Gin tonic, amigos y Sociales en el otoño mendocino: ronda de fotos y buena energía
MDZ Estilo salió de ronda y descubrió que el gin tonic goza de muy buena salud y está en las preferencias de quien quiere compartir un buen momento con amigos.
No te pierdas la galería de fotos, al final de la nota.
Maru Mena¿Será el gin tonic el trago del otoño? Esta estación entrega una energía particular: en Mendoza, la belleza de los colores ocres y dorados unidos al cálido sol y al marco de la cordillera es maravillosa. A esto se suma el hecho de que, para los argentinos, salir a disfrutar un momento con amigos o en pareja no se negocia.
"Tiene que hacer mucho frío para que deje a un lado la costumbre de salir a por una copa con amigas una vez por semana", aseguró Cecilia, una abogada que disfrutaba un trago en Vistapueblo, Luján de Cuyo.
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El gin tonic, ese cóctel compuesto de ginebra y agua tónica servida con hielo, es definitivamente uno de los preferidos. Además de ser un clásico, está presente en las elecciones de la mayoría de quienes hacen ese break para relajarse y disfrutar en una barra o una mesa con muchos afectos alrededor.
En 1811 el alemán Johann Jacob Schweppe creó un sistema para que el agua embotellada tenga burbujas de gas. En aquel entonces este nuevo descubrimiento se esparció por Londres y más tarde por todo Europa.
En el año 1873, debido al éxito que tuvo esta invención, es que decidieron agregarle quinina a la bebida: una sustancia natural extraída de un árbol. ¿Una curiosidad? La sustancia forma parte de un medicamento que se utilizaba para combatir la enfermedad de la "malaria".
Así se presentó gin Ruffiano
En la ronda descubrimos a un Gin totalmente mendocino y con un nombre muy especial, que denota rebeldía. Su creador, Marcos Arizu, nos contó que ese nombre no apareció de manera inmediata, sino que fue más bien el resultado de una búsqueda identitaria: “Empecé a buscar un nombre que tuviera relación con mi forma de ser, y con el tiempo logramos encontrar el nombre Ruffiano”.
El proyecto se nutrió del trabajo colectivo y de un hallazgo íntimo, cuando entre papeles familiares aparecieron recetas del padre que funcionaron como punto de partida. “Encontramos recetas que había hecho nuestro papá y, a través de eso, yo saqué una para el Vermouth Ribella y Marcos sacó la inspiración para el Gin Ruffiano”, contó su hermana Marcela sobre el origen de estos productos que son un homenaje al padre fallecido hace 20 años. Un homenaje que es visible incluso en la imagen de ambas bebidas: “En la etiqueta está nuestro papá en chiquitito. Él tenía como una forma de pararse que era así, entonces agregamos la figura en homenaje a él".
Esa conexión con el pasado se volvió el motor creativo, y permitió que la nueva generación reinterpretara ese legado. En ese proceso participaron Marcos, su hermano Raúl, su hermana Marcela, Celeste Álvaro y otros integrantes que fueron fundamentales en la degustación y desarrollo.
Marcela Arizu, además, nos habló de la experiencia que buscan a la hora del consumo: “La filosofía es 'tomalo como quieras'; que encuentres la manera de cómo te gusta tomar el gin, y que nadie te diga cómo tenés que tomarlo”. Ruffiano no busca imponer una forma, sino abrir posibilidades, incluso desde lo sensorial.
En ese sentido, Marcos detalló el perfil aromático del gin, profundamente ligado a las frutas y a una búsqueda fresca y expresiva: “A mí me fascina lo que es la fruta, la naranja, el pomelo, la mandarina. Así que lo que hicimos fue tratar de combinarlo y lograr esa parte aromática que tiene Ruffiano”. A eso se sumaron los frutos rojos, especialmente en su versión más rosada, con arándanos y frutilla, ampliando el espectro gustativo.
Al mismo tiempo, el gin se presentó como un terreno abierto a la experimentación, donde especias como la pimienta o el clavo de olor también encontraron su lugar, aunque con una salvedad clara: “Yo diría que, en lo que es Ruffiano, no sé si le pondría algo, porque ya está aromáticamente perfecto”. Esa afirmación dejó ver la confianza en el producto, pero sin cerrar la puerta a la creatividad del consumidor o del bartender.
Ruffiano comienza su recorrido de manera gradual, ya disponible en Central de Bebidas y con planes de expansión hacia restaurantes y bares, manteniendo una lógica de crecimiento orgánico.
La noche en Pibä fue una síntesis de la historia, la familia, la identidad y diseño sensorial, donde Ruffiano se presentó como un gin que nació rebelde, que se toma como a cada uno le guste y que vino para quedarse, aunque sea para desordenar un poco las reglas del juego.