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Las miniaturas que hacen que la arquitectura parezca un sueño

Pequeños escenarios construidos a mano deforman edificios, calles y objetos cotidianos para convertir la arquitectura en imágenes extrañas, absurdas y fascinantes.


El artista alemán Frank Kunert construye pequeñas escenas de arquitectura que parecen reales, pero esconden situaciones imposibles. Sus maquetas convierten edificios, calles y objetos cotidianos en escenarios absurdos donde cambian las proporciones y la lógica. La fotografía registra esos mundos inventados y demuestra que ciudad, espacio, diseño y arte también pueden provocar humor y sorpresa.

Las maquetas arquitectónicas reducen edificios y ciudades a pequeñas escenas donde cada detalle adquiere una nueva dimensión.

Una ciudad en miniatura

Kunert trabaja con maquetas construidas manualmente. No fotografía edificios existentes: primero crea pequeñas arquitecturas y después las registra como si fueran lugares reales.

Una construcción diminuta puede revelar proporciones, materiales y formas que pasan inadvertidos cuando el edificio está a escala real.

La escala permite modificar situaciones reconocibles. Una escalera puede no conducir a ninguna parte, una habitación puede esconder una contradicción o una construcción aparentemente normal puede revelar un detalle imposible.

La arquitectura en miniatura transforma espacios conocidos en paisajes casi fantásticos, suspendidos entre realidad e imaginación.

Cuando lo cotidiano se vuelve extraño

La fuerza de estas imágenes está en que no necesitan grandes efectos digitales. La escena parece familiar durante unos segundos y después aparece el absurdo.

El cambio de escala convierte edificios cotidianos en objetos inesperados y permite observarlos desde una perspectiva completamente diferen

El procedimiento convierte la arquitectura en una especie de relato visual. Una casa, una oficina, una calle o una estación dejan de ser simples espacios para transformarse en pequeñas historias.

El detalle es protagonista: ventanas, escaleras, fachadas y pequeños objetos construyen mundos que parecen detenidos en el tiempo

Cómo aplicarlo en otros lugares

Se bien trata de un concepto universal (en cuanto a los escenarios de cada obra) se trata de un recurso que podría trasladarse a otras ciudades de Argentina y del mundo. Por ejemplo, esta idea arquitectónica y artística en Mendoza se podría realizar con maquetas de lugares reconocibles: una acequia, una esquina, una casa ferroviaria, un edificio patrimonial o una escena de la montaña.

La clave no sería copiar a Kunert, sino que utilizar la miniatura para mirar de otra manera espacios conocidos y así convertirlos en contenido visual para redes, exposiciones y medios.

FUENTE: Designboom, Frank Kunert y publicaciones internacionales sobre su obra.