Inflación: cómo leer el dato de abril y qué puede esperarse a partir de ahora
El IPC de abril fue el primer dato en baja desde junio. Cómo entender las señales del ritmo inflacionario, que incide en las tasas y el tipo de cambio.
La inflación de abril se ubicó en 2,6% mensual, levemente por encima del consenso de Bloomberg de 2,5%.
Archivo.El dato de inflación de abril (2,6%) ha sido una primera señal de quiebre de tendencia de un proceso de aceleración inflacionaria que se sustentó en una fuerte caída de la demanda real de dinero por el proceso electoral 2025, de un aumento del tipo de cambio nominal y de las referencias de dólar financiero de ese ciclo y luego de dos shocks que impactaron sobre dos precios en particular, la carne y los combustibles.
Cabe recordar que la inflación tenía un ritmo anualizado en el primer trimestre del año del 43,5% en marzo pasado luego de haber tocado un piso de 31,3% en octubre del 2025, y el dato de abril (36% anual) no es suficiente para lograr que la inflación interanual empiece a bajar.
Esto es relevante porque cuando la inflación trimestral anualizada supera a la inflación interanual, se dice que la inflación está en un proceso de aceleración, en cambio, cuando es menor está en un proceso de desaceleración.
Factores clave
Ahora bien, ¿qué factores explican el dato de abril pasado? Según los analistas de MegaQM, el primero para destacar es que la inflación neta (sin contar efecto arrastre), bajó a la mitad de marzo al pasar de 2% a 1%, y el otro punto que tiene alto impacto es el de los componentes estacionales, que habían subido fuerte en enero, pero luego se estancaron y en abril corrieron al 0% mensual.
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En cambio, la inflación núcleo se mantiene en el 2,5% mensual, señal clara de cuál es el ritmo actual de variación de precios, mientras que el contrapunto a los estacionales son los precios regulados, donde entra el combustible, que subieron en abril un 4,7%.
De modo que, el mapa de aumentos deja claro que la inflación núcleo todavía refleja el impacto de los shocks que se vieron, especialmente el de combustibles, en los dos últimos meses: entre marzo y abril el IPC capturó un aumento de los combustibles del 19,5%, algo por debajo del 23% anunciado por las petroleras, en esa diferencia interviene el mix de combustibles que mide el INDEC y la manera en que impacta en las zonas con mayor componente impositivo o de transporte.
Ya visto los factores que dieron lugar al dato de abril, ahora es conveniente analizar cuáles son los rubros que impulsaron los aumentos y entender qué se espera para ellos hacia adelante.
Subas y bajas
Los datos muestran que combustibles y carnes explicaron el 22% de la inflación acumulada en el año, ya que, de los 12,3 puntos acumulados anualizados, 2,7 puntos se originaron en esos dos rubros, o sea, casi el doble de lo que ponderan de manera directa en la estructura del IPC.
Visto todo esto vale la pena posar la mirada en la macro, en términos, de por qué esperan en el mercado que la tendencia de la inflación es a la baja.
En primer lugar, del lado monetario, desde mediados del 2025, se dio un fuerte proceso de caída de la demanda real de dinero, que luego no se recuperó. Según la gestora, desde julio de 2025 a mayo de 2026 se registró una caída de la Demanda Real de Dinero (M2 transaccional) del 14%, lo que alimentó la aceleración inflacionaria.
De modo que toda señal de recuperación del M2 transaccional, puede reflejar que la demanda de dinero se recupera y eso baje las presiones inflacionarias hacia adelante.
En segundo lugar, hubo un impacto cambiario vinculado con la caída de la demanda real de dinero dio lugar a una dolarización de carteras que llevó al tipo de cambio a un escalón más alto y coqueteando con el techo de la banda cambiaria que regían hacia mediados de 2025.
El impacto de esa suba fue directo en la inflación, con productos importados liderando ese proceso. Sin embargo, en los últimos meses, con tipo de cambio descendiendo, ese efecto quedó en el pasado, y hoy los precios están un escalón por arriba de la suba de tipo de cambio que se dio desde el mes previo al inicio de la flotación cambiaria hasta hoy.
El mayor aumento se registra en precios regulados lo que confirma que todo movimiento del tipo de cambio que se dio luego del inicio de la flotación fue a precios, y más allá de casos específicos que puedan quedar pendientes, los precios promedio no tienen correcciones pendientes de ese proceso.
Por último, está la demanda de bienes y servicios, que por dos vías sufre: el Gasto Primario del sector público viene cayendo a un ritmo real interanual del 5,6%, y por el poder adquisitivo de los hogares, que se viene deteriorando por la caída del empleo, el deterioro del salario real y el freno del crédito a los hogares.
La "doble Nelson"
Esta especie de “Doble Nelson” o juego de pinzas, explica porque la demanda viene retrocediendo lo cual les quita a las empresas la posibilidad de trasladar suba de costos, porque no tienen demanda que lo absorba.
Entonces, ¿qué espera el mercado?
• El dato de abril estuvo en línea con lo que esperaba el mercado, que hoy proyecta una inflación del 30% para 2026, aunque por lo visto anteriormente podría, incluso, cerrar el año por debajo de ese nivel.
• Pero en los próximos meses se vislumbra todavía un piso alto por los ajustes pendientes de transportes y otros rubros regulados, pero estructuralmente la inflación podría ubicarse rápidamente abajo del 2% mensual si no se producen nuevos shocks, señalan desde la gestora que agrega que será más difícil lograr que se quiebre el umbral de 1,5% mensual, porque todavía queda un efecto inercial fuerte. “Pero, aun así, la inflación puede ubicarse en el año entre 28,5% y 29,5%”, arriesgan.
Cuestión de tasas
• Considerando ese escenario, surgen algunas conclusiones: la tasa variable aparece con otro impulso, básicamente porque se está esperando que la inflación descienda, que el tipo de cambio deje de estar planchado y se empiece a mover un poco en el segundo semestre y que las tasas reales (TAMAR como referencia de tasa variable) empiecen a ser positivas en términos reales.
“Todo esto versus una curva CER que en todo el primer tramo tiene spreads negativos versus inflación”.
• Por lo tanto, MegaQM ve señales de que se ingresa en etapa de inflación mensual más baja, que todavía debe consolidarse para lograr bajar un umbral adicional y que eso lleva a revisar permanentemente las estrategias de inversión para aprovechar cada oportunidad de arbitraje que se vaya presentando.

