Ropa, calzado y tecnología: cuánto hace que los argentinos dejaron de comprar
Un reciente informe realizado en el mes de agosto reveló la nueva realidad del consumo que se está viviendo en el país.
Según una encuesta, son varios los argentinos que llevan varios meses sin comprar indumentaria y tecnología.
Rodrigo D'Angelo / MDZ¿Cuánto tiempo puede pasar un argentino sin comprar ropa, cambiar un electrodoméstico o renovar un dispositivo tecnológico? Para una porción importante de la población, la respuesta es al menos seis meses. En lo que da una nueva radiografía del consumo en el país, en ese período, cuatro de cada diez argentinos no compraron ropa ni calzado y seis de cada diez no adquirieron productos de tecnología o electrodomésticos.
Los datos surgen del Estudio de Opinión Nacional elaborado por Reale Dalla Torre Consultores sobre 1.286 casos relevados entre el 21 y el 24 de agosto. Conforme a este relevamiento, el 53,8% de los consultados señaló que una de sus principales preocupaciones es que “no alcanza el dinero”. Le siguieron el empleo, con el 41,8%, y el aumento de las tarifas, con el 38,4%. La inflación, en tanto, fue mencionada por el 29,9%.
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Asimismo, el 41,8% de los consultados aseguró no haber comprado indumentaria o calzado durante el último semestre, mientras que el 60,7% no realizó ninguna compra de tecnología o electro.
Consumo: la respuesta es no comprar
El capítulo dedicado al consumo aporta una dimensión concreta de ese malestar. En los últimos seis meses, el 41,8% de la muestra tomada por la consultora no compró ropa ni calzado, mientras que el 60,7% no adquirió ningún producto de tecnología o electrodomésticos.
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Entre quienes sí compraron indumentaria, los locales de la calle fueron el principal canal, utilizados por el 29,9% de los encuestados, seguidos por ferias, saladitas o vendedores ambulantes, con el 22,5%. Las tiendas online o aplicaciones alcanzaron al 17,3%. Solo el 6,1% compró en shopping y el 4,1% recurrió a compras en el exterior.
En tecnología y electro, la retracción es todavía más marcada. Seis de cada diez consultados no realizaron compras en ese rubro durante el último semestre. Apenas el 16,5% adquirió productos en comercios o cadenas físicas y el 13% utilizó tiendas online o aplicaciones. El mercado de segunda mano también aparece como una alternativa para el 11,2% de los encuestados.
Una economía personal cada vez más difícil
Con un enfoque en la política, el estudio reveló que para el 53,8% de los consultados una de sus principales preocupaciones es que “no alcanza el dinero”. Le siguieron el empleo, con el 41,8%, y el aumento de las tarifas, con el 38,4%. La inflación, en tanto, fue mencionada por el 29,9%.
Agosto marcó, además, un deterioro en la evaluación que los argentinos hacen de su propia situación económica. El 43,3% la definió como “difícil” y el 24,9% como “mala”. En conjunto, la percepción negativa alcanzó al 68,2% de los encuestados, el peor registro de todo 2026. En el otro extremo, apenas el 5,5% consideró que su situación económica es buena. La evaluación positiva -que también incluye a quienes la califican como “pasable”- cayó al 31,6%, luego del leve repunte que había mostrado en julio.
La conclusión que surge de la encuesta hecha por Reale Dalla Torre es que el alivio percibido el mes anterior fue transitorio: agosto volvió a profundizar la distancia entre las expectativas sobre la marcha general de la economía y la experiencia concreta de los hogares.
Tampoco el futuro ofrece demasiado optimismo. Ante la pregunta sobre cómo estará la situación económica del país el próximo año, solo el 30,8% se mostró optimista, el nivel más bajo de la serie. En cambio, el 53,8% se declaró pesimista.
La percepción sobre el presente también se volvió más sombría: apenas el 16,6% cree que “lo peor ya pasó”, mientras que el 36,4% considera que lo peor todavía está por venir y el 33,2% sostiene que el país atraviesa actualmente su peor momento. En otras palabras, cerca de siete de cada diez consultados ubican el tramo más difícil de la economía en el presente o en el futuro.
El desgaste del sacrificio
Otro indicador relevante dentro del estudio es el cambio en la percepción sobre el esfuerzo económico realizado durante los últimos dos años. Por primera vez en la serie, quienes creen que ese sacrificio “no va a servir para nada” superan a quienes consideran que “va a valer la pena”.
El 42,5% se inclinó por la primera respuesta, frente al 37,6% que todavía espera una recompensa futura. La diferencia, de 4,9 puntos porcentuales, representa la brecha más amplia desde que comenzó a medirse este indicador y refleja un desgaste en la paciencia económica de los hogares.