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Luis Caputo inaugura nueva etapa: la del Bonar 27

Luis Caputo busca consolidar un mercado local de dólares que permita reunir los US$ 2.300 millones faltantes para los pagos de deuda de mitad de año


Luis Caputo inauguró ayer una nueva etapa en la relación entre el Ministerio de Economía y el sistema financiero. El lanzamiento, exitoso, del flamante Bonar 2027, por el que obtuvo unos US$150 millones de financiamiento a una tasa de corte de 5,8% anual, puede establecer hacia delante (al menos hasta fin de año), nuevas pautas de colocación de deuda oficial en un mercado donde, ahora, sobran dólares. Y, quizá, falten pesos.

Los 150 millones de dólares obtenidos ayer por el Tesoro irán a una cuenta donde se comenzarán a acumular divisas con mira al segundo pago importante del año. El que deberá concretarse el próximo 9 de julio cuando deban liquidarse unos 4.300 millones de dólares, correspondientes a los bonares y globales emitidos durante el gobierno de Alberto Fernández en la última reestructuración de deuda ejecutada durante la gestión de Martín Guzmán.

Según las cuentas básicas del mercado, el Tesoro ya dispone de algo más de 2.000 millones de dólares para ese pago, con lo que debería conseguir unos US$2.300 millones más para cubrir el dinero a liquidar el 9 de julio; y despejar así las dudas que caen sobre la sanidad de la economía financiera del segundo semestre.

La colocación de ayer podría ser así el primer paso, de varios más, para que Caputo pueda tomar el dinero faltante del propio mercado local de dólares, sin recurrir a la colocación de deuda a nivel internacional; algo complejo aún para la Argentina con un riesgo país que supera los 500 puntos básicos. Para tener en cuenta el panorama internacional, Paraguay colocó también ayer deuda por unos US$1.000 millones a una tasa de interés de 8% anual, siendo investment grade. Esto quiere decir que hoy Argentina pagaría dos dígitos. Un imposible.

Por esto cobra vida la especulación de profundizar, y acelerar, el camino que abrió Caputo ayer con el lanzamiento exitoso del Bonar 2027. Fundamentalmente por las características del bono y la evidente aceptación del mercado al experimento.

¿Cómo funciona este bono?

  • Paga un 6% anual en dólares.
  • Los intereses se cobran todos los meses.
  • Devuelve todo el capital al final (en octubre 2027).
  • Tiene una duración aproximada de 20 meses.

Se trata de un papel que genera un ingreso mensual en dólares, liquidado cada 30 días en cuentas comitentes de los particulares tenedores de la deuda, con lo que resulta un instrumento estable en el tiempo y previsible en el cumplimiento. El vencimiento cae justo en el mes de elecciones para elegir el sucesor de Javier Milei (o su continuidad), con lo que es de cobro garantizado. Nadie puede pensar en un impago de esta deuda, justo en los días en que el propio libertario se juega su continuidad.

Se estima que será un bono de mantenimiento en cuenta, con lo que habrá un mercado muy acotado de oferta; lo que probablemente haga que tenga precio de corte caro al cotizar. Con lo que se presume, será de ganancia estable y cobro de renta fija mensual. Esto convierte al título en más conservador, y en una apuesta poco atractiva para la compra y venta del bono en el mercado de capitales.

Si bien la rentabilidad es inferior al resto de la deuda emitida por el país cotizante en los mercados (una ganancia que ronda entre el 7,5 y el 9% anual), se estima que tendrá un público alto de demanda, al comparar la vida útil del Bonar (20 meses) al resto de la deuda que tiene vencimiento desde el 2030 en adelante. En definitiva, será un bono más estable, menos volátil, con poco oferta y adecuado para perfiles conservadores.

Como se observaba ayer en el mercado, es un bono con rentabilidad baja, pero de cobro seguro y de rendimiento superior a un alquiler en dólares. No apto para altos especuladores y quienes esperan un salto importante y positivo para la economía y los mercados locales; donde las rentabilidades en dólares podrían saltar por los aires.

¿Para quién puede ser adecuado entonces?

  • Inversores que priorizan ingresos mensuales en dólares.
  • Perfiles conservadores.
  • Carteras que buscan estabilidad más que especulación.

No es la mejor alternativa si el objetivo es apostar a una suba fuerte de los bonos argentinos.

A nivel agregado, la colocación y segura profundización de la colocaciones del Bonar 2027 implican un riesgo. Seguramente el ministerio de Economía volverá en marzo 2026 a concretar operaciones similares con réplicas de este formato de deuda de vencimiento mensual, dado que hay un mercado importante de divisas por conquistar.

En estos tiempos, el total de depósitos en dólares en el mercado local llega a los US$38.000 millones, con rendimientos dentro de los bancos de tasas inferiores al 1% anual. Esto implica que hay potencial demanda de esta deuda, más teniendo en cuenta que se trata de un bono corto, de cobre seguro y de rendimiento mensual. El cuestionamiento puede surgir al hecho que el gobierno tomará dólares del mercado local, una fuente de divisas que estaba destinada para los emprendimientos privados con potencial exportador y de crecimiento.

Si el Estado comienza a competir con los privados por estos dólares, las tasas pueden subir y las empresas con alta capacidad de desarrollo perder la mejor fuente de financiamiento con la que se cuenta en estos tiempos, dado que la posibilidad de salir a los mercados internacionales también está complicado para las compañías locales. Incluso para las de Vaca Muerta.

Hay una solución para este potencial cuello de botella. Que la ley de Inocencia Fiscal sea un éxito, y que los dólares del colchón vayan ingresando a los bancos billeteras virtuales y fondos de inversión. No es mucho lo que necesita el gobierno. Con US$2.000 millones que entren al mercado en blanco, alcanzaría.