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La construcción no repunta: el dato que modera proyecciones y hace caer el optimismo

Un reciente relevamiento del sector reveló que seis de cada diez empresas registraron una caída de actividad en el último año.


La construcción en Mendoza atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Denominada como la tormenta perfecta por los referentes del sector, a la espera de la reactivación de la obra pública y el crecimiento de la obra privada, hoy tienen que enfrentar la escasez crediticia, un dólar “barato” y la competencia con el precio de las propiedades ya construidas.

A raíz de esto, una menor actividad, dificultades para acceder al financiamiento y perspectivas más cautas conforman el escenario que surge de la Encuesta de Situación del Sector de la Construcción 2026 elaborada por Red Edificar, un relevamiento que reunió 334 respuestas de profesionales, constructoras, proveedores, desarrolladores inmobiliarios e inmobiliarias de toda la provincia.

Los resultados muestran un deterioro significativo respecto de la medición realizada en 2025 y reflejan un cambio de ánimo entre los actores de la actividad. Si el año pasado predominaba la expectativa de recuperación, hoy el diagnóstico es marcadamente más prudente.

Uno de los datos más contundentes es que el 61,9% de los encuestados aseguró haber registrado una caída de actividad en los últimos doce meses, mientras que apenas el 17,9% afirmó haber crecido. Además, la situación general del sector obtuvo una calificación promedio de apenas 4,18 sobre 10, por debajo del 5 que había alcanzado en la medición anterior.

El crédito, principal preocupación de la construcción

La encuesta muestra que el acceso al financiamiento pasó a convertirse en la principal preocupación de la industria. El 70,9% de los participantes lo señaló como uno de los principales problemas que enfrenta el sector, desplazando incluso a los costos de materiales, que habían liderado las preocupaciones durante los años anteriores.

“La problemática que más está afectando al consumo de la industria de la construcción, tanto de materiales como de servicios, es la falta de financiamiento”, sostuvo Pablo Catalani, coordinador de Red Edificar Mendoza.

Aún más contundente resulta la percepción sobre la disponibilidad de crédito: el 89,6% de los consultados considera que obtener financiamiento es difícil o prácticamente imposible. Para Catalani, la problemática atraviesa toda la cadena de valor. "El sector financiero no está prestando dinero para la industria. Ni para quienes construyen y necesitan fondos para invertir en proyectos, ni para las familias que buscan financiamiento para construir una vivienda", explicó.

Según el referente de Red Edificar, los créditos hipotecarios vigentes para compra de propiedades terminadas representan un avance, pero todavía resultan insuficientes para atender la demanda habitacional existente. "Es una gota de agua en el desierto. No alcanza para todos los sectores que necesitan vivienda", afirmó.

Una actividad sostenida por las obras privadas

Pese al contexto adverso, la construcción continúa encontrando cierto sostén en la inversión privada. El 52,2% de los encuestados identificó a las obras medianas y pequeñas del sector privado como el principal motor de demanda actual. Si se suman las grandes obras privadas, casi dos tercios de la actividad relevada continúa dependiendo de iniciativas privadas, mientras que la obra pública representa apenas el 8,2% de las respuestas.

Este fenómeno confirma una tendencia que ya se observaba en años anteriores: el sector privado sigue siendo el principal impulsor de la construcción en Mendoza, aunque con menor intensidad que en etapas previas.

Más caída y menos expectativas

El deterioro del clima sectorial se vuelve más evidente al comparar los resultados con los del año pasado. En 2025, el 45,2% de los encuestados había declarado una caída de actividad. En 2026 ese porcentaje escaló al 61,9%, lo que representa un aumento de 16,7 puntos porcentuales.

Al mismo tiempo, quienes manifestaron haber registrado crecimiento pasaron del 32,1% al 17,9%, una caída de más de 14 puntos. Catalani destacó que este cambio fue uno de los datos que más llamó la atención durante el procesamiento de la encuesta. "El crecimiento declarado cayó del 32% al 18%. Es decir, cayó casi a la mitad. Son 14 puntos menos, que también es mucho", señaló.

A su entender, la explicación está directamente relacionada con la falta de demanda y las restricciones financieras que enfrenta el sector. "No hay crédito, los sueldos no alcanzan y la gente está pagando lo que puede pagar. No hay demanda", resumió.

Menos optimismo hacia adelante

Las expectativas para los próximos doce meses también reflejan un cambio significativo respecto del año anterior. Mientras que en 2025 el 36,6% de los encuestados esperaba una mejora de la actividad, en la medición actual ese porcentaje se redujo al 13,4%.

Por el contrario, quienes creen que la situación empeorará pasaron del 17,8% al 36,6%. La mitad de los participantes considera que la actividad se mantendrá estable, configurando un escenario donde la expectativa dominante ya no es la recuperación, sino la supervivencia y la cautela.

Construir cuesta más que comprar

Entre los factores que explican el menor dinamismo del sector aparece también la relación entre el costo de construcción y el mercado inmobiliario. Catalani sostuvo que muchos ahorristas perciben que los dólares que poseen ya no alcanzan para encarar proyectos de construcción como ocurría años atrás. "La gente siente que los dólares que tiene ahorrados no le alcanzan para comprar los materiales necesarios para construir", explicó.

Según indicó, esta situación genera que en muchos casos resulte más atractivo adquirir propiedades terminadas que iniciar una obra desde cero. "Hoy muchos ven que construir está caro y que, además, resulta más económico comprar propiedades ya terminadas", afirmó.

Oportunidades y transformaciones

A pesar de las dificultades coyunturales, el informe también identifica oportunidades de mediano plazo para la actividad. Los nuevos desarrollos inmobiliarios fueron señalados por el 39,6% de los encuestados como la principal oportunidad de crecimiento, seguidos por el desarrollo del sector privado (34,3%) y una eventual mayor demanda de viviendas e infraestructura (30,6%).

La transformación tecnológica también gana protagonismo. El 62,7% de los consultados aseguró utilizar inteligencia artificial de manera activa o parcial dentro de sus organizaciones, mientras que el 76,1% considera que la industrialización de la construcción tendrá un impacto alto o moderado en los próximos años.

La digitalización aparece como otro fenómeno consolidado. Más del 70% de los participantes considera que la profesionalización de los canales digitales ya es un factor clave de competitividad para empresas y profesionales de la construcción.