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La marea baja transforma este pequeño pueblo de Brasil y hace aparecer piscinas naturales frente a la playa

Cuando el mar retrocede, arrecifes y sectores de poca profundidad cambian la costa de este pueblo de Bahía rodeado de playas y acantilados.


Hay que mirar la tabla de mareas para aprovechar una de las mejores caras de Cumuruxatiba, un pequeño pueblo del extremo sur de Bahía, Brasil. Cuando baja el nivel del Atlántico, diferentes sectores de la costa dejan al descubierto arrecifes y aparecen piscinas naturales de agua cálida frente a las playas.

Cumuruxatiba pertenece al municipio de Prado y todavía conserva un perfil de antigua villa de pescadores. El casco se extiende cerca del mar, con posadas, restaurantes y comercios pequeños, mientras que buena parte de la vida turística gira alrededor de las playas que se suceden hacia el norte y el sur.

Una de las postales más reconocibles del pueblo está en Praia da Vila. Allí permanecen los restos de un antiguo muelle construido durante la década de 1970, que llegó a superar los 600 metros de extensión. Hoy está fuera de servicio, pero sigue formando parte del paisaje de la costa.

Praia do Moreira es una de las playas del pueblo donde las rocas forman sectores de agua tranquila cuando retrocede el mar.

Qué hacer en Cumuruxatiba y sus alrededores

Para ver con claridad cómo la marea modifica el lugar se puede recorrer Praia do Moreira. Es una pequeña bahía acompañada por vegetación y acantilados donde, cuando el mar retrocede, las rocas forman sectores de piscinas naturales. La zona tiene poca infraestructura, por lo que conviene llevar lo necesario para pasar algunas horas.

También se pueden hacer paseos en barco hacia los arrecifes ubicados frente a esta parte del litoral, además de excursiones hacia Corumbau. Entre julio y octubre, la Costa das Baleias atraviesa además la temporada de ballenas jorobadas, por lo que desde la región salen navegaciones destinadas a observarlas en el océano.

Otra alternativa es seguir por la costa hasta Barra do Cahy, donde el río desemboca en el mar entre acantilados y vegetación. Más cerca del centro aparecen playas de aguas poco profundas, lugares para comer pescado y mariscos y espacios desde donde simplemente esperar que cambie la marea para volver a meterse al agua.