María Flavia Filippini, decana de Ciencias Agrarias se suma a la política en la UNCuyo
La UNCuyo tendrá a Gabriel Fidel y a la decana de Ciencias Agrarias María Flavia Filippini como candidatos serios para conducir la histórica casa de estudios.
El 9 de junio es la elección para elegir las máximas autoridades de la UNCuyo, un bastión que el radicalismo no quiere perder, y que presenta hasta el momento una fórmula del oficialismo con Gabriel Fidel como candidato a rector y a la decana de Ciencias Agrarias, María Flavia Filippini. como su vice.
Es un fórmula de un oficialismo raro: prometen ambos una continuidad en lo formal, pero varios cambios que invitan a creer que la UNCuyo puede relacionarse de modo distinto con la sociedad que la sustenta.
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El extravío de la histórica universidad mendocina podría tener su fin, en caso que esta fórmula accediera a la conducción. ¿Por qué?
Es simple. El rumbo del sistema universitario actual es bastante marciano, fuera de lo que demanda la realidad (y el caso Serrat es muestra de esta especie de casamiento de pueblo financiado con dineros públicos).
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Puede ser peligroso ese escenario ante una sociedad que reclama una educación universitaria para terrícolas, con problemas que atañen a los seres humanos, que, en definitiva, ayude a los mejores a ser mejores en sus especialidades y talentos. Y que sea formadora de talentos, de los extraordinarios que cambian las cosas a niveles profundos.
Hoy, esta visión es parte de un fracaso clave para entender el por qué de la merma en Mendoza de calidad en el debate de la agenda pública, la escasa contribución de la UNCuyo en el diseño de temas relacionados con el futuro (y el presente), y la insólita actitud de esconderse de la sociedad ante nuevas y desafiantes escenas que resultan de nuevos paradigmas en política, economía y cultura.
Entrevista
María Flavia Filippini
La actual decana de la Facultad de Ciencias Agrarias es la novedad que Gabriel Fidel aporta para renovar la casa de estudios más importante del oeste argentino.
María Flavia Filippini lo asume y pareciera estar a la altura de la parada por sus antecedentes exitosos en la gestión de una facultad que es gravitante para varias industrias importantes en la economía de Mendoza. Algunas alicaídas, por cierto, pero activas en una dispersión que las obliga a ser parte de un conjunto.
La decana desgrana aquí su visión sobre el deber de una universidad pública moderna, acorde a la dinámica tan vertiginosa de los cambios que se producen en distintos niveles de nuestra vida, la cotidiana y personal.
Sabe que formar profesionales es clave para el desarrollo. Y es una buena señal que insista en el asunto.
El primer Honoris Causa que recibió Borges, de modo muy visionario, fue aquí, en Mendoza. El escritor no era el consagrado, sino el de una pluma experimental y todavía indescifrable. Es un hito. De los ejemplares, los que perduran, los que conjugan el tiempo y el espacio de modo audaz, certero y comprometido.
En junio sabremos si creer en una vida universitaria activa es parte del complejo proceso que debe atravesar una provincia que necesita más que nunca nuevas visiones, producción de conocimiento e innovación y graduados que devuelvan a la sociedad que los sustenta en su educación más desarrollada.
Nada es fácil. Pero hubo una vez un tipo que se animó, con más enemigos que amigos, con pocos recursos y con un ingenio impar: José de San Martín.
Con poco hizo bastante. Más que bastante, si me preguntan. Y es hora de la acción de esa clase de estrategas. Y dejar de inventar, porque, a fuerza de ser sincero, si alguien cree que inventó algo en Mendoza en los últimos 20 años tal vez debería volver a la escuela primaria.