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Mercados: cómo impacta la guerra en Medio Oriente en las tasas de interés internacionales

Aún no se disipa el impacto económico de la guerra en Medio Oriente, que complica el camino hacia la esperada baja de la tasa de interés de EE.UU.


No hay duda que la guerra en Medio Oriente dio lugar a un cambio en precios relativos, principalmente por el aumento de más del 50% del precio del barril de petróleo que alcanzó a casi el 100% en el pico de las tensiones geopolíticas, lo que se reflejó, entre otras cosas, en los índices de inflación de marzo pasado, cuando el conflicto ya tenía más de un mes, lo cual implicó un ajuste de las expectativas inflacionarias de corto plazo.

Así algunos bancos centrales reaccionaron con subas en sus tasas de interés y otros cambiando la visión sobre posibles aumentos futuros.

Encima, en Estados Unidos, la decisión de ajustes en las tasas de política monetaria acontece en medio del recambio del vilipendiado presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, por parte del presidente Donald Trump, quien bendijo a Kevin Warsh para reemplazarlo.

Cabe recordar que Powell venía resistiendo las presiones de la Casa Blanca para que la Fed recortara la tasa de política. Unos pocos meses atrás, los precios de bonos del Tesoro de EE.UU. en el mercado descontaban una o dos bajas de la tasa de interés de corto plazo (hoy en 3,75% anual) para lo que resta de 2026.

Cambio de expectativas

Sin embargo, el escenario de aceleración de la inflación cambió las expectativas, que ahora no anticipan una baja de tasas de política monetaria para este año, e inclusive aparecen voces que asignan probabilidad a alguna suba. Además, en las últimas semanas, hubo correcciones a la suba de toda la curva de rendimientos de la deuda del Tesoro de EE.UU.

Lo que se observa en el mercado de deuda es que toda la curva se desplazó hacia arriba, excepto las tasas de muy corto plazo. “Una lectura posible es que un mayor precio del petróleo repercutirá en otros precios vía costos y sobre las necesidades de financiamiento del Tesoro de EE.UU. dado el aumento en el gasto del Estado”, arriesgan desde la consultora Quantum.

Lo llamativo es que, particularmente en el tramo medio de la curva de rendimiento, es decir entre 1 y 3 años de plazo, la pendiente pasó de negativa a positiva, elevando las tasas a partir de los instrumentos de 6 meses de plazo. O sea, la curva de rendimientos dejó de estar invertida, lo cual parece haber eliminado la expectativa preguerra en la que se esperaba una reducción de las tasas en los plazos cortos, a niveles inferiores a las de ese momento.

“Sin embargo, al reducirse las expectativas de baja de tasas de política, el punto de partida es más alto, y la incertidumbre hace que las tasas de más largo plazo no bajen (es decir, vuelvan a la situación preguerra)”, explican los analistas de la consultora de Daniel Marx.

Así en el tramo entre 2 y 5 años se observa un aumento del nivel de los rendimientos, en promedio unos 50 puntos básicos.

Sin cambios

Además, las tasas forward que surgen de la curva brindan información adicional al respecto. Cabe explicar que las tasas forward, surgen tomando las tasas entre periodos futuros sobre la base de las actuales, a distintos plazos, y así se determinan las tasas que surgen implícitamente entre los plazos considerados.

Entonces, lo que se ve es que, por ejemplo, las tasas forward actuales reflejan que, dentro de un año, la tasa de interés a 1 año de plazo aumentaría 25 puntos básicos respecto de la actual (4,01% la tasa forward a 1 año dentro de 1 año contra una tasa actual a 1 año de 3,72% anual).

Casi a fines del mes pasado, en la última reunión del Comité de Política Monetaria de la Fed, la decisión fue mantener sin cambios la tasa de interés de política, aunque se decidió con algunas discrepancias entre sus miembros, con solo 1 del total de 12 miembros votando a favor de reducirla (el comunicado oficial señaló que de los 12 miembros, 8 votaron por mantenerla, incluyendo a Powell, 1 votó por reducirla 25 puntos y 3 votaron por mantenerla, pero no aprobaron el sesgo de relajamiento que se incluyó en el texto).

Por ende, la forma de la curva indica una baja probabilidad de que eso ocurra, más allá de la incorporación de Warsh como Chairman del comité, que más recientemente se mostró más proclive a reducirla, basándose en la relativa debilidad en el mercado de trabajo (el informe de empleo de abril sorprendió al alza siendo la primera vez en casi un año que hubo dos meses consecutivos de aumentos en la creación de empleo).

La llegada de Warsh

Según las declaraciones en el Senado de EE.UU., Warsh asignó un papel importante a la inteligencia artificial (IA), a las ganancias de productividad que generaría a la economía y, en consecuencia, un proceso natural de desaceleración de la inflación.

“Aun así, notamos que la suba observada en las tasas a lo largo de la curva de rendimientos será difícil de revertir”, advierte Quantum.

Todo ello tiene un lado B para los países de mercados emergentes, y en particular, para la Argentina. Porque el Gobierno aspira a volver a colocar deuda en los mercados voluntarios internacionales y por ello el equipo económico de Luis “Toto” Caputo viene especulando con una baja de las tasas de interés internacionales, guiadas por las de la Fed, para aminorar el impacto del financiamiento externo.

Qué pasa con las tasas

Pero si las tasas en EE.UU., en lugar de bajar como se esperaba antes de la guerra en Medio Oriente, no solo no bajan, sino que empiezan a subir ello implicará un encarecimiento del costo de financiamiento externo para el país. Porque no hay que soslayar que la tasa a la que se financiaría Argentina parte de la base de la tasa de interés de largo plazo del Tesoro de EE.UU., considerada casi sin riesgo de default.

Sobre esa tasa se monta la tasa que el mercado externo le adjudicaría a la Argentina, de modo que, si se eleva el piso o la base, se eleva la tasa final. Un tema para monitorear de cerca.