"Vacunar" los viñedos: la nueva herramienta para "ganar la carrera" en el agro mendocino
Corteva Biologicals apuesta por una nueva forma de proteger los cultivos y presentó en la provincia Rezist, el inductor de resistencia que busca anticiparse a las enfermedades.
Rezist es el nuevo producto de Corteva Biologicals pensado para mejorar las defensas de los viñedos.
Julieta Caballero - MDZEn un escenario en el que la vitivinicultura mendocina busca avanzar hacia modelos de producción más sustentables y reducir el impacto ambiental de las prácticas agrícolas, Corteva Biologicals presentó Rezist, un nuevo producto de su línea de soluciones biológicas que propone modificar la manera en que se aborda la protección de los cultivos.
Bajo el concepto “Corré con ventaja. Preparate con Rezist", este lanzamiento propone un cambio de paradigma en el manejo sanitario. La principal diferencia está en el momento y en el mecanismo de acción. Rezist es un inductor de resistencia que busca fortalecer las defensas naturales de la planta antes de que se produzca el ataque de un patógeno. De esta manera, no reemplaza a los fungicidas tradicionales, sino que apunta a complementar su utilización dentro de una estrategia integral de manejo sanitario.
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“Lo que hace el producto es aumentar las defensas naturales que el cultivo ya tiene”, explicó a MDZ Online Ana Scarso, Product Manager de Corteva Biologicals, quien comparó el funcionamiento de la herramienta con una estrategia preventiva: “La analogía es la misma de cuando nosotros vacunamos. Aplicamos vacunas de manera preventiva para poder enfrentar los momentos de susceptibilidad de una enfermedad de una mejor manera”.
Una herramienta pensada para los viñedos
El lanzamiento tiene una particular importancia para Mendoza porque el primer registro con el que sale al mercado argentino corresponde al cultivo de vid. La estrategia de Corteva contempla posteriormente ampliar el uso a otros cultivos frutales. “Hoy estamos saliendo con registro para vid y el año que viene vamos a estar ampliando el registro para el cultivo de pomáceas, para peras y manzanas, para cítricos, limón y cítrico dulce”, detalló Scarso.
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La compañía busca así incorporar una herramienta que permita trabajar sobre la planta antes de que la enfermedad se manifieste. En términos técnicos, la propuesta se ubica dentro de un esquema de protección que combina diferentes mecanismos de acción. “Con fungicidas complementa. El fungicida actúa sobre los patógenos, sobre el hongo, y este producto actúa sobre las plantas, fortaleciéndolas para poder encarar mucho mejor una situación”, explicó la ejecutiva.
En la propuesta de Corteva, por lo tanto, Rezist no aparece como un sustituto de los fungicidas, sino como una pieza adicional dentro del manejo sanitario. La lógica es preparar a la planta para que llegue mejor posicionada al momento de mayor susceptibilidad.
Una fórmula que enciende la defensas
Se trata de un formulado con 1% de ácido salicílico, cobre, zinc y manganeso, que activa los mecanismos naturales de defensa de las plantas y reduce la susceptibilidad frente a las enfermedades. El ácido acetilsalicílico -conocido popularmente como "aspirina"- deriva del ácido salicílico, un compuesto natural que, mucho antes de convertirse en uno de los medicamentos más usados del mundo, ya cumplía un rol clave en las plantas: ayudarlas a defenderse de patógenos y a sobrellevar distintas situaciones de estrés.
Cuando el cultivo detecta la presencia de un hongo o una bacteria, el ácido salicílico actúa como elicitor: una molécula señal que enciende sus mecanismos naturales de defensa y activa la Resistencia Sistémica Adquirida (SAR), dejando a la planta en un estado de mayor preparación frente a futuras infecciones. Se activan genes de defensa y aumenta la producción de proteínas relacionadas con la patogénesis (PR), fitoalexinas, enzimas antioxidantes y otros compuestos que refuerzan sus barreras naturales.
Del combate a la prevención
Uno de los principales cambios que propone la compañía está relacionado con la forma de entender la sanidad vegetal. En lugar de concentrar la estrategia exclusivamente en eliminar el patógeno una vez que la enfermedad aparece, el nuevo enfoque incorpora la capacidad defensiva de la propia planta.
“Poder introducir inductores de resistencia o elicitores es una nueva manera de entender la sanidad del cultivo y dejar de pensar en solo un factor y empezar a tener esa mirada amplia”, sostuvo Scarso. Y resumió el concepto en una palabra: “Mucho más holística y más integral”.
De acuerdo con Corteva, Rezist se incorpora a una cartera de soluciones biológicas orientadas a fortalecer la resiliencia de los cultivos y formar parte de sistemas integrados de manejo. La compañía presenta este tipo de herramientas como complementarias a las estrategias tradicionales de protección.
En el caso de Rezist, la información técnica de Corteva Biologicals señala que el producto funciona como un activador genético que promueve la tolerancia natural de las plantas frente a distintos tipos de estrés y contribuye al funcionamiento y equilibrio metabólico del cultivo.
El foco inicial está en Mendoza
Desde el punto de vista comercial, la elección de la vid como primer cultivo registrado no es casual. Gustavo Specchiali, gerente comercial de Corteva Biologicals para frutas y vegetales argentinos, explicó que la compañía considera estratégico comenzar por un cultivo de gran relevancia para Mendoza y para el negocio frutihortícola nacional.
“Para nosotros el cultivo de vid, sabiendo en la situación en la que se encuentra actualmente, sigue siendo un cultivo de gran importancia para la compañía”, señaló a MDZ Online. “Por eso decidimos lanzar este producto, el primer cultivo sea vid, porque a nivel país sigue teniendo un peso muy relevante en nuestra fabricación”, agregó.
La compañía plantea una primera etapa comercial enfocada en productores y bodegas con capacidad de incorporar este tipo de tecnologías y con una necesidad concreta de avanzar hacia esquemas de producción más sustentables.
“Nuestra estrategia comercial que tenemos para los primeros años del lanzamiento del producto es segmentar a los productores y a las bodegas que creemos que tienen la necesidad de este uso y que tienen la posibilidad de usar este tipo de productos”, explicó Specchiali.
El objetivo es que, a medida que la herramienta gane presencia en el mercado, pueda extenderse hacia establecimientos de menor escala y productores que comercializan su producción a través de bodegas.
Sustentabilidad y menor impacto
La sustentabilidad aparece como uno de los principales argumentos detrás de la incorporación de Rezist. En Mendoza, donde las bodegas y los productores vienen incrementando la atención sobre el impacto ambiental de las prácticas agrícolas, la posibilidad de sumar mecanismos preventivos adquiere una relevancia particular.
Specchiali remarcó que el producto también está dirigido a productores que “están buscando ser más sustentables” o que trabajan en la reducción de su huella de carbono, y destacó que se trata de una herramienta de “bajo impacto ambiental”.
Para Scarso, además, la incorporación de este tipo de soluciones permite trabajar sobre otro de los desafíos que enfrenta la agricultura moderna: el manejo de la resistencia de los patógenos. El concepto es combinar diferentes herramientas en lugar de depender exclusivamente de una sola estrategia. En ese esquema, Rezist fortalece las defensas de la planta mientras que los fungicidas mantienen su función específica frente a los patógenos.
Una nueva herramienta frente a oídio y podredumbre
En el caso de la vid, Scarso señaló que los ensayos con Rezist se vienen realizando desde 2020 y que la compañía ha trabajado particularmente sobre enfermedades como oídio y podredumbre. “Puntualmente Rezist, tenemos probados desde 2020 con oídio y con podredumbre en general”, explicó.
Consultada específicamente por botritis, una de las enfermedades de mayor relevancia para la producción vitivinícola, confirmó que el producto puede ser considerado una herramienta complementaria dentro de ese esquema preventivo. La idea central, entonces, es que la protección comience antes de que el problema aparezca. “Con Rezist se va a preparar mucho antes para las enfermedades y corre con ventaja aplicando Rezist”, resumió Scarso.
Innovación biológica
Para Corteva Biologicals, el lanzamiento también representa una apuesta dentro de su estrategia de innovación. Scarso destacó que se trata de una herramienta novedosa para el mercado argentino y remarcó el lugar que ocupa dentro del desarrollo de soluciones biológicas de la compañía.
“Es un producto muy innovador. Somos uno de los primeros productos con ácidos salicílicos registrados que vamos a tener en Argentina, así que nos aporta mucha innovación y una herramienta más para el productor también”, completó Scarso.