Presenta:

Real estate y gastronomía: la nueva vida de Franco Di Santo luego del fútbol

El ex delantero mendocino mostró su faceta de empresario en una charla con MDZ Online. Sus proyectos, la posibilidad de volver al fútbol, las cuentas pendientes con Independiente Rivadavia y más.

Franco Di Santo en su faceta de empresario, tras su retiro del fútbol profesional.

Franco Di Santo en su faceta de empresario, tras su retiro del fútbol profesional.

Milagros Lostes - MDZ

Después de una carrera que lo llevó por Europa, la Selección argentina y algunos de los escenarios más importantes del fútbol, Franco Di Santo transita sus días entre obras en marcha, proyectos inmobiliarios y emprendimientos gastronómicos que ya cruzaron las fronteras de Mendoza. Hoy, el ex delantero transita una nueva etapa en la que cambió los entrenamientos por reuniones de trabajo, los botines por zapatos de seguridad y las charlas tácticas por lecturas y formación.

Pero en este descubrimiento de la faceta de empresario, algo para lo que se venía preparando incluso antes de las lesiones lo alejaran de fútbol y le dejaran una cuenta pendiente, como él mismo lo dice, en su paso por Independiente Rivadavia, mantiene intacta una filosofía que lo acompañó durante toda su carrera: perseverar para seguir creciendo.

En una recorrida que empezó en Alto Ozamis, el nuevo proyecto que ha encarado con Infinito Desarrollos, y que terminó en una de las sucursales que tiene Bastante, la génesis de Grupo Modesto -donde se suman Modesto y La Social-, Di Santo habló con MDZ Online de habla de inversiones, liderazgo, trabajo en equipo, sueños empresariales y de cómo se prepara para construir una segunda carrera tan ambiciosa como la primera.

Mirá la entrevista completa

Entrevista Franco Di Santo

-¿Cómo es esta nueva etapa después del fútbol?

-Acá, empezando algo nuevo para mí. Como decís vos, el fútbol hoy por hoy quedó en el pasado... no sé, ojo, no sé. Pero ya hace un año y medio, casi dos, que jugué mi último partido.

Y, como bien decís, estoy en una faceta distinta, aprendiendo. Si se le puede llamar empresario, empresario... un mini empresario, por así decirlo. Ojalá pueda llegar a ser muy grande y lograr lo que logré jugando al fútbol. Ojalá.

-¿Cómo es la pata inmobiliaria?

-Ahora estamos en Maipú, en uno de los proyectos que se llama Alto Ozamis. Como te decía recién, estoy aprendiendo en diferentes rubros. Ahora estamos justamente en una obra que representa lo que es Infinito Desarrollos. Y después no vamos a contar mucho más porque vamos a ir a otro lugar, que sería la otra parte del empresario que estoy intentando ser.

Franco Di Santo empresario y jugador de fútbol-3

-¿Cómo arrancaste en el rubro inmobiliario?

-La historia es que hace mucho tiempo que lo venimos haciendo en familia, junto con dos socios que tengo hoy por hoy. Es algo que se viene desarrollando desde hace casi 20 años. Y hoy, ya fuera del fútbol, le estoy dando mi impronta. Estoy intentando aprender y meterme de lleno. La verdad es que, cuando jugaba al fútbol, lo veía desde afuera y decía: “Ah, mirá lo que estamos haciendo”. Hoy, que estoy un poco más metido, que me involucro en todo porque quiero aprender y no quiero que se me escape nada, me doy cuenta de que es un rubro difícil y que tiene su maña.

-¿Qué es más difícil, jugar en la Selección o construir?

-Y, a jugar en la Selección no llegan todos -risas-. Pero, como todo en la vida, yo creo que con esfuerzo y perseverancia se puede lograr. "Perseverar y triunfar" fue una frase que siempre tuve en mi cabeza y que me transmitió mi vieja cuando era chico. Yo creo que se puede lograr todo. Entonces voy por ese lado. Quiero conseguir, fuera de una cancha de fútbol, algo de lo que logré futbolísticamente.

Franco Di Santo empresario y jugador de fútbol-7

-Se habla mucho de la vida del futbolista post-retiro, ¿cómo lo planificaste en tu caso?

-La verdad es algo que charlo mucho con mis colegas, otros futbolistas, que me dicen: “No podemos creer lo rápido que te adaptaste y saliste de ese día a día del fútbol”. Era algo que yo ya venía pensando. No fue que un día terminé y me puse a ver qué hacía. No voy a dar consejos ni mucho menos, pero sí creo que está bueno que el futbolista tenga claro qué va a hacer después de esto.

Como te digo, esto es algo que venía construyendo desde hace muchos años. Después está la parte gastronómica, que también la vengo desarrollando hace bastante tiempo. Siempre intenté estar involucrado y hoy estoy un poco más metido. Entonces, en ese punto, también me pongo del lado de decirle a algún chico: “Mirá, si necesitás algo, estoy. Puedo ayudar”.

Vuelvo a repetirte: no voy a dar consejos, pero está bueno formarse para el post retiro. Y siento que no me costó. Es como que dije: “Papi, mami, Diego, Agu, ¿qué hago ahora? Empiezo a meterme acá”. Yo les decía: “Dale, esto lo vengo armando hace tiempo para, en algún momento, meterme de lleno y darle mi impronta”. Creo que fue eso. Saber que en algún momento la carrera de futbolista se iba a terminar y que tenía que estar preparado para cuando llegara ese día.

-Como dijimos, jugaste en la Selección, ¿qué tan cerca te sentiste de jugar un Mundial con Sabella?

-Con Sabella fue cuando más cerca estuve. Me quedé afuera en el último corte de la lista. La verdad es que, en términos futbolísticos, lo único que me reprocho es no haber podido jugar un Mundial. Estuve entre los 30 mejores jugadores de Argentina, pero no llegué. Creo que, sacando al “Pipa” Higuaín, yo era una alternativa distinta. Era como decir: “Tengámoslo al Franco por las dudas”. El flaco alto que te baja una pelota o la aguanta para las bestias que teníamos adelante y que, bueno, hoy seguimos teniendo. (Sergio) Agüero, Leo (Messi), el Pocho (Lavezzi)... estaban todos. Entonces yo creo que me hubiera metido. Pero bueno, ya está, no se dio y tampoco me voy a quedar pensando en eso.

Foto: Facebook Franco Di Santo
Foto: Facebook Franco Di Santo
Foto: Facebook Franco Di Santo

-Decís que te gusta meterte en lo que están haciendo, ¿con qué te metés específicamente?

-Es aportar desde lo que viví. Desde la arquitectura, desde decir: “Che, mirá, prefiero poner más verde”. Desde pensar en lo que me hubiera gustado tener a mí de chico, cuando pasé muchas carencias. Tratar de brindar eso que a mí me hubiera gustado encontrar. Por ejemplo, en este proyecto, si alguien me dice: “Che, no hagamos tanto espacio verde”, yo respondo: “No, yo quiero que haya verde”. A mí me hubiera encantado tener un lugar así, con juegos y un espacio al aire libre donde pudiera festejar mi cumpleaños. Te estoy dando un ejemplo concreto. Bueno, en este lugar va a estar. Entonces me dicen: “Che, Franco, mirá que…”. Y yo digo: “Quiero que esté, ¿me entendés?”.

Creo que el hecho de haber vivido en tantos países, recorrer y conocer diferentes culturas, hoy me lleva a ver muchas cosas de otra manera. Ya sea la arquitectura, cuánto vamos a hacer o cuánto no vamos a hacer.

Después me baso en la gente que realmente sabe, que es la que tengo alrededor y está muy capacitada. Por eso creo que hacemos un muy buen equipo. No de fútbol, sino un equipo dentro de la desarrolladora que suma muchísimo. Con la gente de arquitectura, por ejemplo, que es con quienes más hablo, también me pasa que quiero aprender. Pregunto de todo: “Che, ¿cuántos clavos van ahí?”, “¿Cómo se hace esto?”. Un montón de cosas. Así que creo que pasa un poco por ahí.

-¿Qué tanto influye tu mentalidad de deportista y delantero al momento de hacer negocios?

-Creo que una de las cosas que me caracterizó como jugador y que, en algún punto, me ayudó a lograr lo que logré fue siempre poner lo grupal por encima de lo individual. Incluso creo que, si hubiese sido un poco más egoísta, un 9 más egoísta, capaz podría haber llegado más lejos. Quizás sí. Pero no me quejo para nada, estoy muy feliz con lo que hice.

Por eso lo llevo también a esta etapa. Creo que lo grupal está por encima de cualquier otra cosa. Entonces hoy, si alguien me dice: "Che, Franco, ¿vamos a hacer esto?", yo escucho. Si me preguntan: "¿Te parece?", digo: "Dale, a ver, debatamos". Somos un grupo. Y creo que cuando uno se pone en el papel de "yo hago todo" o de querer resolver todo solo, es cuando se equivoca. Por eso me baso mucho en eso, en lo grupal. Somos un equipo que está tirando para el mismo lado.

-¿Sos el capitán ahora?

-El suplente... capitán suplente, de repente.

Franco Di Santo empresario y jugador de fútbol-6

-Pasamos a la parte gastronómica, ¿cómo arrancaste en este rubro?

-Fue algo muy loco. Siempre hablábamos con uno de mis socios y uno de mis mejores amigos, Ramiro. Decíamos muchas veces: "Me gustaría tener un restaurante al que pudiera volver cuando estuviera afuera, tener mis cosas y compartir con amigos". Él viene de una familia gastronómica y hoy somos tres socios: Matías, Ramiro y yo.

Y un día surgió la posibilidad de abrir un lugar muy lindo en Espejo y Pedro Molina. Ese fue el primero. Hoy estamos en Maipú, pero todo arrancó ahí. La propuesta apareció y Rami me dijo: "Franco, ¿lo hacemos?". Y yo le contesté: "Dale, hagámoslo, me encanta".

En ese momento yo todavía estaba jugando al fútbol. Si no me equivoco, estaba en Brasil, en Atlético Mineiro, en plena pandemia, 2020. Y nosotros diciendo: "Hagamos un café". Una locura. Pero bueno, volvemos a lo mismo: perseverar y triunfar. Soy muy de esa manera de pensar. Si creo en algo, voy para adelante.

Lo que sí tenía claro era que no quería tener un solo café. Lo veía desde el lado empresarial. Quería que fuera un proyecto que pudiera crecer y proyectarse. La idea era tener mi lugar, sí, pero también hacerlo crecer. Entonces empezamos a interiorizarnos, a entender el negocio y vimos que existía la posibilidad de desarrollar franquicias.

Dijimos: "Bueno, busquemos algo que pueda ser franquiciable", porque si no es muy difícil escalarlo. La famosa frase de que todo es soplar y hacer botellas no existe. Nada es tan fácil. Y gracias a Dios tuve a mis dos socios, Matías y Rami, que realmente se pusieron el overol. Yo estaba afuera y ayudaba desde donde podía. Así surgió primero Bonito y después Bastante. Las medialunas causaron furor y creo que están bastante buenas. Y así empezó todo. La verdad es que hoy ya no hablamos solamente de Bastante. Hoy somos un grupo gastronómico que tiene tres marcas.

-¿Cómo nació Grupo Modesto?

-Ya no es solo Bastante. Hay bastante trabajo, bastantes complicaciones, bastantes cosas lindas también. Porque no hay que ser hipócrita: esto también se disfruta. Me gusta, aprendo, como bien y puedo compartir con amigos. ¿Me entendés?

Todo empezó como te decía recién, con Bastante. Uno de mis socios ya participaba en otras dos marcas, que son La Social y Modesto. Y, por diferentes circunstancias, terminamos los tres socios que habíamos empezado con Bastante siendo también los dueños de las tres marcas que hoy conforman Grupo Modesto. Así que la verdad es que estamos muy contentos.

-¿Hacia donde apuntás con el grupo?

-Al igual que con lo inmobiliario, sueño en grande. Es lo mismo que me pasó en el fútbol. Muchas veces me costaba disfrutar el momento. Y la verdad es que me sigue costando. Me considero una persona a la que le cuesta disfrutar las cosas. Tengo que aprender a hacerlo y estoy en ese proceso.

Hoy por hoy estoy tratando de disfrutar todo esto: haber hecho, creo, una buena carrera futbolística, haber cumplido muchos sueños y estar viviendo esta etapa en la gastronomía y en el desarrollo inmobiliario. Pero, al mismo tiempo, cada cosa que me propongo siempre me lleva a apuntar a más. A perseverar, a aprender y a tratar de llevarlo lo más alto posible.

Franco Di Santo empresario y jugador de fútbol-8

-No es ninguna novedad el poder económico que se maneja en el fútbol, pero no todos los futbolistas logran preservar todo lo que ganan en sus carreras, ¿cómo fue en tu caso?

-Familia y amigos. Fundamental. Y también creo que es fundamental no rodearse de los amigos del campeón. Tener claro quién es el amigo que se te acerca porque sos el campeón de ese momento y quién es el que realmente está por vos. Yo creo que la familia y los amigos son el punto de inflexión que te puede llevar a decir: "Hice una diferencia y la aproveché" o "Hice una diferencia y no me quedó nada".

En mi caso tengo cinco, seis o siete amigos firmes. Mi núcleo. Son los que me decían cuando estaba haciendo algo mal. Muchas veces lo hablo con los chicos. No es que yo me cerrara solamente en ese grupo, porque se acercaba mucha gente. Pero a veces hasta hacía cosas que sabía que estaban mal para ver qué me decía alguien nuevo que se acercaba. Si yo sabía que estaba haciendo algo mal y el nuevo venía y me decía: "Che, qué bien", listo, para afuera.

Era un filtro mío. Porque si yo sabía que estaba haciendo las cosas mal, mis amigos también sabían que estaban mal, y esa persona nueva me decía que estaba todo perfecto, entonces no era por ahí. Le habíamos dado la posibilidad de entrar a un grupo muy cerrado y, si reaccionaba así, para afuera. Sin problemas, pero para afuera. Y seguíamos siendo los mismos cinco, seis o siete de siempre. Dejémoslo en cinco para hacerlo redondo.

Creo que eso fue fundamental. Y otra pieza fundamental fueron mis viejos. Desde el día uno. Ellos me decían: "Franco, esto es así. Yo soy tu papá, yo soy tu mamá y nos hacés caso". Por ejemplo, terminar la escuela. Más allá de que la terminé de noche. Yo tenía 15 años, ya jugaba en Primera y tenía que seguir yendo al colegio. Tenía que terminarlo. Entonces era algo que yo decía: "Bueno, le tengo que cumplir a mi familia, que está confiando en mí, pero al mismo tiempo tengo que luchar por mi sueño". Había que buscarle la vuelta. Y la vuelta fue terminar el colegio de noche. Por eso creo que todo eso fue fundamental.

-Y para las inversiones, ¿cómo fue el proceso o quién te asesoró?

-¿Leer? Sí, leer. Soy muy autodidacta. Me gusta leer cosas que realmente me enseñen algo. No novelas ni cosas fantasiosas. Mirá qué raro: las películas fantasiosas sí me gustan, pero leerlas no.

Me gusta leer cosas que me aporten. Si me enseñan a hacer una medialuna, lo leo porque me interesa. Si me enseñan a sacar una rentabilidad, también lo leo. Creo que la lectura fue importante, pero también la gente que en su momento me representó me ayudó bastante, y el conocimiento de mis amigos y de la gente que me rodeaba. Siempre fui una persona a la que no le gusta arriesgar demasiado. Soy más bien conservador en el sentido de decir: vamos por algo seguro, pero que funcione.

Si hay que hacer algo, bueno, lo examinamos. ¿Sirve? Dale, hagámoslo. Pero creo que el leer, el tener ganas de aprender todo el tiempo y ser consciente de que la carrera del futbolista se termina, te lleva a preguntarte: “Bueno, ¿qué hago después?”. Y hoy por hoy tengo esto. Me siento bien, me siento contento, pero quiero mucho más.

-¿Cuál fue para vos tu mayor logro futbolístico?

-Creo que fue haberme mantenido. No hablo de un caso en particular, sino de haberme mantenido durante tanto tiempo jugando en un nivel muy alto.

-En Europa, en la élite.

-No quise decir élite porque después me van a decir: “Este habla de la élite”. Bueno, lo decís vos. A mí se me hace muy raro hablar de mí, pero más allá de haber jugado en la Selección o de haber ganado cosas en Europa, que por supuesto que sí son logros importantes, creo que el mayor logro fue haber soñado algo y haberlo cumplido.

Para mí, todo entra ahí. Ese es el resumen. No me voy a un momento puntual porque todos los momentos, buenos y malos, me enseñaron algo. Entonces, en general, creo que mi mayor logro fue haber mantenido esa constancia de estar en lo más alto durante tanto tiempo.

El fin de semana podría definirse el futuro de Franco Di Santo. Foto: Prensa San Lorenzo
El fin de semana podría definirse el futuro de Franco Di Santo. Foto: Prensa San Lorenzo
El fin de semana podría definirse el futuro de Franco Di Santo. Foto: Prensa San Lorenzo

-¿Y en los negocios? Si tuvieras que hacer el mismo análisis.

-Espero que sea de la misma manera. Haber estado en un muy buen nivel durante mucho tiempo. Yo siento que esto recién empieza. Más allá de que la desarrolladora lleva casi 20 años y lo gastronómico ya tiene cinco o seis años, para mí recién empieza. Entonces trato de darle mi impronta y aportar desde todo lo que aprendí afuera. Esa es la idea.

-Gastronomía, construcción... ¿en qué otro rubro te ves invirtiendo?

-Me gusta mucho el campo. Si me preguntás específicamente en qué, hoy no te lo sabría decir. Me llama la atención y sé que es un rubro muy difícil. Porque una cosa es el campo industrial, con toda la tecnología y las máquinas, y otra es el campo de verdad, el que yo viví por parte de mi familia, del lado de mi papá. El chacarero chico, el que se levanta para el riego, al que le toca el turno de agua, al que le cae piedra y pierde todo.

Yo le tengo muchísimo respeto a la gente del campo. Lo mamé desde muy chico y entiendo el sacrificio y todas las cosas que pasan que no se ven desde afuera. Porque desde afuera se ve el tomate. Decís: “Mirá, acá está el tomate”. Pero detrás de ese tomate muchas veces hay pérdidas enormes y un esfuerzo tremendo que nadie ve.

Es como todo en la vida. Se ve el gol, se ve que uno jugó en Primera, pero no todo lo que hubo atrás para llegar hasta ahí. Así que sí, el campo podría ser. Ahora, si me preguntás en qué específicamente, hoy no te lo sabría decir.

-Para cerrar, ¿cómo te proyectás en los próximos cinco o diez años? ¿Te ves volviendo al fútbol como técnico, ayudante, dirigente? ¿O más enfocado en los negocios?

-En ese orden, como lo planteaste.

Hoy dejé de jugar al fútbol por una lesión, no porque quisiera. Aposté a venir a Mendoza, a disfrutar esta etapa acá, y no lo pude hacer. No pude jugar y no le pude dar a la gente de Independiente Rivadavia lo que yo quería darle. Y eso me duele hasta el día de hoy. Me duele mucho porque realmente quería aportar algo. Tenía contrato en Chile, un muy buen contrato, bajé mis pretensiones para venir a Mendoza porque tenía una ambición personal.

Después se especuló mucho con que yo había denunciado a Independiente Rivadavia. Lejísimos de eso. Nunca quise hablar del tema porque no sentía la necesidad de hacerlo. Y lo aclaro: yo no vine a Independiente Rivadavia a ganar plata ni a salvarme económicamente. Se me hace raro hablar de mí, pero jugué 20 años en Europa. Vine por un desafío personal.

Franco Di Santo debutó en la Lepra. Foto: Captura
Franco Di Santo debutó en la Lepra. Foto: Captura
Franco Di Santo debutó en la Lepra. Foto: Captura

-¿Querías demostrar algo en el fútbol argentino?

-En realidad, más que demostrar, quería hacerlo en Mendoza. En San Lorenzo me había ido muy bien, había hecho goles y había tenido una buena etapa, pero esto era distinto. Era Mendoza. Era jugar con mis amigos y con mi familia en la tribuna. Por cosas de la vida, nunca los pude tener a todos juntos viéndome en una cancha. Yo sabía que si estaba bien físicamente podía darle algo importante a Independiente Rivadavia.

No lo pude hacer y, en algún punto, me sentí en falta con eso. Pero no fue porque no quisiera, sino porque no podía correr. Esa es la realidad. Después, en cuanto al fútbol, me operé hace muy poco. Pude conseguir quién me operara porque nadie se animaba a hacer la cirugía que necesitaba. Me tuve que ir a Colombia.

¿Voy a quedar bien? No lo sé. ¿Voy a volver al fútbol? Si estoy al 90 o al 100 por ciento, sí. Si no, no vuelvo. Porque soy una persona que, si te puede dar el 100 por ciento, está. Si no, prefiero no hacerlo. Hay chicos atrás que tienen un sueño por cumplir. ¿Para qué voy a ocupar un lugar yo si no estoy en condiciones?

Ahora, sí me gustaría estar en algún lugar donde pueda ayudar a esos chicos. Darles una mano, orientarlos, mostrarles un camino. ¿Técnico? No sé. ¿Ayudante? Sí, porque es algo más descontracturado y yo soy más descontracturado. Soy más de la charla, de la risa, de acercarme al jugador. El técnico sería el policía malo; yo creo que sería el bueno.

Después, en lo gastronómico, queremos salir de Mendoza. Ya llegamos a San Juan hace un tiempo y tenemos varios proyectos para seguir creciendo en otras provincias. Es difícil, muy difícil, pero estamos trabajando para eso.

Y en lo inmobiliario, me gustaría poder codearme con los desarrolladores más grandes de Argentina. ¿Es difícil? Sí, re difícil. ¿Es imposible? No. Yo tengo muy metido en la cabeza que nada es imposible. Lo importante es ser buena persona durante todo el camino, mantener siempre lo grupal, ayudar a crecer a la gente que está alrededor mío y seguir para adelante.

“Perseverar y triunfar” es una frase que me dijo mi mamá cuando era muy chico y creo que me va a acompañar toda la vida. Mi familia, mis hijas, mis amigos, mis socios... todo gira alrededor de eso. Seguir adelante, ayudar a la mayor cantidad de gente posible y que a todos los que tengo cerca les vaya bien. Esa es mi idea. ¿Se puede dar? Yo creo que sí.