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Industria en retroceso: cómo es el "efecto sandwich" que afecta al sector y por qué se come la rentabilidad

Un estudio privado revela que en los últimos diez años la producción manufacturera cayó 14,5%. Fuerte suba de costos, en especial de la energía.


La industria es uno de los sectores - con la construcción y el comercio- que está pagando la cuenta de la reconfiguración de la matriz productiva que propone el modelo libertario. Dos datos grafican la dimensión de la caída. En los últimos doce meses la producción manufacturera cayó 5,7% y se prevé que en 2026 se perderán 105.000 empleos.

En una economía que como dicen los economistas se mueve a dos velocidades, con los drivers puestos en el agro, Vaca Muerta y el sector Oil & Gas, minería y economía del conocimiento, y los tradicionales generadores de empleo, la construcción, la industria y el comercio minorista, en el lado de los perdedores.

Los datos de mayo confirman la tendencia, aunque aparecieron algunos rayitos de sol. La producción industrial marcó en el quinto mes del año - último dato disponible- una contracción interanual de 5,7%, con capacidad ociosa cercana al 40%, y según datos preliminares junio viene con la misma secuencia.

Así, en lo que va de 2026 la industria manufacturera acumula una caída del 3,1% y "se ubica un 14,5% por debajo de su pico de la última década en noviembre de 2017", señala un informe de la consultora I+D Industria y Desarrollo, que conduce el economista Diego Coatz, gran conocedor de la entretela industrial argentina tras su paso por el área de investigaciones económicas y la dirección ejecutiva de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Sólida tendencia

Si bien en la comparación mensual mayo tuvo una mejora marginal de 0,4%, por la producción de algunos insumos, la curva general no cambia. "El panorama para los próximos meses no muestra un cambio de tendencia. Para junio, se estima una caída en la producción industrial en torno al 2% interanual y sin variaciones respecto a mayo", anticipa Coatz.

Desde la consultora reclaman la necesidad de lanzar un RIGI para la industria y las pymes, con el fin de torcer el rumbo, que incluso se observa en el sector metalmecánico vinculado a recursos naturales, algo que hasta ahora se salvaba del incendio. Los últimos datos de ADIMRA, la cámara nacional de la industria metalúrgica señalan que los proveedores de minería tuvieron caída de 5,6%, en petróleo y gas el 3,5% y el agro 9,5%.

Las consecuencias de este escenario son inevitables. La industria perdió 46.500 empleos en un año, que sumados a los empleos indirectos trepan a 81.550. "Según datos del Observatorio PyME, la caída de las ventas se consolidó como la principal problemática (83% de las pymes). También aumentaron otras preocupaciones como el retraso en el pago de los clientes, que pasó del 35% al 60%, y la preocupación por la competencia de productos importados que alcanzó al 46% de las firmas, en especial de China", detalla el informe de I+D.

Efecto sandwich

E corazón del problema en la actualidad es lo que Coatz denomina el "efecto sandwich" entre precios y costos. Con la demanda cayendo y costos en alza, los márgenes de recomposición son nulos. Por ejemplo,

La demanda cae, los precios industriales tienen poco margen para recomponerse y los costos suben. Un costo clave es la energía eléctrica para grandes usuarios, que aumentó 79% (de US$79/MWh a US$140/MWh sin contrato PPA), mientras que el precio del gas subió entre 30-50% según el tipo de usuario. "Esto le pone una presión adicional al costo de las empresas", señala el documento.

Diego Coatz considera que la economía "no va a salir del serrucho (subas y bajas consecutivas) si no se recupera la industria", en un contexto en el que economía en su conjunto tiene avances y retrocesos, pero la industria sigue en tendencia negativa. Y dio un dato alarmante: "Muchas empresas venden para cubrir costos fijos, aún con márgenes cada vez más ajustados".

Achicar la brecha

Así, considera que se consolidan dos Argentinas económicas, donde hay más dólares vía exportaciones de sectores específicos como el agro, petróleo y gas o minería, pero menos industria y menos empleo formal. "Achicar la brecha entre las dos Argentinas requiere una política industrial y pyme", sostiene el economista.

La caída de la producción industrial ya está impactando en el empleo sectorial, proyectándose para este año la pérdida de más 100.000 puestos de trabajo.

En un entorno en el que los precios industriales corren por detrás del IPC y los costos suben "se profundiza el efecto sándwich y la demanda cae", mientras que el crecimiento parece no llegar a la gente.

"La caída de actividad industrial se transforma en pérdida de empleo. Se están perdiendo 12 empleos por hora. Parte de ese empleo no desaparece: se degrada hacia informalidad y cuentapropismo de baja calidad", apunta Coatz.

El dato alentador es que las exportaciones industriales crecieron 13% interanual el último año. La explicación es que ayuda un sistema comercial más ágil y la eliminación de retenciones.

Sin embargo, ése es el medio vaso lleno. La mitad vacía indica que "pesa la necesidad de exportar para sostener producción ante un mercado interno débil para amortizar costos fijos", remata el economista.