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Súper El Niño: el fenómeno que podría costarle 2% del PIB a América Latina

El fenómeno podría sumar 4,8 millones de personas a la pobreza antes de 2030. Para el norte argentino se esperan lluvias por encima del promedio y un mayor riesgo de inundaciones.


Un fenómeno de “Súper El Niño” podría provocar una pérdida acumulada de al menos el 2% del PIB de América Latina y el Caribe durante los próximos tres años, según estimaciones de la Cepal. El impacto alcanzaría el 1% de la actividad económica durante el primer año y también tendría consecuencias sobre la pobreza, la energía, la agricultura y la pesca.

El organismo estima que el fenómeno podría sumar 4,8 millones de personas a la pobreza antes de 2030. Frente a este escenario, José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, destacó la necesidad de anticiparse a una posible agudización del fenómeno, prevista para el último trimestre de 2026.

“Las respuestas adoptadas una vez declarada la emergencia son considerablemente más costosas que las medidas preventivas basadas en una adecuada anticipación”, sostuvo Salazar-Xirinachs. Además, agregó: “Es imperativo pasar de una respuesta posterior a las pérdidas a una gestión anticipatoria del riesgo climático”.

Qué es un “Súper El Niño”

El término “Súper El Niño” no tiene un umbral oficial único, pero se utiliza para describir episodios excepcionalmente severos, con anomalías en la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial que pueden superar los 2,25 °C. Entre los episodios más intensos registrados se encuentran los de 1982/83, 1997/98 y 2015/16.

El Súper El Niño traería consigo cambios severos de clima

Los efectos del fenómeno no serían iguales en toda América Latina. La Cepal anticipa impactos diferentes según cada región, con lluvias extremas e inundaciones en Ecuador y Perú, y sequías, olas de calor e incendios en Colombia, Venezuela y Brasil.

Qué puede pasar en Argentina

En el Cono Sur, el escenario previsto es diferente. La Cepal señala que Uruguay, el sur de Brasil, el norte de Argentina y el centro de Chile podrían registrar un incremento de las precipitaciones.

El aumento de las lluvias eleva el riesgo de inundaciones fluviales generalizadas en estas regiones. En el caso del agro, el organismo también contempla un impacto heterogéneo. Mientras algunas zonas pueden enfrentar sequías que afecten cultivos, pastizales y disponibilidad de agua, el norte argentino y Uruguay aparecen entre las áreas donde se proyectan precipitaciones superiores al promedio.

El impacto económico del fenómeno

En un escenario extremo, los efectos económicos serían particularmente importantes para Ecuador y Perú, donde la Cepal estima una caída del 4,1% del PIB. En otros países, el impacto sería menor: 0,5% en Chile y 0,4% en Costa Rica.

La energía aparece entre los sectores más expuestos debido a la fuerte dependencia de algunos países de la generación hidroeléctrica, que puede representar hasta el 70% de su matriz eléctrica. La región enfrenta además un desafío de infraestructura: el consumo energético aumentó 75% en 20 años, mientras que la mitad de las centrales hidroeléctricas tiene más de 30 años de antigüedad.

Durante un episodio de El Niño, este escenario puede combinarse con picos de demanda urbana por olas de calor, incendios forestales que afecten la transmisión y modificaciones en los regímenes de viento que reduzcan la generación eólica.

El impacto sobre la pesca

La pesca también aparece entre las actividades más vulnerables. La Cepal identifica al Pacífico sudoriental como una de las zonas más expuestas debido a la dependencia de especies sensibles a las variaciones de temperatura y disponibilidad de nutrientes. El antecedente de 1997/1998 sirve como referencia: durante aquel episodio extremo, las capturas pesqueras cayeron 26,9%, con consecuencias económicas para Perú, Chile y Ecuador.

La pesca, una de las actividades que podría estar más afectada

Agricultura y riesgo de sequía

El agro latinoamericano también podría verse afectado por las alteraciones en las precipitaciones. La Cepal advierte que las sequías pueden perjudicar cultivos, pastizales y disponibilidad de agua, con consecuencias sobre los ingresos rurales, la producción ganadera y la seguridad alimentaria.

La FAO también advierte sobre un elevado riesgo de sequía en Centroamérica y el Caribe, donde amplias áreas agrícolas tienen más de un 70% de probabilidades de registrar déficits de lluvias. La amenaza aparece especialmente marcada para Cuba, República Dominicana y Haití.

En Perú y Ecuador, en tanto, el impacto sobre la actividad agropecuaria sería heterogéneo, con zonas afectadas alternativamente por sequías y lluvias severas.