La nueva grieta de Javier Milei: tras el dato de superávit comercial récord ¿hacia dónde va la economía?
Desde que asumió Javier Milei, Argentina se debate entre ganadores y perdedores. Hoy el foco está puesto en si es posible superar la grieta e incluir a todos.
En el Gobierno de Javier Milei celebran un nuevo dato positivo, esta vez en la balanza comercial, clave para incrementar la oferta de dólares, en una economía que navega a dos velocidades según los sectores.
X | @JMileiEn 1999 al finalizar el segundo mandato del expresidente Carlos Menem, que suele recibir elogios del actual mandatario Javier Milei, el Gobierno lanzó una campaña en torno a una idea-fuerza traducida en el slogan "Menem lo hizo". Aludía al éxito en bajar la inflación y catapultar a la Argentina a los mercados internacionales y como imán de inversiones extranjeras.
Hoy otro gobierno de corte liberal, pero de perfil libertario, pretende emular y hasta superar al líder peronista que gobernó con libreto market friendly, y busca quedar en los libros de historia como el gobierno más desregulador y transformador de la historia argentina.
Viendo algunos datos de la realidad es posible afirmar que por el momento el gobierno de Javier Milei se parece bastante al de Cristina Kirchner, en cuanto a la grieta que genera en la sociedad, e incluso la supera. A la divisoria ideológica y la polarización que busca marcar a diario con el peronismo, kirchnerismo o sus distintas vertientes, Milei le agregó una grieta económica.
Las dos Argentinas
Hoy la economía argentina se divide entre los sectores pujantes y en crecimiento, esencialmente extractivos y volcados a la exportación, y aquellos que están estancados, o directamente en caída, que son los que pagan la cuenta de la profunda transformación de la matriz productiva que propone el gobierno nacional.
En el primer grupo se cuenta la agroindustria, a la que suman el sector Oil & Gas, gracias al desarrollo de Vaca Muerta, y la minería, ambos con la "zanahoria" del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para atraer capitales en moneda dura. También la Economía del Conocimiento, que habilita la exportación de servicios al exterior y ya genera unos 10.000 millones de dólares anuales por este concepto.
Entre los "perdedores" del modelo, sin dudas se cuenta la construcción, que aún no se recupera del sablazo del corte abrupto de la obra pública nacional; la industria manufacturera, que según los últimos datos disponibles en abril cayó -2,8% interanual, pero con rubros como Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, derrapando un -17,7%, Productos de metal, maquinaria y equipo (-13,5%), Automotores y otros equipos de transporte (-9,6%) e incluso Alimentos y bebidas se contrajo -2,2%.
A estos se suma el comercio, que sufre la caída del consumo por pérdida de poder adquisitivo de los salarios, que desde hace muchos meses corren de atrás a la inflación.
El punto central, sin embargo, es que los perdedores son los sectores mano de obra intensivos, mientras que aquellos a los que les va bien no generan mucho empleo y se basan esencialmente en la inversión en capital.
Superávit comercial
En este contexto, el jueves pasado se conoció el dato de balanza comercial, que arrojó para el mes de mayo US$ 3.504 millones, como resultado de exportaciones que marcaron US$ 9.537 e importaciones por US$ 6.033 millones. Es el mayor superávit comercial para un mes de mayo en 20 años.
De esta manera, el saldo representó una suba de US$ 2.897 millones respecto de mayo de 2025, mientras que las exportaciones saltaron 34,4% y las importaciones lo hicieron a un ritmo de 7,0%.
La clave para entender el desempeño en el intercambio comercial hay que buscarla en Vaca Muerta y el despegue de las exportaciones de Combustibles y energía, que totalizaron 1.745 millones de dólares, un crecimiento exponencial de 167,1% respecto del mismo mes del año anterior.
El resto de los grandes rubros se mantuvo con buen nivel de crecimiento, aunque claramente, de otra magnitud, ya que la exportación de Productos primarios aumentó 22,5%, las Manufacturas de origen agropecuario (MOA) 20,5% y las de origen industrial (MOI) 20,1%.
Importaciones mixtas
La otra determinante del resultado de la balanza comercial es la caída generalizada de las importaciones, salvo en un rubro - Bienes intermedios- que explica por qué el dato final termina siendo positivo. Con importaciones por US$ 2.247 millones los bienes intermedios, utilizados mayormente por la industria, subieron 8,6%.
En contraste, la compra de Bienes de capital cayó -6,8%, Combustibles y lubricantes -32,9%, Piezas y accesorios para bienes de capital -26,6%, Vehículos automotores de pasajeros (-21,3%) y hasta Bienes de consumo se contrajo -2,3%.
Escenario complejo
Este desagregado, en algún sentido, es una foto de la Argentina y permite evaluar hacia dónde va la economía del país. En la lógica del Gobierno la industria nacional debe reinventarse y adaptarse para no sucumbir ante la marea importadora que traerá la apertura de la economía.
Es decir, los que en su mayoría generan empleos registrados y de buena calidad, están en la lista de los que verán caer las persianas ante la llegada de los importados.
Por su parte, el país se está transformando cada vez más en una economía extractiva de recursos naturales, muchas veces con baja o nula industrialización y una plataforma de servicios.
La pregunta clave, en este contexto, es si la Argentina del futuro, que Javier Milei aspira a gobernar hasta 2031 reelección mediante, tiene lugar para 47 millones de argentinos o si habrá que esperar, casi con ingenuidad, que la conocida "teoría del derrame" esta vez tenga un resultado distinto al que tuvo históricamente y permita ampliar la matriz productiva a sectores que hoy pagan la cuenta del ajuste fiscal y la motosierra.

