Las impactantes fotos de la aduana en alta montaña que casi nadie vio
Un archivo histórico muestra cómo era cruzar a Chile desde Mendoza en 1980. Las fotos revelan una escena que aún hoy se repite cada verano.
Cada verano se registran demoras para cruzar a Chile.
La Cordillera de los Andes ha sido históricamente uno de los grandes corredores de conexión entre Argentina y Chile. Cada temporada estival, miles de personas emprenden el viaje hacia el país vecino atravesando la alta montaña mendocina. Aunque hoy existen complejos fronterizos más modernos, algunas escenas que se observan actualmente en la ruta internacional tienen un sorprendente parecido con las que ocurrían hace más de cuatro décadas.
Un registro fotográfico recuperado por el archivo histórico Mendoza Antigua permite asomarse a ese pasado. Las imágenes corresponden a enero de 1980 y muestran cómo funcionaba en ese momento el operativo de control para los viajeros que se dirigían hacia Chile a través del Paso de Los Libertadores, uno de los pasos internacionales más transitados de Sudamérica.
Cuando Puente de Inca funcionó como oficina aduanera
Durante aquel verano, el intenso flujo de turistas obligó a implementar medidas especiales para ordenar el tránsito hacia la frontera. Como parte de ese operativo, se habilitó una oficina temporal de control en la Hostería de Puente del Inca, donde se realizaban los trámites necesarios para quienes salían del país.
De acuerdo con Mendoza Antigua, el histórico edificio se transformó entonces en un punto clave para completar gestiones vinculadas con migraciones, aduana y otros requisitos administrativos antes de continuar viaje hacia Chile.
La decisión respondió al fuerte movimiento turístico que se registraba en esos días en la ruta internacional que atraviesa la cordillera.
La fila de autos que se extendía por kilómetros
Una de las imágenes más llamativas muestra una extensa caravana de vehículos detenidos en plena alta montaña. Los autos aparecen alineados sobre la ruta mientras esperan avanzar hacia el sector donde se realizaban los controles.
De acuerdo con los registros de la época, la fila llegó a extenderse alrededor de dos kilómetros, desde la zona de la hostería hasta las cercanías del Cementerio de los Andinistas, uno de los puntos históricos del corredor cordillerano.
La escena, capturada en medio del paisaje árido de la montaña, refleja la magnitud del tránsito que ya entonces tenía el cruce internacional.
Trámites, papeles y largas esperas
Otra de las fotografías difundidas por Mendoza Antigua permite observar el interior del sector donde se realizaban los controles. Allí se ve a numerosos viajeros formando fila para completar la documentación necesaria antes de continuar el viaje.
Los trámites eran completamente manuales y debían realizarse uno por uno. Esto generaba demoras importantes, especialmente durante los meses de mayor movimiento turístico.
El proceso incluía controles migratorios, registros aduaneros y distintos pagos vinculados al paso fronterizo.
Una escena del pasado que sigue vigente
Aunque las fotografías datan de 1980, la escena que muestran no resulta ajena para quienes suelen viajar hacia Chile durante el verano. Las largas filas de autos y las horas de espera en la ruta internacional siguen siendo parte del paisaje habitual en temporada alta. Cada año, miles de turistas se dirigen hacia el paso internacional y, en los días de mayor tránsito, las demoras vuelven a aparecer.
Por eso, más que una simple curiosidad histórica, estas imágenes permiten observar cómo algunas situaciones del cruce cordillerano prácticamente no han cambiado con el paso del tiempo.
El valor de las imágenes históricas
El archivo fotográfico de Mendoza Antigua se ha convertido en una valiosa fuente para reconstruir escenas del pasado mendocino. A través de sus publicaciones, el proyecto rescata documentos visuales que permiten conocer cómo era la vida cotidiana en distintos momentos de la historia de la provincia.
Las fotografías del operativo en Puente del Inca son un ejemplo de ese trabajo de preservación. En ellas queda registrada una postal de la alta montaña que, pese al paso de los años, todavía resulta familiar para quienes cada verano emprenden el viaje hacia Chile por la cordillera.



