En plena puna se esconde un pueblo rodeado por lagunas turquesas y un desierto rojo
Tolar Grande es un pueblo de Salta rodeado por volcanes, salares y paisajes extremos, con lagunas turquesas en medio de la Puna.
Tolar Grande es un pueblo de la Puna salteña ubicado a unos 3.500 metros de altura.
WikipediaA unos 3.500 metros de altura y rodeado por una inmensidad casi deshabitada aparece Tolar Grande, un pueblo de la Puna salteña donde el paisaje cambia a cada tramo, a 387 kilómetros de la ciudad de Salta. El viaje atraviesa montañas, salares y extensiones desérticas antes de alcanzar la localidad, un destino ideal para quienes buscan experiencias únicas.
Los Ojos de Mar, tesoros turquesas en el salar
Uno de los lugares más sorprendentes está apenas a cinco kilómetros: los Ojos de Mar, tres pequeñas lagunas que aparecen en medio de un salar blanco. Según la incidencia del sol, sus aguas pueden adquirir tonos turquesas o verdes y en su interior existen microorganismos de enorme interés científico.
La ruta hacia el pueblo también atraviesa el Desierto del Diablo, una enorme planicie de tierra rojiza donde prácticamente no crece vegetación. El contraste entre el suelo rojo, los cerros y el cielo intenso convierte a este sector en una de las postales más reconocibles de la Puna salteña.
Otro de los grandes atractivos es el Salar de Arizaro. En medio de esa superficie aparece el Cono de Arita, una formación natural de unos 200 metros de altura que sobresale con una forma casi perfecta. El salar está rodeado además por algunos de los grandes volcanes de los Andes, como el Llullaillaco, el Socompa y el Arácar.
A ocho kilómetros de Tolar Grande se encuentra El Arenal, un sector de enormes acumulaciones de arena rojiza donde pueden realizarse caminatas y sandboard. Desde las partes más altas se obtienen vistas abiertas hacia la Cordillera de los Andes y los volcanes que rodean al pueblo.
La región también conserva una fuerte identidad andina. Las celebraciones a la Pachamama, los tejidos realizados con lana de llama y oveja y las antiguas costumbres de las comunidades puneñas continúan formando parte de la vida cotidiana. La altura y las grandes distancias hacen recomendable recorrer los circuitos más alejados con guías y prestadores habilitados.
Llegar hasta Tolar Grande requiere tiempo, pero justamente ese aislamiento explica buena parte de su atractivo. Entre lagunas turquesas, desiertos rojos y salares que parecen no terminar nunca, este pueblo permite conocer una de las caras más extremas y menos habituales del norte argentino.