Inflación y expensas: la desaceleración que alivia a la clase media
Un informe privado revela que las expensas promedio cayeron por segundo mes consecutivo, evidenciando un cambio de dinámica frente a la inflación.
Las expensas vuelven a desacelerar de la mano con la inflación.
ShutterstockEl proceso de desaceleración inflacionaria comenzó a mostrar señales más visibles también en uno de los gastos más sensibles para la clase media urbana: las expensas. Según un relevamiento privado sobre más de 150.000 hogares de todo el país, en abril las expensas promedio registraron su segunda caída mensual consecutiva y consolidaron un escenario de mayor estabilidad luego de las fuertes subas de 2025.
El informe, elaborado por Octopus Proptech, reveló que la expensa promedio por unidad funcional se ubicó en $257.650 durante abril de 2026, con una baja del 0,80% respecto del mes anterior. En el acumulado de los primeros cuatro meses del año, el incremento alcanza apenas el 1,33%, muy lejos del 37,97% que habían acumulado las expensas durante todo 2025.
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Expensas y economía: un respiro para la clase media
El dato aparece además en simultáneo con la inflación de abril, que mostró una nueva desaceleración y le dio al Gobierno un respiro en uno de los principales frentes económicos y políticos de la gestión: la estabilidad de precios. En ese contexto, las expensas empiezan a reflejar una dinámica distinta a la observada durante gran parte de los últimos dos años, cuando funcionaban como uno de los gastos que más rápidamente absorbían aumentos de salarios, tarifas y costos de mantenimiento.
“Después de un 2025 con subas fuertes, hoy vemos un cambio de dinámica: las expensas dejaron de correr detrás de la inflación y entraron en una etapa de mayor estabilidad. En este contexto, empiezan a aparecer algunas señales positivas para el Gobierno en términos de orden de precios”, sostuvo Nicolás Baccigalupo, de Octopus.
El relevamiento muestra además que cuatro rubros concentran más del 75% del gasto total de los consorcios, lo que deja poco margen para ajustes bruscos en el corto plazo. Los principales componentes son sueldos y cargas sociales (28,5%), mantenimiento de partes comunes (17,4%), abonos de servicios (17,1%) y servicios públicos (13,5%).
En paralelo, el informe deja entrever una paradoja: la creciente preocupación del sistema financiero por la morosidad en créditos, tarjetas y préstamos personales contrasta con el elevado nivel de cobrabilidad que siguen teniendo las expensas. Esto, quizás, debido a su carácter prioritario dentro de la economía doméstica y a las consecuencias legales y operativas que implica acumular deuda con el consorcio.
La dinámica expone cómo muchos hogares reorganizaron sus prioridades de gasto durante los últimos meses: aun en un contexto de ingresos ajustados, las familias tienden a priorizar obligaciones vinculadas a vivienda, servicios esenciales y mantenimiento cotidiano, postergando otro tipo de consumos o compromisos financieros.
En ese marco, analistas sostienen que la desaceleración de las expensas puede convertirse en una señal relevante para medir el proceso de estabilización económica, aunque advierten que la mejora todavía convive con un escenario de fragilidad financiera en amplios sectores de la clase media.

