El viento solar reveló un comportamiento nunca visto tan cerca del Sol: qué significa
Un equipo chileno caracterizó por primera vez las inestabilidades del viento solar con datos de la sonda Parker.
Investigadores chilenos pudieron observar por primera vez el comportamiento inestable del viento solar.
Algo cambia en el viento solar durante su viaje desde el Sol hasta la Tierra. Cerca de su lugar de origen, las partículas se comportan de una manera diferente a la conocida en nuestro planeta. Ahora, un equipo de científicos logró caracterizar por primera vez esas inestabilidades en una región que hasta hace pocos años permanecía fuera del alcance de las mediciones.
La investigación fue liderada por la astrofísica Matilde Coello-Guzmán, de la Universidad de Santiago de Chile, junto con Víctor Pinto, Roberto Navarro y Pablo Moya. El trabajo utilizó información obtenida por la sonda Parker Solar Probe y fue aceptado el 9 de agosto en la revista Astronomy & Astrophysics, según informó la Universidad de Santiago de Chile.
-
Te puede interesar
El cielo cambiará este jueves: cómo ver el eclipse lunar desde Argentina
Según publicó BioBioChile, los investigadores analizaron el viento solar a menos de 0,1 unidad astronómica del Sol. Esto equivale a estudiar el fenómeno a menos de una décima parte de la distancia promedio que separa a la Tierra de nuestra estrella.
Qué es el viento solar
El viento solar es un flujo constante de partículas eléctricamente cargadas, principalmente protones y electrones, que escapan de la atmósfera del Sol y se desplazan por todo el sistema solar.
Su nombre puede hacer pensar en una corriente similar al aire terrestre, pero se trata de plasma: un gas extremadamente caliente cuyas partículas interactúan con campos eléctricos y magnéticos.
Durante décadas, los científicos estudiaron su comportamiento a una unidad astronómica, es decir, aproximadamente a la distancia en la que se encuentra la Tierra. La llegada de Parker Solar Probe permitió acercar las mediciones al lugar donde ese viento nace y todavía se encuentra en proceso de aceleración.
La sonda de la NASA es el objeto construido por la humanidad que más cerca ha volado del Sol. Para este estudio se utilizaron mediciones recogidas durante encuentros realizados entre enero de 2020 y septiembre de 2024, dentro de una región de hasta 30 radios solares. Los resultados pueden consultarse en la publicación científica.
El comportamiento que sorprendió cerca del Sol
El equipo se concentró en las llamadas inestabilidades de plasma, procesos microscópicos que condicionan la temperatura y el movimiento de las partículas dentro del viento solar.
En este contexto, la palabra “inestable” no significa que se haya detectado una tormenta solar extraordinaria ni una amenaza inmediata para la Tierra. Describe procesos físicos que transfieren energía entre las partículas y los campos electromagnéticos, limitando los estados que puede alcanzar el plasma.
Los resultados mostraron que cerca del Sol predomina la presión magnética sobre la agitación térmica de las partículas. Bajo esas condiciones se desarrollan principalmente inestabilidades que se propagan en dirección paralela al campo magnético.
A la altura de la Tierra ocurre algo diferente. Allí ganan importancia los efectos cinéticos y dominan inestabilidades de tipo oblicuo. El cambio se produce mientras el viento solar se expande, se aleja de la estrella y modifica sus propiedades.
“Pudimos extender esa caracterización a la región cercana al Sol”, explicó Coello-Guzmán al referirse a la importancia de los datos aportados por Parker Solar Probe.
Por qué importa conocer estas inestabilidades
Comprender lo que sucede durante las primeras etapas del viento solar permite mejorar los modelos que intentan explicar su evolución hasta alcanzar los planetas. El hallazgo también puede contribuir a una caracterización más completa del clima espacial.
El viento solar llega a todos los rincones del sistema solar. De acuerdo con la NASA, sus partículas intervienen en la formación de auroras, erosionan las atmósferas de algunos planetas y, cuando llegan en ráfagas especialmente rápidas y densas, pueden afectar satélites, comunicaciones y redes eléctricas.
El estudio no anuncia un nuevo peligro ni modifica por sí solo los pronósticos de tormentas solares. Su aporte consiste en mostrar qué procesos regulan el plasma cuando todavía se encuentra muy cerca del Sol y por qué su comportamiento cambia durante el recorrido hacia la Tierra.
En otras palabras, los científicos consiguieron observar una etapa temprana de un fenómeno que alcanza diariamente a nuestro planeta. El viento solar no permanece igual durante el viaje: transforma su forma de volverse inestable mientras atraviesa el sistema solar.