departamento como la Capital Provincial del Turismo Ufológico.
El Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza 2.392/2026 -afines de julio-, que crea el Programa de Turismo Ufológico, Astronómico y de Observación del Cielo. La propuesta dependerá de la Dirección de Turismo y deberá ser considerada en las planificaciones municipales, independientemente de los cambios de gobierno.
“Con esta ordenanza buscamos profundizar la iniciativa que tiene el municipio respecto del ufoturismo y la protección de los cielos de Malargüe”, señaló el concejal Pablo Cabrera.
El programa no se concentrará únicamente en los ovnis. También contempla el astroturismo, la divulgación científica, la observación responsable del cielo nocturno y el desarrollo de nuevas experiencias en algunos de los paisajes más solitarios del sur mendocino.
-
Te puede interesar
Qué esconden estas tres capillas: una ruta diferente por Mendoza
Del misterio a una política turística
Hasta ahora, el turismo ufológico en Malargüe se desarrollaba alrededor de fotografías, testimonios, encuentros temáticos y el trabajo de aficionados e investigadores. La nueva ordenanza le otorga un marco institucional y busca sostenerlo en el tiempo.
“El objetivo principal es que, más allá de las gestiones de gobierno, dentro de la planificación de la Dirección de Turismo se tenga en cuenta todo lo referido al astroturismo, la protección del cielo y el ufoturismo”, explicó Cabrera.
La normativa establece que podrán impulsarse actividades turísticas, educativas, culturales y recreativas relacionadas con la observación del cielo y el estudio de los Fenómenos Aéreos No Identificados, conocidos como FANI.
También habilita al municipio a celebrar convenios con organismos e instituciones provinciales, nacionales e internacionales. La intención es vincular al sector público con los prestadores privados para generar propuestas comerciales y ampliar una oferta turística actualmente asociada con la nieve, los volcanes, los humedales, la paleontología y la naturaleza.
“Esto tiene que ser una herramienta para que pueda existir una vinculación entre lo privado y lo público y para encontrar otro recurso que permita desarrollar nuestro turismo, que es muy variado”, sostuvo el concejal.
El misterioso registro obtenido cerca del Paso Pehuenche
Entre los antecedentes que dieron sustento a la iniciativa aparece un registro fotográfico obtenido el 5 de abril de 2013 en el Cerro Campanario, cerca del Paso Pehuenche. Las imágenes, tomadas por el periodista Gustavo Yañez, mostraron elementos que fueron interpretados como fenómenos aéreos no identificados. Con el paso del tiempo, el material se convirtió en una referencia para aficionados e investigadores interesados en los ovnis.
De acuerdo con Yañez, aquel episodio marcó el comienzo de un interés sostenido por la temática. Luego se sumaron testimonios de vecinos, turistas, puesteros y otros periodistas que aseguraron haber observado luces u objetos extraños en distintos sectores de la cordillera.
A partir de esos relatos comenzó a tomar forma la idea de consolidar a Malargüe como un destino ufológico. El proyecto fue creciendo hasta incorporarse a la promoción turística del departamento y, finalmente, obtener un marco formal mediante la nueva ordenanza.
Los fundamentos de la normativa también mencionan registros documentados desde aproximadamente 1960, atribuidos a relevamientos de Gendarmería Nacional y testimonios de pobladores. Entre los lugares asociados con estos antecedentes aparecen La Payunia, Castillos de Pincheira, la Ruta Nacional 40 y la Ruta Provincial 186.
La existencia de esos registros no demuestra que los objetos observados tengan un origen extraterrestre. Lo que explica es por qué Malargüe se convirtió en un punto de interés para quienes investigan, siguen o simplemente sienten curiosidad por los fenómenos que todavía no pudieron ser identificados.
Los lugares que podrían integrar el turismo ufológico
Uno de los puntos principales de la ordenanza es la creación del Registro Municipal de Sitios de Interés Ufológico y Astronómico. Allí deberán incorporarse los espacios aptos para realizar actividades de observación y divulgación.
Esos lugares también tendrán que ser promocionados en plataformas digitales. Sin embargo, la normativa todavía no define un circuito cerrado, un calendario de excursiones ni una nómina definitiva de sitios.
Además de las zonas relacionadas con los avistamientos, la ordenanza destaca las condiciones de La Payunia, Llancanelo y Caverna de las Brujas. Estas áreas naturales protegidas poseen muy poca contaminación lumínica y permiten desarrollar actividades nocturnas de bajo impacto.
El desafío será transformar esos recursos en experiencias concretas y seguras, con la participación de guías, alojamientos, agencias y otros prestadores turísticos.
“La intención es que los prestadores aprovechen esta herramienta y vean cómo pueden incorporar a sus propuestas comerciales el ufoturismo y la observación del cielo”, expresó Cabrera.
Por qué los cielos de Malargüe son especiales
El desarrollo del turismo ufológico se apoya en una característica comprobable: la calidad del cielo nocturno. Según los fundamentos de la ordenanza, el 90% del territorio de Malargüe presenta cielos ubicados en las clases 1 y 2 de la escala de Bortle, que mide la oscuridad del firmamento y el impacto de la contaminación lumínica.
El departamento también cuenta con una fuerte identidad científica. Allí funciona el Observatorio Pierre Auger, el mayor observatorio de rayos cósmicos del mundo, integrado por científicos e instituciones de 18 países. A esa infraestructura se suma la estación DSA 3 de la Agencia Espacial Europea. Ubicada al sur de la ciudad, posee una antena de 35 metros que permite recibir información, enviar comandos y realizar el seguimiento de misiones espaciales.
Ninguno de estos proyectos está dedicado a investigar ovnis. Sin embargo, su presencia demuestra el valor científico y estratégico de los cielos de Malargüe, además de reforzar la posibilidad de desarrollar propuestas de astronomía y observación nocturna.
El Concejo Deliberante también aprobó anteriormente una ordenanza de prevención de la contaminación lumínica. La protección de la oscuridad busca preservar tanto el trabajo científico como un recurso natural que podría transformarse en un nuevo atractivo turístico.
¿Malargüe ya es la capital provincial de los ovnis?
La ordenanza no declara automáticamente a Malargüe como Capital Provincial del Turismo Ufológico. Lo que hace es establecer ese posicionamiento como uno de los objetivos del programa. Para lograrlo, el municipio deberá avanzar con el registro de los sitios, definir actividades, generar acuerdos e incorporar a los prestadores privados. El programa busca que la observación del cielo se sume al amplio paquete turístico del departamento.
“Tenemos nieve, La Payunia, humedales y una enorme riqueza natural. Esto viene a complementar todo lo que ofrece Malargüe y a permitir que también sea conocido por las riquezas que nos da su cielo”, concluyó Cabrera.