La economía en la era Diego Santilli: la necesidad de ver el vaso medio vacío
Los indicadores macro muestran solidez, pero la economía real es el talón de Aquiles para la gestión de Diego Santilli.
El Jefe de Gabinete, Diego Santilli
Alf Ponce/MDZLa llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete se produce en un momento de la economía en la que conviven datos fuertemente positivos con otros francamente negativos. De la mano de Luis Toto Caputo, los números macro muestra solidez en casi todos los rubros, pero con un talón de Aquiles claramente problemático: la economía real, que no es más ni menos que la que afecta a los bolsillos de la población.
Queda claro que el principal desafío del nuevo Jefe de Gabinete es político. Fundamentalmente aceitar aún más las relaciones con Gobernadores y seguir jugando al juego de la chequera por votos en el Congreso. Sin embargo, para ganar las elecciones de 2027 es muy probable que haga falta algo más: una mejora palpable en el nivel de vida de la población.
El desafío de bajar la inflación
Ya en los primeros meses de gestión, el ministro Caputo logró bajar la inflación a niveles menos descabellados que los del año anterior cuando llegaron a los dos dígitos mensuales. Sin embargo, ya llevan 30 meses con fluctuaciones de entre el 2% y el 3% mensual, muy lejanos a las expectativas del mismo Gobierno y de lo considerado normal a nivel global.
Todas las consultoras plantean que los precios iniciarán un descenso hacia el 1% mensual buscado. El último informe de la Fundación Capital prevé que la inflación afrontará un segundo semestre perforando el 2% mensual hacia agosto, lo que sería muy bueno para la aspiración de reelección presidencial.
Otros desafíos importantes que Santilli deberá afrontar con la baja de ingresos tributarios a causa de la crisis del consumo, el aumento en las necesidades de divisas por vencimientos de deuda y una posible mayor dolarización de carteras que podría llegar en 2027 por ser año electoral.
Las estrellas de Caputo
Los éxitos del ministro Caputo, no obstante, son varios. Se pueden mencionar la refinanciación exitosa de la deuda con acreedores privados y organismos internacionales, la mejora de las reservas en dólares -aunque aún insatisfactorios según el FMI- y los superávits gemelos (fiscal y comercail) sin pausa en todo el período.
Pero, las principales estrellas de la economía son otras. Se trata de los sectores más dinámicos de la economía argentina actual. Son la energía, la minería -hasta ahora siempre postergada- y el agro. Sectores que en el mediano plazo sólo prometen alegrías a Santilli. En las últimas horas el ministro Toto Caputo se preocupó por dar a conocer algunos de los principales logros en estos sectores.
En una serie de posteos realizados por la red social X escribió que la producción de petróleo alcanzó un nuevo récord histórico en mayo con 903.700 barriles diarios, lo que significa un crecimiento del 19,6% interanual, con una participación de Vaca Muerta del 69%; que las exportaciones agroindustriales alcanzaron las 53 millones de toneladas exportadas entre enero y mayo lo que representa un crecimiento en los primeros cinco meses del año de 18% en volumen y 17% en valor; y que las exportaciones de carne vacuna crecieron 46% en valor entre enero y mayo, por un total de US$ 1.765 millones.
La industria y el consumo en el debe
Sin embargo, en el debe queda mucho y se trata de la economía que afecta a la mayor parte de la población. El flamante voceo oficial Adrián Ravier lo reconoció en un giro discursivo interesante al inaugurar una nueva etapa más amable con la prensa.
Aunque señaló que “la economía va bien” y que “lo peor ya pasó”, reconoció que existen sectores que aún no están sintiendo la recuperación de la economía, como el comercio y la industria. Aunque promete "que lo conseguirán en los próximos meses".
Y dijo que "el paciente está mejor. Sabemos que falta, pero sabemos que este es el camino y que pronto la situación va a mejorar para todos”, insistió.
La realidad es que en los dos años y medio de Gobierno que pasaron el consumo disponible, ese que queda tras pagar los servicios obligatorios, cayó en picada junto con las ventas de los supermercados y comercios de cercanía. La consultora Scentia, que mide la Tendencia de Consumo Masivo, mostró en su último informe que las ventas de los comercios minoristas cayeron en mayo, un 1,6% en comparación con el mismo mes del año anterior y acumuló una contracción del 3% en los primeros cinco meses del año.
Las bajas ventas en el mercado interno pusieron en jaque al sector industrial, que también debió enfrentar la competencia de los productos importados (muchos de ellos producidos por mega factorías con décadas de desarrollo tecnológico y apoyo estatal en la China comunista).
El último índice de producción manufacturera marcó un retroceso del 2,1% de abril contra marzo y de 2,4% en la medición interanual. Para muestra sólo falta el último botón, con la salvedad de mencionar que los datos positivos sólo fueron excepcionales en los últimos dos años y medio y que en buena medida si los datos no son tan negativos se debe a que la producción de petróleo forma parte del índice.
Lo que no queda claro es cómo se recuperarán estos sectores sin medidas concretas que busquen mejorar el consumo y la producción manufacturera, más que la estrategia de mantener bajo el precio del dólar para que la inflación no se dispare.
El presidente Javier Milei se queja de la prensa señalando que miente al presentar los datos de la economía. La realidad es que los datos son los que son, aunque el Gobierno tiene el derecho de ver el vaso medio lleno. El ministro Santilli haría bien en entender que la población tiene una clara tendencia a ver el vaso medio vacío, sesgo que se refuerza cada vez que revisa sus bolsillos. En el caso de los periodistas esa es la obligación.

