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La informalidad bajó levemente, pero con desempleo alto que golpea a los jóvenes

Argentina: la informalidad laboral bajó un poco, pero el desempleo, especialmente en jóvenes, es un problema persistente.

La reducción de la jornada laboral podría generar más informalidad en un mercado que aún tiene mucha gente con problemas de empleo. Foto: NA
La reducción de la jornada laboral podría generar más informalidad en un mercado que aún tiene mucha gente con problemas de empleo. Foto: NA

El mercado laboral argentino cerró 2025 con señales mixtas: mientras la informalidad registró una leve baja en términos trimestrales, el desempleo volvió a crecer y dejó en evidencia una dinámica desigual que impacta con mayor fuerza en los jóvenes.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el empleo no registrado alcanzó al 43,0% de la población ocupada en el cuarto trimestre del año, lo que equivale a unos 9,2 millones de trabajadores. La cifra representa una leve caída frente al 43,3% del trimestre previo, aunque en la comparación interanual muestra un aumento de un punto porcentual y de 1,6 puntos respecto a fines de 2023.

Un problema estructural que no cede

La informalidad laboral, que incluye tanto a trabajadores independientes como asalariados fuera del sistema, sigue siendo uno de los principales rasgos del mercado de trabajo argentino.

El informe oficial muestra que el fenómeno no afecta de manera homogénea. Entre los jóvenes de hasta 29 años, el empleo informal alcanza al 58,4%, muy por encima del 37,6% registrado entre adultos de 30 a 64 años. En los mayores de 65, la cifra vuelve a escalar hasta el 58%.

También persiste una brecha de género: el 44,5% de las mujeres trabaja en condiciones informales, frente al 41,8% de los varones.

Sectores críticos: doméstico, construcción y comercio

El análisis por actividad revela que la informalidad se concentra en sectores históricamente más precarios.

El servicio doméstico encabeza el ranking, con un 78,0% de trabajadores sin aportes jubilatorios. Le siguen la construcción (73,8%), hoteles y restaurantes (59,7%) y el comercio (52,6%).

En el extremo opuesto, las menores tasas de informalidad se registran en enseñanza (14,0%) y en servicios sociales y de salud (20,8%).

Cuentapropismo y empleo precario

La categoría ocupacional también explica parte del problema. El trabajo por cuenta propia presenta niveles particularmente altos de informalidad: el 63,3% de quienes se desempeñan bajo esta modalidad lo hace fuera del marco legal.

Entre los asalariados, en tanto, el 36,7% no cuenta con descuentos jubilatorios.

A su vez, el tamaño de las unidades productivas marca una fuerte diferencia: en establecimientos de hasta cinco personas, el 69,5% de los trabajadores es informal, mientras que en empresas de más de 40 empleados la proporción cae al 7,4%.

Sube el desempleo y crece la presión laboral

En paralelo, el mercado laboral mostró un deterioro en el nivel de empleo.

La tasa de desocupación se ubicó en 7,5% durante el cuarto trimestre de 2025, lo que implica una suba de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior.

En términos absolutos, el número de desocupados alcanzó a 1,64 millones de personas, tras un incremento de más de 200 mil en el último año.

Mientras tanto, la cantidad de ocupados se redujo y la población económicamente activa creció, lo que evidencia una mayor presión sobre el mercado laboral.

El impacto más fuerte en los jóvenes

El deterioro del empleo no fue uniforme. Los jóvenes volvieron a aparecer como el grupo más afectado. La desocupación creció 3 puntos entre las mujeres de 14 a 29 años y 3,7 puntos entre los varones de esa misma franja, mientras que en los adultos los niveles se mantuvieron estables.

Esto confirma una tendencia persistente: los menores de 30 años enfrentan mayores dificultades tanto para acceder a un empleo como para hacerlo en condiciones formales.

Dónde se concentra el desempleo

El análisis por sectores muestra que la construcción concentra el mayor porcentaje de personas desempleadas (19,3%), seguida por el comercio (16%), el servicio doméstico (11,3%) y la industria manufacturera (9,7%).

En términos geográficos, los niveles más altos de desocupación se registraron en los Partidos del Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Gran La Plata y Río Gallegos, con tasas cercanas al 9,5%.

A nivel regional, el Gran Buenos Aires lidera el ranking con 8,6%, seguido por la región pampeana (7,7%). En el otro extremo, el Noroeste presenta los niveles más bajos.

Un mercado con dos velocidades

El informe del INDEC deja una conclusión clara: el mercado laboral argentino muestra una relativa estabilidad en sus indicadores generales, pero con fuertes desigualdades internas.

Mientras algunos sectores exhiben mejoras o cierta estabilidad, otros —en especial los vinculados a los jóvenes y a actividades de baja calificación— siguen atrapados en niveles elevados de informalidad y desempleo.

El resultado es un mercado de trabajo con dos velocidades: uno más protegido y formalizado, y otro donde predominan la precariedad y la inestabilidad.